Alimentación para mayores

Durante el siglo pasado ha tenido lugar en el mundo desarrollado un fuerte aumento de la expectativa de vida. Como resultado, las personas de 65 años o más representaban en 1996 el 15% de la población de la Unión Europea (UE). En España, en el año 2009 alcanzaban el 16,6% de la población y en el 2049 se prevé que pasarán a constituir el 31,9%. Debido a las características especiales de este grupo de población, extraordinariamente heterogéneo y diverso, y principalmente por su vulnerabilidad, es importante conocer su estado nutricional para poder aplicar correctamente pautas de salud pública adecuadas. Probablemente, este porcentaje se duplicará dentro de unos 30 años. Si el incremento en la expectativa de vida se acompaña de cambios favorables en la salud, es tema a debate, y la discusión se centra sobre si hay un aumento de la morbilidad o se mantiene un equilibrio. Pero, sin duda, el gran desafío para la salud pública de los países europeos es mantener la calidad de vida en una población envejecida: un envejecimiento sano desde un punto de vista que consiste en optimizar la expectativa de vida y, al mismo tiempo, minimizar la morbilidad física, psíquica y social.
Las personas de edad avanzada son especialmente vulnerables al desarrollo de carencias nutricionales. Con frecuencia, algunas malnutriciones están relacionadas con una menor actividad física, dada la menor ingesta energética y por tanto la menor vehiculización de nutrientes en los alimentos que aportan esa energía, así como con el deterioro de algunas funciones fisiológicas (absorción y metabolismo) propias del proceso de envejecimiento. Pero también pueden ser consecuencia de las menores necesidades de energía de este grupo de población. Debido a estas características especiales, es importante conocer su estado nutricional para poder aplicar correctamente las pautas de salud pública adecuadas. Así, existe una gran variabilidad en los requerimientos de las personas de edad, pues cuanto mayor es la persona más complejos son y mayores las variaciones interpersonales: capacidad de ingerir, digerir, absorber y utilizar nutrientes, sin embargo las IR son iguales para todos los mayores de 65 años. Entre las razones más sobresalientes se encuentran, la heterogeneidad del grupo, la dificultad y escasez de los estudios geriátricos (sobre los procesos de envejecimiento, parámetros de evaluación clínica o bioquímica y nutricionales), la alta incidencia de patologías en las personas de edad y las interacciones fármacos-nutrientes.
Sin embargo, en algunas ocasiones las recomendaciones para una alimentación saludable (IngestasRecomendadas (IR) y Objetivos Nutricionales (ON)) se han obtenido por extrapolación de las de adultos jóvenes y sorprende la falta de diferenciación que se hace en este colectivo tan heterogéneo, cada vez más numeroso, especialmente entre los de mayor edad.