Claves para mejorar la diabetes y la disfunción eréctil en el diabético

Los últimos avances en investigación sobre la diabetes, han puesto de manifiesto factores que incrementan el riesgo de padecer esta enfermedad.

Un reciente estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EE.UU.) ha dado como resultado que las mujeres que trabajan a turnos, en los que se incluyen periodos prolongados durante la noche, ostentan un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2, ya que se alteran los ritmos circadianos, asociados con la obesidad, síndrome metabólico y desórdenes de la glucosa.

Otro estudio, esta vez llevado a cabo por la Universidad de Arizona y por la Harvard Medical School de Boston (EE.UU.) pone de manifiesto la estrecha relación existente entre el insomnio y la diabetes, ya que la somnolencia podría tener una relación directa con unos mayores niveles de glucemia (glucosa en sangre).

No es la primera vez que se asocian ambos conceptos. En 2006, un estudio de la Universidad de Chicago ya afirmaba tal hecho e insistía en la importancia de evaluar de forma rutinaria la calidad del sueño como parte del tratamiento de la diabetes de tipo 1, sobre todo, en adolescentes. Este estudio aseguraba el valor del descanso nocturno, tanto como seguir una dieta adecuada, a fin de controlar mejor la glucemia.

Otro equipo de investigación, esta vez el español Vall dŽHebron Instituto de Investigación, ha presentado un estudio que aporta una nueva respuesta a por qué los pacientes obesos o con diabetes poseen menos hormonas sexuales, hecho relacionado tradicionalmente con concentraciones elevadas de insulina en la sangre.

Según este estudio, la cantidad de insulina no sería la responsable de la menor producción de la proteína transportadora de andrógenos y estrógenos en el hígado, sino los niveles de inflamación de este órgano. Dicha caída, que es especialmente notable en el caso de la testosterona en los hombres, produciendo disfunción eréctil, tendría que ver con la mayor proporción de TNFa, indicativo de la presencia inflamatoria en el organismo.

Este descubrimiento, según sus responsables, permitirá diseñar estrategias terapéuticas mejor dirigidas y abre un nuevo campo que conecta la inflamación con los niveles de hormonas sexuales, con lo que puede ayudar a explicar por qué estas disminuyen en muchas enfermedades crónicas.

Fundación para la Diabetes.