Cardiopatías congénitas

Las cardiopatías congénitas son un grupo de enfermedades caracterizado por la presencia de alteraciones en la anatomía del corazón producidas por defectos en la formación del mismo durante el periodo embrionario. Las estructuras afectadas pueden ser alguna de las cuatro cámaras cardíacas (aurículas y ventrículos), los tabiques que las separan o las válvulas o tractos de salida.

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No son enfermedades muy frecuentes, afectan a 8 de cada 1000 recién nacidos, abarcando un amplio número de defectos con un pronóstico y tratamiento muy dispar entre ellos. La sintomatología asociada a las mismas es muy variable y va desde las que son asintomáticas y no requieren de tratamiento específico, hasta aquellas que ocasionan síntomas severos y precisan corrección quirúrgica durante las primeras semanas de vida.

A pesar de que las cardiopatías sean congénitas, es decir, que existen en el momento de nacer, no siempre se manifiestan en el neonato. Algunas dan la cara días, semanas, meses o incluso años después, y sin embargo su origen es también congénito, pues al nacer existía ya la tendencia o predisposición a que se generara posteriormente esa cardiopatía.

Causas de las cardiopatías congénitas

La causa de las malformaciones en el corazón todavía se desconocen. Tan sólo conocemos factores de riesgo que favorecen la aparición de una cardiopatía:

  • Síndrome de Down
  • Alcoholismo materno
  • Lupus
  • Rubeola durante el embarazo
  • Fármacos como las anfetaminas, hidantoína, litio o talidomida

Clasificación

Las cardiopatías congénitas son muchísimas pero se pueden clasificar en:
Cortocircuitos izquierda-derecha
Son aquellas en las que se produce un defecto en las estructuras cardiacas que separan la circulación sistémica de la pulmonar, produciéndose el paso de sangre de la primera a la segunda. Entre ellas se encuentran la comunicación interauricular, comunicación interventricular y el ductus arterioso persistente.

Lesiones obstructivas
Dificultan la salida de la sangre de las cavidades cardiacas. Entre ellas están las estenosis aórtica y pulmonar y la coartación aórtica.

Cardiopatías congénitas cianóticas.
Impiden la adecuada oxigenación de la sangre que llega a los tejidos, por lo que aparece cianosis (color azulado o amoratado de labios o uñas). Las más frecuentes son la transposición de grandes vasos, la tetralogía de Fallot y la anomalía de Ebstein.

Diagnóstico de las cardiopatías congénitas

Mediante las ecografías durante el embarazo se pueden detectar muchísimas cardiopatías congénitas, pero otras no.

Hoy en día la mayoría de estas patologías son diagnosticables dentro del útero de la madre y en algunos casos es incluso viable el intervencionismo fetal.

Al nacer se ausculta al neonato. En algunas ocasiones se pueden auscultar soplos cardíacos. No todos los soplos son producidos por una cardiopatía congénita, ya que los llamados soplos funcionales o inocentes aparecen en corazones normales y no tienen ninguna repercusión en la salud del niño.

Para valorar la naturaleza del soplo se deben realizar pruebas diagnósticas. Entre ellas, la más importante es la ecocardiografía que es inocua para el bebé y nada agresiva. Si se observa algún problema estructural, se deberán realizar más pruebas: radiografías, electrocardiograma y, en ocasiones, un cateterismo cardíaco.

Tratamiento y pronóstico

El tratamiento de las cardiopatías congénitcas, cuando se precisa, suele ser quirúrgico. En algunos casos, la alteración puede corregirse con una única intervención quirúrgica, pero en las cardiopatías congénitas más complejas puede ser necesaria la realización de más de una operación. La corrección quirúrgica puede ir acompañada de tratamiento con fármacos.

La gran mayoría de las cardiopatías congénitas son susceptibles de una corrección total y definitiva o casi definitiva, permitiendo que el niño disfrute de una buena calidad de vida. Los avances en su diagnóstico y tratamiento han mejorado muchísimo el pronóstico, de forma que actualmente más del 80% de niños afectados sobreviven hasta la edad adulta.

 

Dra. Esther Martínez - Especialista en Pediatría - Médico colaborador de Advance Medical