Cómo instaurar un hábito

Un hábito es un conjunto de actos complejos que al repetirse sistemáticamente se interiorizan y pasan a ejecutarse de forma precisa y automática. Los hábitos crean disposiciones para actuar y, al exigir menos esfuerzo y atención, facilitan la realización de las tareas. Crear un nuevo hábito implica una actitud constructiva y firme, disciplina y compromiso.

Miniatura

Es importante no buscar un cambio inmediato o rápido sino que más bien hay que plantearlo como un proceso que requiere de cierto tiempo. Este periodo necesario dependerá de la dificultad del hábito que se desea instaurar y la motivación por lograrlo, entre otras cosas. Además, no es necesario iniciar la práctica del hábito de forma perfecta desde el primer día, sino solamente realizarla con la idea de ir perfeccionándola con el tiempo.

La mayoría de hábitos que las personas se proponen están relacionados con una mejora de la calidad de vida como la alimentación, el ejercicio, el descanso, la organización, la puntualidad o la realización de determinadas actividades. Sin embargo, a pesar de tratarse de comportamientos objetivamente saludables y universalmente bien considerados, difícilmente se instaurarán con éxito si no existe un motivo profundo y auténtico para la persona que desea conseguir estos objetivos. De esta manera, un hábito será más fácil de alcanzar si va ligado a un valor u propósito vital importante para esa persona, es decir, si está conectado con algo fundamental para ella. Para ello, será primordial plantearse el sentido que tiene ese hábito para esa persona en concreto, porqué y para qué lo hace.

Un dato alentador es que cada nuevo hábito suele facilitar la formación de otro, de forma que éstos suelen ir encadenados. Difícilmente una persona que se propone un hábito saludable se conformará con su consecución, sino que con gran probabilidad irá ligando nuevos objetivos también saludables.

Factores que facilitan conseguirlo

  • Ponerse una fecha como punto de partida.
  • Realizar un plan detallado. Es importante planificar por escrito qué hábito se propone, cuándo se va a realizar, dónde y de qué manera, y para ello hay que ser muy concreto.
  • Simplificarlo o disgregarlo en pequeñas metas fácilmente asumibles. Es recomendable centrarse en hacerlo poco a poco y bien y no aumentar la dificultad o el nivel hasta lograr una consolidación de la meta actual. Cuánto más complejo sea un hábito, más tiempo se requerirá para formarlo, más difícil será su consecución y más ardua será su consolidación.
  • Llevar a cabo el nuevo comportamiento a la misma hora del día, en el mismo lugar y de la misma forma, creando una experiencia rutinaria.
  • Vincular el comportamiento a una pequeña recompensa posterior, además de elogiarse cada vez que se realice la actividad.
  • La repetición y el mantenimiento en el tiempo serán fundamentales para crear y fortalecer el nuevo hábito.
  • La meditación y la visualización pueden ser buenos aliados. Es recomendable hacer el ejercicio de visualizarse a uno mismo y a su propia vida una vez instaurado ese hábito, así como también en años futuros con el hábito ya consolidado.
  • Compartir el proyecto con las personas más próximas puede facilitar su colaboración en momentos en los que sea necesaria una motivación extra o incluso cierta presión.
  • No desanimarse ante los fallos u omisiones que se puedan producir durante el proceso. Hay que aprovecharlos para evaluar los motivos de estos errores y, si es necesario, ajustar la planificación.

Elena Mató – Especialista en Psicología Clínica – Psicóloga consultora de Advance Medical