Cáncer de piel: más vale prevenir

Muchos jóvenes y adultos aún no comprenden los peligros de la exposición al sol y el bronceado, aun después de las campañas de educación sanitaria y de salud pública. Gran parte de la población considera que la exposición al sol es beneficiosa para la salud, más allá de las recomendaciones de prudencia a la hora de obtener un bronceado excesivo. Precisamente el 13 de junio se celebra el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, una jornada que tiene como objetivo fomentar el sentido común a la hora de exponerse al sol.

Está demostrado que la exposición excesiva al sol induce a la aparición de arrugas, envejecimiento prematuro de la piel y a una mayor incidencia de algunos cánceres de piel. Los rayos ultravioleta (UVA y UVB) son los principales causantes del cáncer de piel, pero también otras causas pueden producir estas alteraciones. Algunos fármacos y productos químicos pueden hacer que la piel sea más sensible a la agresión de los rayos solares.

En algunos países se han realizado campañas para la aceptación del tono natural de la piel, y para el uso de aerosoles bronceadores como alternativa al sol en aquellas personas que desean ensombrecer su natural color cutáneo.

El cáncer de piel más importante para la salud: el melanoma. Otros cánceres de piel pueden ser menos letales y se presentan con mayor frecuencia: el cáncer de células basales y el cáncer de células escamosas. Otros tipos de cáncer son muchos menos frecuentes.

Las zonas del cuerpo que con más frecuencia presentan estas enfermedades son la cabeza, la cara, el cuello, las manos y los brazos: las zonas que con más frecuencia se exponen al sol. Sin embargo, también pueden aparecer cánceres de piel en zonas que no se han expuesto al sol.

El cáncer de piel puede aparecer en cualquier persona, de cualquier raza y a cualquier edad; sin embargo, el cáncer de piel se da más frecuentemente en personas que tienen la piel, cabellos y ojos de color claro, que pasan mucho tiempo expuestos al sol, que tienen un familiar con cáncer de piel y en mayores de 50 años.

Ante cualquier indicio de alteración en la piel es necesario acudir al médico para diagnosticar correctamente esa zona: el tratamiento puede tener mucha mayor efectividad si el diagnóstico se realiza de modo precoz.
Cada tipo de cáncer de piel tiene una apariencia distinta, pero sólo el profesional experimentado puede distinguir entre lesiones benignas y aquellas que pueden ser preocupantes y requieren de tratamiento.
Es recomendable acudir al médico ante cualquier característica de la piel, de cualquier zona del cuerpo (incluso en el interior de la boca), que no desaparezca en tres o cuatro semanas de su aparición:

-Si aparece alguna mancha o peca o si cambia de color o forma, si sangra, forma una costra o pica.

-Si aparece algún nuevo abultamiento, o cambia de forma o tamaño.

-Si cambia de aspecto alguna cicatriz cutánea.

-Si aparecen cambios en alguna uña.

-Puede ser de vital importancia el diagnóstico precoz de algunos cánceres de piel para conseguir un tratamiento exitoso.

La principal medida de prevención contra la aparición de cáncer de piel es la no exposición al sol, en especial en verano y en latitudes cálidas, pero no únicamente a la altura del mar, sino también en altitudes montañosas se requiere gran precaución: mantenerse a la sombra el máximo posible, usar sombreros que cubran la cara, orejas y cuello, llevar prendas de ropa con manga larga y pantalones largos. El período en que más se debe evitar la exposición al sol es el verano, desde las 10 hasta las 16 horas.
El uso de filtros solares con protección superior a un factor 15 que filtre los rayos ultravioletas A y B, así como el uso de gafas de sol que filtren el 100% de estos rayos será también importante. Es importante usar filtros resistentes al agua, y aplicarlos con regularidad en todas las zonas expuestas.
Se recomienda evitar el uso de máquinas de sol artificial, cabinas de bronceado o lámparas domésticas de rayos ultravioleta.
Es asimismo importante evitar las superficies que reflejan la luz del sol, como la nieve, la arena, el agua o las superficies pintadas de blanco.
Otro hábito recomendable es revisar la piel con regularidad, para detectar cualquier cambio inusual.

Dra. Elisabeth Herrero y Dr. Jordi Esquirol - Especialistas en Medicina Familiar y Preventiva - Médicos Colaboradores de Advance Medical