Diabetes y Verano. Entrevista al Dr. José Ramón Dalle

Entrevista a: José Ramón Calle. Especialista en Endocrinología del Hospital Clínico de Madrid y Asesor de la Fundación para la Diabetes

Cuando llega el verano oímos hablar de grupos de riesgo y consejos para no sufrir ningún percance provocado por el calor.

¿Están las personas con diabetes incluidas en estos grupos de riesgo?Sí, porque el calor y la consiguiente deshidratación aumentan la concentración de glucosa en sangre. Es especialmente peligroso en personas mayores, con el reflejo de la sed inhibido, llegando en ocasiones a ser tal el grado de descompensación que se produce una situación conocida como coma hiperosmolar, que es grave y que requiere ingreso. Aunque no se tenga sed hay que beber 2 litros de agua al día.
¿De qué manera influye el calor en las personas con diabetes? ¿Se pueden ver alterados los valores de glucemia?
Además de la hiperglucemia producida por la deshidratación a la que hacíamos referencia, hay que tener en cuenta que el calor influye en la absorción de las insulinas, lo que puede provocar una alteración en las cifras de glucosa. Las personas menos afectadas por esta variabilidad son las tratadas con bomba de insulina. También hay que tener en cuenta que el tratamiento de la diabetes consta de dieta, ejercicio y medicamentos. Si los dos primeros parámetros cambian por estar de vacaciones también habrá que adaptar el tratamiento farmacológico.
¿Qué medidas especiales se deben tener en cuenta?
Como hemos comentado en las respuestas anteriores, es imprescindible beber al menos 2 litros diarios y más si se realiza actividad física importante. Aunque los ajustes del tratamiento deben individualizarse, merece la pena destacar que las bebidas isotónicas son muy adecuadas para las personas con diabetes que practican deporte, ya que a minerales y agua añaden una concentración de glucosa de 6-7 gramos por 100 ml, que encaja bien con las necesidades de estas personas. En cuanto a las insulinas, en ocasiones es preciso no sólo modificar la dosis sino también el tipo de insulina durante los meses de calor

Los cambios de hábitos debido al periodo vacacional, deben influir también en el control de la diabetes.

Cuáles serían las recomendaciones para una persona con diabetes tipo2?En la diabetes es fundamental la educación sobre todos los aspectos que conlleva el padecerla. Una persona con una buena educación diabetológica debiera estar plenamente capacitada para adaptarse al período vacacional. En particular, las personas con diabetes tipo 2 suelen tener otros factores de riesgo asociados, como sobrepeso, hipertensión, colesterol y, de media, son de edad más avanzada que los tipo 1. En ellos es más peligrosa la deshidratación a la que hacíamos referencia anteriormente. La mayor disponibilidad de tiempo libre durante las vacaciones puede facilitar la práctica de deporte, siempre y cuando no exista contraindicación y siempre que sepamos ajustar la medicación (una vez más, teniendo cuidado con la hidratación). Actividades propias del verano como paseos por la playa son beneficiosas pero sin perder de vista que el ir descalzo conlleva el riesgo de heridas en los pies, muy peligrosas en las personas con diabetes.
En el caso de los más pequeños, ¿cuáles serían las normas básicas para pasar el verano sin ningún incidente debido a la diabetes?
La inmensa mayoría de los niños tienen diabetes tipo 1. Es muy recomendable la experiencia de acudir a un campamento para niños con diabetes. Como ya se sabe que ?no hay diabetes sino diabéticos? es muy conveniente que el especialista que lleve el caso le ajuste sus dosis de insulina para el cambio en el estilo de vida. La mayor actividad física puede favorecer episodios de hipoglucemia, así como la mayor velocidad de absorción de la insulina a causa del calor, por lo que alguien del entorno debe estar preparado para administrar glucagón por si la hipoglucemia llega a traducirse en pérdida de conocimiento aunque, afortunadamente, esto es poco habitual. Es muy normal que los niños quieran tomar helados, lo que no se les debe prohibir siempre y cuando sepan ajustar su dosis de insulina. Para ello se les debe enseñar a contar por raciones de hidratos de carbono, como a los demás tipo 1 (si son demasiado pequeños para aprender, a sus progenitores).
¿Alguna recomendación especial para los jóvenes (y adolescentes)?
Aparte de las recomendaciones generales, los jóvenes