Consejos para comer en familia

Descubre los 10 mejores consejos para cuidar el ambiente familiar en la hora de la comida

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La prevención de la obesidad infantil es una tarea de toda la sociedad (profesionales de la salud, enseñantes, medios de comunicación…) pero sobre todo es fundamental el papel y la influencia de los padres y madres en aquellos aspectos que van a ser determinantes en las futuras actitudes y conductas infantiles, ya que los primeros años de la infancia son un período crucial en la adquisición de los hábitos.

Por este motivo, hemos creado los 10 mejores consejos Thao “Comer en Familia”, que nacen a raíz del estudio pionero que la Fundación Thao ha realizado en España y que ha consistido en estudiar las interacciones familiares a la hora de la comida infantil, mediante una metodología basada en la observación de la dinámica familiar durante la comida, recogiéndose las estrategias que usan los padres y madres para influir en la comida de sus hijos, el uso relativo de cada estrategia y la respuesta de los niños y las niñas dentro del contexto de la hora de la comida en el hogar.

El objetivo es promover la importancia de comer en familia y ofrecer a los padres y madres y/o cuidadores los mejores consejos y estrategias para facilitar que los niños y las niñas adopten hábitos adecuados y saludables durante las comidas y prevenir así la obesidad infantil.

 

1. Comer en familia todos los días

Tratad de hacer al menos una de las comidas principales del día con vuestros hijos. Comer en familia constituye un importante punto de encuentro entre los niños y las niñas y sus padres, vital para fortalecer la unidad, la cohesión familiar y para favorecer su salud. La hora de la comida os brinda una gran oportunidad para comunicaros con vuestros hijos, comentar los aspectos más importantes de su día a día, las dificultades y logros en el colegio, la relación con sus amigos, etc. ¡Habrá numerosos temas que vuestros hijos quieran comentar! Este momento, también resultará idóneo para iniciarles en el gusto por los alimentos y para que adquieran unos buenos modales. Además es muy positivo que los niños y las niñas participen y ayuden desde pequeños a poner la mesa y a recogerla.

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2. Aprender a escuchar a vuestros hijos

Si solo estáis pendientes del comportamiento y los modales de vuestros hijos no podréis entender ni atender a lo que sienten y piensan. Es importante aprender a escucharles con una actitud de atención e interés y tratando de ponerse en su lugar, con respeto hacia sus ritmos, percepciones y sensaciones con la comida. Los niños no solo se comunican con la palabra, sino también con gestos, expresiones, y con el lenguaje corporal. Quieren y necesitan ser escuchados y comprendidos. Así, al advertir que se reconocen sus sentimientos, es más fácil crear un buen ambiente durante la comida.

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3. Evitar distracciones como la televisión o los juegos durante la comida

La hora de la comida debe convertirse en un espacio de tiempo para fomentar la comunicación entre todos los miembros de la familia, tratar las experiencias diarias de cada uno y lo más importante, aprender a alimentarse de una manera correcta.
La presencia de la televisión o de otros aparatos electrónicos como las tablets, así como de juguetes durante la comida, no solo no ayuda a que vuestros hijos coman bien, sino todo lo contrario, aumentando la lentitud y la distracción durante la comida.

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4. Cada niño tiene su propio ritmo

La “lentitud” de los niños y las niñas al comer a veces es una preocupación excesiva para los padres. Los niños y las niñas necesitan su tiempo para comer y que se respete su propio ritmo, como condición básica para que la comida se convierta en un aprendizaje positivo, por los nuevos sabores, y sobre todo relacional.

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5. Compartir con vuestro hijo la experiencia “gastronómica”

Es importante hablar de los temas del día, pero también de los alimentos que se están consumiendo, de los sabores, los olores, las texturas, etc. para enriquecer la dinámica de la comida. Los comentarios sobre los sabores, los olores, las texturas, los platos o las sensaciones representan una experiencia que ayuda al niño o a la niña a interiorizar su propio descubrimiento y aprendizaje sensorial.
Recordar que los niños y las niñas aprenden de los mayores y que la imitación e identificación con sus progenitores ayuda a cultivar sus propios gustos y preferencias.

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6. Adaptar el tamaño de las raciones

Los niños y las niñas han de comer según su edad y sus características individuales. Es importante que el tamaño de las raciones sea el adecuado.
En los casos en que los niños y las niñas participan en decidir la cantidad y la elección de algunos acompañamientos, la comida transcurre más plácidamente y los niños y las niñas comen mucho mejor.
Además así se facilita el que los niños y las niñas aprendan a reconocer cuando ya han comido suficiente, ya que hemos de respetar el mecanismo innato de reconocimiento de la saciedad.

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7. Interés por la relación del niño con la comida

Algunos padres creen que sus hijos comerán mejor si se les promete como recompensa ver la televisión o jugar con su juguete favorito. En algunos casos estos elementos (televisión, juguetes...) se utilizan como amenazas.
La insistencia, la coacción y la presión para que coma o la amenaza no consiguen buenos resultados y el niño o la niña acaba asociando a la comida a algo obligatorio y negativo. Pregúntale, con una actitud positiva y con interés, si está bueno, si tiene hambre o ya no tiene hambre, coméntale que pruebe el plato comentando que lo encuentras muy bueno. Recuérdale que le gusta porque ya lo ha comido otras veces. Estimula que coma para estar fuerte y que le vaya bien en la piscina, en el gimnasio, etc.

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8. Anímale, no le presiones para comer

Cuando tu hijo para de comer o se distrae, no le regañes. Anímale y aliéntale a comer pero sin presionarle, como una forma de estimularle de manera positiva hacia su comportamiento. La insistencia con tono de obligación no da buenos resultados, produce tensión y crea un mal ambiente durante la comida.
Puedes pedirle que coma, decirle que lo está haciendo muy bien, animarle diciendo que está muy bueno, que ya queda poco... Así es más fácil hacer de la comida en familia un rato agradable y tu peque comerá mejor.

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9. El postre es parte del menú

El postre se utiliza muchas veces como «premio» o recompensa, como elemento de negociación, con permisividad de los padres para que los hijos lo elijan, e incluso en algunos casos como amenaza.
El postre no ha de ser ni una recompensa ni una amenaza. Al contrario, el postre que gusta a los niños y las niñas es una excelente vía de aprendizaje a nivel sensorial y de descubrimiento de sabores y texturas, que después puede hacerse extensivo a todos los alimentos y que permitirá al niño o a la niña descubrir sus preferencias.

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10. Termina la comida en positivo

Cuando a tu hijo no le gusta un plato o un alimento, acepta su actitud con tolerancia y plantea una negociación para terminar la comida en positivo.
Si no quiere acabar el plato, por ejemplo, puedes proponerle que tome dos cucharadas más, sin acabar el plato, o tomar el pescado pero dejar la ensalada, o comer un trozo más de carne y dejar el resto. Y recuerda que toda negociación tiene que acabar con una valoración positiva.

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