La cesta de la compra en julio

Esta es nuestra selección de alimentos para este mes:

Miniatura

PICOTA

Las picotas se consideran unas cerezas de calidad superior, producidas en gran parte en Extremadura, y muy apreciadas por su sabor, firmeza y jugosidad de su pulpa. Se caracterizan por ser de pequeño calibre, y su color, que puede ser rojo intenso, anaranjado o púrpura negro, dependiendo de la variedad. Es menos ácida que la cereza común y su dulzor connota un alto contenido en azúcares (fructosa). El aspecto interesante de estas frutas rojas, es su contenido en antocianinas, pigmentos naturales que resultan ser potentes antioxidantes que protegen a las células frente de efecto de los radicales libres. Son también buena fuente de fibra, y potasio, mineral que entre otras muchas funciones, interviene en el equilibrio hídrico entre el espacio intra y extracelular. Son algo más tardías que la cereza común y se encuentran en los mercados a partir de junio. La picota es una auténtico deleite para el paladar, y se puede tomar sola o acompañando a otros postres o formando partes de recetas alternativas. 

ALCAPARRAS

Forman parte de la cocina mediterránea, aunque su origen parece ser Asia central u occidental. Hay que diferenciar entre alcaparra y alcaparrón, siendo la primera el capullo floral y el segundo el fruto maduro de la planta. A nivel organoléptico, las alcaparras tienen un sabor muy acentuado y peculiar, y cuanto más pequeñas, más intenso su aroma y más delicado su sabor. Resultan ser muy poco calóricas y entre sus macronutrientes destacan los hidratos de carbono complejos, sobre todo la  fibra. A nivel vitamínico y mineral despuntan la vitamina C y el sodio, este último debido a que habitualmente se consumen en forma de encurtido, en cuyo proceso se introduce el alimento en salmuera. Son perfectas como aperitivo, así como para enriquecer en sabor ensaladas, salsas y platos de pescados, pollo y pasta. A nivel nutricional, las alcaparras son ideales para aportar

MERO

El mero es un pescado semigraso (3-5% de grasa) muy fácil de preparar y forma parte de nuestra gastronomía diaria por su gran versatilidad. Es un alimento proteico y ayuda a enriquecer nuestra dieta con proteínas de alto valor biológico pues contiene todos los aminoácidos esenciales. Su fracción lipídica, aunque moderada, resulta interesante desde un punto de vista saludable, ya que en ella predominan las grasas mono y poliinsaturadas que ayudan en la prevención de enfermedades cardiovasculares. De su contenido en micronutrientes, el potasio y el fósforo son los más notorios, aunque también tienen vitaminas del complejo B, pero en cantidades discretas. Estas últimas participan en multitud de procesos metabólicos. Su sabor es suave, y se puede cocinar a la plancha, al horno, en sopa o guisado, combinado con verduras, arroces, pastas o legumbres.

TOMATE CORAZÓN DE BUEY

Recibe el nombre por su forma y calibre, y se caracteriza por tener una piel delgada y menos pepitas que otras variedades de tomates. Como hortaliza que es, aporta mucha agua, buena cantidad de fibra y pocas calorías, cualidades muy valoradas en dietas de control de peso. Es su contenido en  vitamina C y licopeno, pigmento carotenoide que le otorga su color, el que lo convierte en un alimento con gran capacidad antioxidante y de protección celular. En cuestión de cantidad mineral y vitamínica es el potasio y la vitamina A las que merecen especial mención, siendo esta última importante en la creación de nuevos tejidos y su mantenimiento. Es muy sabroso y puede conformar por sí solo una buena ensalada de tomate, sin más acompañamiento que un buen chorro de aceite de oliva.