Claves para disfrutar de las vacaciones

Planificar las vacaciones, aunque es necesario, a veces provoca que nos hagamos falsas ilusiones. Para evitar decepciones y disfrutar de un merecido descanso hay que ser realista y no presionar, ni a ti mismo ni a los demás.

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Habitualmente, el tan esperado periodo vacacional suele ser motivo de ensoñaciones, pero no siempre sucede como se planifica. Así, para que las vacaciones resulten realmente placenteras, pueden tenerse en cuenta algunos consejos:

  • Los primeros días de vacaciones pueden dedicarse a la preparación y adaptación al nuevo ritmo y contexto vacacional.
  • No obligarse a disfrutar, ya que no suele ser la forma más efectiva de lograrlo.
  • No presionarse a olvidar determinados conflictos laborales, problemas o preocupaciones del día a día porque ese esfuerzo puede acrecentar el nivel de angustia.
  • Tratar de dejar los temas laborales resueltos unos días previos a las vacaciones para evitar interrupciones por temas pendientes, llamadas imprevistas, etc.
  • Atender los hábitos básicos como la alimentación, el sueño, el descanso, etc. teniendo en cuenta, especialmente en fechas veraniegas, la hidratación, la protección solar, la prevención de picaduras, etc.
  • Priorizar las actividades de relajación y disfrute, flexibilizando normas y horarios, respetando el estilo y necesidades de los demás y tratando de minimizar los roces o tensiones entre las personas con las que se comparte el periodo vacacional.
  • Tener en cuenta que, a pesar de estar de vacaciones, a menudo son inevitables algunas obligaciones como las tareas domésticas, la preparación de comidas, el cuidado de los hijos, etc. Por eso, es aconsejable un reparto equitativo de estas funciones entre todos los miembros.
  • Hacer una previsión de gastos y elaborar un presupuesto para no tener que estar haciendo cuentas con frecuencia durante el periodo vacacional.
  • Desprenderse, en la medida de lo posible, de móviles y tabletas o acotar el tiempo dedicado a consultar estos dispositivos.
  • Tratar de realizar planes apetecibles, vida social y actividades agradables que en otras épocas del año no se han podido realizar y que permitan desconectar. Sin embargo, es aconsejable a la vez evitar un exceso de programación de actividades o tener la mayor parte del tiempo ocupado.
  • Prestar atención y disfrutar plenamente de pequeños detalles agradables o placenteros que sucedan en el momento presente; por ejemplo, de un buen paisaje, una puesta de sol, la lectura de una novela, una exquisita comida, etc.
  • Reservar espacio para imprevistos, sorpresas e incluso para el aburrimiento.
  • No tener unas expectativas demasiado elevadas o rígidas de cómo van a desarrollarse las vacaciones, además de dar amplia cabida al optimismo y al sentido del humor.

Elena Mató – Especialista en Psicología Clínica – Psicóloga consultora de Advance Medical