Cuidados de los mayores en invierno

Con la llegada del frío invernal puede haber ciertos riesgos para la salud relacionados con la bajada de las temperaturas. Los más vulnerables en estaciones con temperaturas extremas (altas en verano, bajas en invierno), siempre son la población anciana y la población infantil.

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Por un lado, el otoño y el invierno son épocas del año más propicias a que los ancianos puedan  sufrir determinadas enfermedades como catarros o resfriados y gripe. Otras enfermedades que también se ven agudizadas por el frío incluyen las enfermedades cardíacas, respiratorias y osteoarticulares.  Por un lado, las bajas temperaturas disminuyen los sistemas naturales de defensa, además los cambios bruscos de temperatura (pasar del interior caldeado al exterior) y el hacinamiento son factores que favorecen el contagio y el desarrollo de enfermedades básicamente infecciosas.

Recomendaciones para prevenir el contagio de resfriados y gripes:

  • Lavarse las manos siempre que estén sucias y en momentos clave, como después de sonarse la nariz, después de cambiar pañales a un niño con resfriado o ir al baño, antes de comer y antes de preparar alimentos.
  • Utilizar pañuelos desechables.
  • Evitar el humo de tabaco y fumar.
  • Evitar el contacto con personas que tengan gripe.
  • Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones.
  • En el caso de la gripe es importante la vacunación en aquellos grupos de población en los que esté indicado. Se puede informar en su centro de atención primaria. Las campañas de vacunación se realizan en los meses de otoño.

Otros consejos para prevenir los efectos sobre la salud del frío incluyen:

-          Llevar ropa adecuada: prendas de abrigo resistentes al viento y a la humedad; utilizar varias capas de ropa ligeras y cálidas. Generalmente se aconsejan tres capas: la primera en contacto con la piel de tejido transpirable que evacúe la humedad y mantenga la temperatura corporal, una segunda que estabiliza la temperatura y una tercera (chaqueta) que impide que se pierda calor.

-          Las zonas del cuerpo donde se produce mayor pérdida de calor y son más susceptibles de congelación como cabeza, manos y pies deben estar protegidas con gorro, guantes y calcetines apropiados (algodón y/o lana).

-          Mantener un aislamiento térmico adecuado de la vivienda que permite el ahorro energético y que el sistema de calor sea eficaz. La temperatura ideal para la casa se sitúa en torno a los 21º C.

-          Atención a determinadas estufas eléctricas, braseros y calefacciones de gas que pueden generar graves accidentes domésticos por incendio o inhalación especialmente en viviendas con personas ancianas. No hay que olvidarse de ventilar las habitaciones.

 

¿Y la alimentación?

De la misma manera, la alimentación es uno de los aspectos primordiales para tener una vida sana. No existe una dieta específica que prevenga las enfermedades más frecuentes en invierno como son la gripe o las infecciones respiratorias. Lo que sí tiene beneficio probado es continuar con una dieta sana, variada y equilibrada que supondrá un beneficio general para nuestra salud.

A esta edad se recomiendan comidas ligeras y nutritivas, con  verduras y frutas de temporada, así como productos bajos en grasa (pescado y carnes magras), que contribuyen al bienestar del organismo. Ésta es también la estación idónea para aumentar la ingesta de cítricos, como el limón y la naranja, que son ricos en vitamina C.

 

Bien hidratados

La hidratación es importante durante el invierno, los zumos, agua y caldos vegetales son las opciones más recomendables. El alcohol es mejor evitarlo, excepto 1-2 vasos de vino al día.

En la población mayor hay que tener precaución con los accidentes caseros. En este sentido, los más habituales son las quemaduras y las caídas. Si el adulto mayor se desplaza por la casa con pantuflas, estas deben ser antideslizantes y firmes. También hay que cerciorarse de que no haya elementos que favorezcan una caída como, por ejemplo, alfombras sueltas.

Se debe intentar mantener la actividad física (como caminar diariamente, acudir a la piscina, etc.) excepto en los días con lluvia o nieve para evitar que se resbalen. También es importante ejercitar la mente con una buena lectura, conversación o juegos de mesa.

Por último, si las personas mayores viven solas deben tener contacto fácil con los familiares o fácil acceso con  personas que puedan atenderles en caso de sufrir algún percance. Se recomienda  visitar a los  mayores a menudo si viven solos.

 

Dra. Eva Ormaechea - Especialista en Medicina Intensiva - Médico consultor de Advance Medical