¿Cómo debo dar el pecho?

Según la Sociedad Española de Pediatría, la leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. La leche materna no sólo asegura las necesidades nutricionales del recién nacido para su crecimiento y buen desarrollo, sino que crea un fuerte vínculo madre-hijo. Por todo esto, la lactancia materna es el método de referencia de alimentación del lactante y el niño pequeño.

Existen muchas formas de dar el pecho y cada mujer adoptará la que le resulte más cómoda, tanto para ella como para su bebé, pero hay una serie de cuidados comunes para todas ellas:

-Debes adoptar la postura más correcta, sea sentada o acostada. Ten siempre la espalda recta y los pies bien apoyados. Procura no doblar la espalda para llegar al bebé.

-Comprueba que el bebé está bien acoplado a ti, procurando que tanto la areola como el pezón queden dentro de su boquita. Su nariz y mentón han de estar apoyados en ti, y el tórax y el abdomen bien pegaditos a tu cuerpo, es decir, que todo su cuerpecito quede enfrentado al tuyo, de forma que su cuello esté derecho y sostenido.

-Los cojines de lactancia son útiles y te servirán para tener bien sujeto al bebé.

-Cuando haya terminado de mamar y lo vayas a retirar del pecho acuérdate de introducir siempre tu dedo meñique en la boquita para que suelte el pezón y así no tirar de él.

-Por último, extiende la última gotita de leche alrededor del pezón, con ello ayudarás a evitar las grietas.

Durante la lactancia, intenta evitar llevar ropa muy apretada, para que no te moleste tanto el roce y la inflamación de los pechos.
Se pueden utilizar cremas que eviten las grietas. Existen muchas en el mercado pero intenta buscar aquéllas que contengan lanolina, una sustancia inocua para el bebé, con la que podrás dar el pecho sin necesidad de estar continuamente limpiando la areola y el pezón. Si notas que tu pecho se empieza a irritar o que aparecen las temidas grietas, protege esta zona con pezoneras de cera de abeja o de silicona, de esta forma evitarás el contacto directo del pecho con el sujetador, y como tampoco son tóxicas no hará falta limpiar la zona antes de amamantar.

Si llevas a cabo estos consejos, la lactancia no tiene por qué doler, se trata de que sea una experiencia bonita que genera un vínculo único entre madre e hijo.

Dra. Isabel Giménez - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador de Advance Medical