ACOMPAÑAR A UNA PERSONA CON CÁNCER Y A SU FAMILIAR

El cáncer es una enfermedad que va más allá de la problemática médica, y afecta también a las relaciones familiares y sociales del enfermo, a la economía, las capacidades tanto de la persona enferma como las de la familia, los recursos, ... Es decir, afecta a la totalidad de la persona y su unidad de convivencia. Además del impacto emocional, el diagnóstico comporta un gran número de temores y preocupaciones en relación a todos los aspectos de la vida que dependen de las situaciones individuales.

Recomendaciones:
- Dejar hablar y expresarse. No precipitarse en tranquilizar o (al contrario) en mostrar la propia inquietud. Escuchar también nos ayudará a entender mejor como está viviendo la situación.
- No comparar la enfermedad con la de un familiar o conocido: un cáncer puede tener características diferentes de una persona a otra, y necesitar tratamientos muy distintos.
- Evitar actitud de pánico y evitar minimizar la situación. Demostrar esperanza pero sin negar la gravedad de la enfermedad.
- Intentar entender lo que la persona espera o desea, y mantener una relación de confianza y respeto. Las necesidades y sensibilidades son diferentes de una persona a otra.
- Es importante saber encontrar un equilibrio: Mostrar que comprendemos el miedo a los tratamientos, al dolor, a la muerte?, y entender que las reacciones de cada persona para afrontar la enfermedad son naturales. Y sobre todo hacer saber que estaremos a su lado a lo largo de su enfermedad (según las propias posibilidades y la disponibilidad).