Año nuevo, dieta nueva

Enero es el mes de los nuevos planteamientos de vida, y cambiar lo que no nos gusta. Y entre estos nuevos planes, siempre hay espacio para la dieta.

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Es uno de los momentos del año en que muchas personas se plantean el inicio de una dieta para perder peso y hacer más ejercicio. Empieza la búsqueda de “la dieta”, y si es diferente y tiene alguna particularidad especial que asegure  perder peso de forma rápida, mejor. Este suele ser el pensamiento erróneo que hay que cambiar, pues no hay que olvidar que la vía rápida en este caso no va ligada a salud y a mantenimiento del peso a largo plazo.

Tener en cuenta los siguientes consejos antes de iniciar una dieta, va a ayudarnos a conseguir los objetivos de forma más efectiva, saludable y duradera:

  1. Plantear un objetivo que se ajuste a la realidad. Hay que saber cuántos kilos de más se tienen, y para ello es importante consultar a un profesional que nos asesore y ayude a planificar el proceso teniendo en cuenta nuestro ritmo de vida, necesidades y preferencias.
  2. Anteponer, como primer objetivo, el cambio de hábitos alimentarios. La mayor parte de las personas, cuando empiezan una dieta, tienen un único pensamiento que se vuelve casi una obsesión, que es ver como la báscula cambia de cifra cada semana. Cuando esto no ocurre en la medida esperada, la persona se frustra y se vuelve más susceptible de entrar en dinámicas de dietas más drásticas y desequilibradas que no ayudan a perder peso de forma saludable. Para evitarlo, es mejor centrarse en la idea de querer cambiar los hábitos alimentarios. La pérdida de peso, luego, vendrá sola, pues la adopción de unos buenos hábitos ayudarán a equilibrar el peso corporal.
  3. Empezar poco a poco. Hacer un cambio necesita tiempo, por eso, para alcanzar la meta, es  mejor ir incorporando pequeños hábitos que hacer un cambio total. En cuestión de dietas y pérdida de peso, las prisas no son buenas.
  4. Evitar seguir dietas sin el control de un profesional de la nutrición. El ansia por perder peso lleva a muchas personas a acudir a dietas inadecuadas que en la mayor parte de los casos van ligadas a desequilibrio nutricional. Se siguen dietas por cuenta propia, cuyo origen es muchas ocasiones es el “de mano en mano”, que no contemplan los aspectos básicos de la nutrición saludable. El saltarse comidas, quitar alimentos básicos en la dieta diaria y seguir dietas con restricción calórica severa, puede dar lugar a carencias insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud.
  5. Positividad y equilibrio. Es difícil mantener una dieta de forma estricta, pues se dan muchas ocasiones en la vida diaria que favorecen algún desliz. Cuando eso ocurre, se tiende a tirar la toalla y a abandonar el objetivo, pues el sentimiento de culpa puede generar más deseos de picar. Antes de que esto suceda, hay que hacer un ejercicio de positividad, y pensar que son pequeños premios que nos proporcionan cierto respiro. Además, si hay alimentos que nos resultan irresistibles, mejor incorporarlos a la dieta con relativa frecuencia y en cantidades controladas, que no descartarlos del todo de la dieta, pues eso puede aumentar el deseo por comerlos, y es más fácil que se generen nuevos picoteos o atracones. Por ejemplo, para los amantes del chocolate, es mejor dejar una pequeña onza diaria que no quitarlo por completo.
  6. Automotivarse y reflexionar durante el proceso. Ir valorando la evolución en la pérdida de peso y el esfuerzo, así como reconocer los resultados conseguidos, nos ayudará a sentirnos más seguros y a mantener la motivación para afrontar con éxito las siguientes etapas.

 

Partiendo de estas premisas, estamos más preparados para afrontar con éxito el proceso de pérdida de peso, llegando a alcanzar el objetivo, y lo más importante, manteniéndolo en el tiempo. Así el año que viene podremos dejar paso a otros propósitos diferentes.

 

Isabel López - Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos - Diplomada en Nutrición Humana y Dietética - Nutricionista consultora de Advance Medical