¿Demencia senil?

El término “demencia” engloba a una serie de enfermedades que se caracterizan por un deterioro y pérdida progresiva de las facultades mentales (cognitivas y/o de conducta), precisando para ello el paciente una ayuda para poder desempeñar sus actividades básicas en la vida diaria.

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Aunque la demencia es más frecuente y se asocia a la edad avanzada, la “demencia senil” no es un término apropiado ya que la demencia puede aparecer en edades más tempranas. Por otro lado,  la mayoría de las demencias en gran parte de los pacientes mayores de 65 años son  debidas a la enfermedad de Alzheimer, por lo que se tiende a igualar los  términos de Alzheimer con demencia y con demencia senil, creándose cierta confusión.

Según un estudio realizado en 2013 en España la demencia afecta a alrededor de  600.000 personas y dos terceras partes de ellas sufren demencia debido a la enfermedad de Alzheimer,

En relación a la edad, la incidencia aumenta a partir de los 70 años y mucho más a partir de los 80 años.

En España, debido al envejecimiento progresivo de la población estamos asistiendo a un aumento de la demencia y se prevee que siga incrementándose en los próximos años.

Las causas más frecuentes de la demencia incluyen:

  • Enfermedad de Alzheimer: es una enfermedad neurológica que se engloba dentro del grupo de las demencias. Es el tipo de demencia más frecuente. Se caracteriza por una alteración de la memoria, el pensamiento y el comportamiento.
  • Demencia vascular: debida a múltiples infartos cerebrales.
  • Demencia con cuerpos de Lewy (DLB): tipo de demencia degenerativa en la que existe una degeneración anormal de proteínas con depósito en determinadas zonas del tejido cerebral.
  • Degeneración lobular frontotemporal (DLFT): engloba a un grupo de enfermedades en las que la demencia no ve afectada la memoria generalmente hasta etapas tardías.
  • Demencia asociada a enfermedad de Parkison

 

En cuanto a los síntomas de la demencia, estos son heterogéneos debido a que se deben a diferentes causas. Sin embargo existe un predomino de alteraciones en la conducta y personalidad, pérdida de memoria y dificultad para realizar las tareas diarias, dificultades para el habla y la expresión y  alteración de las funciones ejecutivas.

La evaluación diagnóstica de las demencias es competencia del especialista en neurología. Para el diagnóstico es fundamental la anamnesis clínica, es decir, una entrevista con el paciente y los familiares que ayuda recabar los síntomas, su inicio y evolución y su interferencia en la vida diaria.

Se realizan además analíticas para descartar posibles causas tratables de una demencia (como déficits vitamínicos graves, infecciones, etc), pruebas de neuroimagen (por ejemplo TAC cerebral que identificaría infartos cerebrales múltiples en la demencia vascular) y otras pruebas más específicas como tests neuropsicológicos y SPECT cerebral.

En cuanto al tratamiento, excepto en determinados tipos de enfermedades con demencia asociada en las que se puede hacer un tratamiento muy dirigido (como ciertos déficits vitamínicos), hoy por hoy no existe un tratamiento curativo de la demencia, aunque sí que existen fármacos que ayudan a enlentecer su progresión, a controlar síntomas asociados, así como terapias como la estimulación cognitiva encaminadas a estimular diferentes capacidades intelectuales del paciente.

 

Dra. Eva Ormaechea – Especialista en Medicina Intensiva – Médico consultor de Advance Medical