Cólico del lactante

El cólico del lactante es muy frecuente en los bebés menores de tres meses y una de las consultas que más angustian a los padres.

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En cuanto a las causas, no parece haber ninguna explicación clara para determinar su causa a nivel orgánico. Unos postulan que podría ser una inmadurez del sistema digestivo, el temperamento del bebé, los gases, el dar leche de fórmula y no el pecho a demanda, o bien, una falta de contacto materno.

En esta última parte es importante incidir… Hay culturas en las que el cólico no es tan frecuente y la razón se debe a que los niños son porteados todo el día: están en contacto íntimo con su mamá la mayor parte del tiempo.

Parece ser que la adaptación del bebé  a la vida extrauterina es un proceso paulatino que puede durar algunos meses. El único truco para conseguir que dicha adaptación sea tranquila y sin ansiedad es el contacto con el bebé: darle todo el contacto físico que necesite y no dejarlo llorar. De alguna manera, el contacto con su mamá devuelve al bebé a su placentera vida dentro del útero. Muchos autores hablan del cuarto trimestre de “gestación” a los tres primeros meses de vida del bebé, considerando de vital importancia la unión mamá-bebé.

Típicamente los cólicos se producen a partir de las tres semanas de vida, hasta los tres meses. El llanto suele aparecer en la tarde-noche y puede durar unas horas.

 

¿Hay tratamiento?

No hay tratamiento médico eficaz pero parece ser que hay algunas cosas que sí podemos hacer para aliviar este duro trance para muchos bebés y papás.

-Mejor el pecho a demanda que la leche artificial: el pecho nutre el cuerpo y el alma de tu bebé, le da el contacto que necesita cuando quiere y es la varita mágica para los momentos de llanto.

-Ruido blanco: muchos dispositivos móviles o smartphones tienen aplicaciones con ruido blanco. Es el ruido de una aspiradora, de un televisor sin sintonizar o de un secador. Parece ser que esta frecuencia de sonido son las que oía el bebé en el útero. Hacerle recordar esos momentos de bienestar les tranquiliza.

-Crianza con apego: cargar al bebé en brazos, ofrecerle todo el contacto físico que necesita, el porteo o el método canguro, pueden ayudar a tu bebé a soportar mejor esa transición de la vida intrauterina a la extrauterina.

Si a pesar de todas las medidas de crianza el bebé llora sin consuelo y nos parece que tiene cada vez mayor malestar, el pediatra debe valorarlo. Hay situaciones en el bebé que pueden generar malestar y llanto y no son un cólico.

 

Dra. Esther Martínez - Especialista en Pediatría - Pediatra colaboradora de Advance Medical