Apnea del sueño en el hombre

El síndrome de apnea e hipopnea del sueño (SAHS) es un trastorno que se caracteriza por la presencia de un cuadro de somnolencia excesiva durante el día, y trastornos respiratorios, cardíacos y conductuales debidos a la interrupción de manera repetida del flujo aéreo del sueño por causas obstructivas. Estas interrupciones del flujo aéreo pueden ser completas (apneas) o incompletas (hipopneas) y causan un descenso de los niveles de oxígeno en sangre y un aumento de los de dióxido de carbono (CO2) que provocan unos microdespertares, con frecuencia inconscientes, que permiten recuperar el flujo respiratorio normal.

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Apnea del sueño, más común en el hombre

El síndrome de apnea del sueño (SAHS) puede afectar tanto a hombres como a mujeres, pero su prevalencia es claramente mayor en hombres, siendo el doble el número de hombres afectados por el SAHS que el de mujeres que padecen este trastorno.Un 4-6% de los hombres un 2-4 % de mujeres.

Los factores de riesgo para que el hombre pueda padecer una apnea del sueño son la obesidad, el tabaquismo, el alcohol, reflujo gastroesofágico, la diabetes o las alteraciones anatómicas,  que pueden propiciar la obstrucción de la vía aérea superior, como las amígdalas hipertróficas (excesivamente grandes), los pólipos nasales, ciertas malformaciones craneofaciales o la úvula o la lengua de gran tamaño.

Por qué se caracteriza la apnea del sueño

Lo que caracteriza a este síndrome es la presencia de:

  • Ronquidos importantes; roncar no es indicativo de padecer un SAHS, dado que el 40% de los varones ronca y no padece esta enfermedad, pero la ausencia de ronquidos prácticamente permite descartar que la persona padezca un SAHS.
  • Apneas o hipopneas presenciadas, durante las cuales el paciente no consigue mantener el flujo aéreo y esto causa un microdespertar, consciente o no, que le permite restablecer el correcto paso del aire.
  • Somnolencia diurna excesiva, debido a que los microdespertares alteran el patrón del sueño, de manera que este no es tan reparador como debería. Sin embargo hay una proporción de personas afectadas que no cursan con somnolencia diurna pero si con riesgo cardíaco.

 

Otros síntomas añadidos a los anteriores son:

  • Falta de descanso o nerviosismo durante el sueño, despertarse a menudo por pesadillas.
  • Despertarse de pronto con una sensación de jadeo o asfixia
  • Boca seca o dolor de garganta al despertarse.
  • Debilitamiento intelectual, como por ejemplo tener problemas de concentración, olvido o irritabilidad.
  • Perturbaciones de tu estado de ánimo (depresión o ansiedad)
  • Sudores nocturnos
  • Disfunción sexual
  • Dolores de cabeza

Diagnóstico

Cuando se sospecha que se puede padecer un SAHS se debe interrogar sobre los hábitos de sueño, las horas que se duerme, el uso de fármacos hipnóticos para dormir, el consumo de tabaco, alcohol y excitantes y la presencia de ronquidos. Se tienen que buscar también las posibles causas anatómicas anteriormente comentadas que pueden estar obstruyendo la vía aérea y causando el síndrome de apnea del sueño.

Ante una sospecha de SAHS el médico valorará la realización de pruebas diagnósticas como la polisomnografía o la poligrafía domiciliaria, que consiste en monitorizar al paciente mientras duerme controlando los datos de su respiración, el ritmo cardíaco, la saturación de oxígeno en sangre, las horas de sueño y la presencia de ronquidos, apneas e hipopneas.

Tratamiento

El tratamiento del SAHS se abordará desde diferentes ángulos, haciendo hincapié en una correcta higiene del sueño, con un descanso de 7 u 8 horas diarias y evitando dormir en decúbito supino (sobre la espalda). Se debe evitar a toda costa el café, el alcohol, el tabaco y las comidas que pueden causar un posible reflujo gastroesofágico. Asimismo, en caso de sobrepeso, se debe iniciar una dieta para poder corregirlo.

El tratamiento que ha demostrado ser más eficaz para el SAHS es la CPAP, la aplicación de presión positiva continua en la vía aérea. Consiste en una mascarilla que se ajusta a la cara del paciente y que introduce mediante un compresor el aire ambiental a presión en la vía aérea para evitar que esta se colapse y se produzcan las apneas e hipopneas y los consecuentes microdespertares que alteran el patrón del sueño. Se debe tener puesta un mínimo de 3 horas cada noche. Al principio cuesta acostumbrarse a ella pero en general se tolera bien al cabo de un par de semanas.

Lógicamente, si existe una alteración anatómica susceptible de ser la causa del SAHS y de tratarse quirúrgicamente, como el excesivo tamaño de las amígdalas o de la úvula, deberá plantearse esta opción terapéutica. En algunos casos en los que no es posible el uso la mascarilla del CPAP puede ser útil valorar el uso alternativo de dispositivos de avance mandibular (DAM)

El síndrome de la apnea del sueño puede afectar al día  día de los afectados y aumentar el riesgo de padecer un episodio isquémico cardiovascular. Además aumenta en 7 veces el riesgo de accidente de tráfico por somnolencia y distracciones y de sufrir lesiones en un accidente laboral. Es importante que si un sueño no reparador debido al SAHS está afectando nuestra vida diaria nos pongamos en manos de un especialista en neumología.


Dr. David Cañadas Bustos – Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical