¿Niños agotados? Actividades extraescolares

Cada vez los niños tienen menos tiempo libre, menos tiempo para jugar y ser niños. Tras la jornada escolar, las tardes se llenan de clases de refuerzo, idiomas, deporte o actividades artísticas. Pero, ¿dónde está el límite?

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Los niños deben jugar, esa es la actividad fundamental en la infancia a partir de la cual el niño se sociabiliza, aprende y crece en equilibrio. El no hacer “nada” es fantástico para desarrollar la creatividad. Pasar tiempo en familia o con los amigos tras el cole es fundamental para su bienestar emocional.

La sobrecarga de actividades extraescolares es una causa de estrés en la infancia que puede manifestarse con dolores de cabeza o de barriga, pesadillas, trastornos del apetito, ansiedad, incapacidad para relajarse o agresividad.

El agotamiento fruto de dormir pocas horas, no tener tiempo de realizar los deberes ni preparar los exámenes son señales que nos indican que el estudiante necesita más tiempo libre y, por lo tanto, hay que replantearse sus actividades semanales tras la escuela.

Claves para escoger las actividades extraescolares

1.- El niño debe escoger lo que quiere hacer: debemos respetar los gustos de nuestros hijos. No podemos imponer los nuestros o proyectar nuestros deseos. Debemos dar la libertad de que el niño escoja o no realizar una actividad.

2.- Limitar las clases de refuerzo: cuando se acaban las clases el niño ha de disponer de un tiempo para desconectar, jugar y disfrutar. Si maestros y padres consideran que el niño necesita un refuerzo escolar (idiomas, clases particulares…) debemos planificar muy bien la semana para que se pueda gozar de tiempo libre.

3.- Máximo tres actividades a la semana: muchos expertos recomiendan tres actividades por semana como mucho y el resto de las tardes dedicadas a actividades en familia, juego o descanso. Lo ideal es ofrecer al niño actividades deportivas y artísticas en función de sus intereses.

4.- Priorizar las actividades lúdicas versus las de competencia: practicar un deporte porque le gusta, bailar o tocar un instrumento por simple disfrute… Esa es la clave para que el niño se sienta feliz aprendiendo algo nuevo. Se deben minimizar las actividades pre-profesionales o excesivamente competitivas que conviertan las extraescolares en una fuente de estrés añadida para el niño.


Dra. Esther Martínez García - Especialista en Pediatría - Médico colaborador de Advance Medical