Baños de sol: sol y cáncer de piel

Tomar el sol sin protección puede producir cáncer de piel. El bronceado debe ser un proceso natural. Recuerda tener cuidado y proteger tu piel de los rayos del sol con protección solar adecuada a tu tipo de piel.

Miniatura

Baños de sol y cáncer de piel

A la mayoría nos gusta salir al aire libre en verano. El sol no sólo mejora nuestro aspecto, sino que nos hace sentir mejor. Sin embargo, es importante recordar que los rayos ultravioleta de la luz del sol pueden dañar las células de nuestra piel. En especial, es importante evitar quemarse con el sol, pues con el tiempo, pueden acumularse pequeñas lesiones producidas por quemaduras del sol. Ello en un futuro puede llegar a convertirse en un cáncer de piel o un melanoma. El número de casos de cáncer de piel se ha duplicado en las últimas décadas.

El bronceado es un proceso natural. Cuando la piel se expone al sol, se pigmenta como medida de protección frente a los dañinos rayos UVA de la luz del sol. Sin embargo, esta protección se pierde durante el invierno; por ello, recuerde tener un cuidado especial en primavera cuando la piel está pálida y desprotegida. Recuerde que estar bronceado no garantiza que no desarrolle cáncer de piel posteriormente.

¿Cuáles son las señales de alarma?

  • Excesiva temperatura de la piel o recalentamiento: siendo incluso dificultoso enfriarla con agua en el baño.
  • Enrojecimiento: normalmente no se observa al principio, debido a su presentación gradual. Su aparición se puede poner de manifiesto presionando con la yema del dedo en la piel, por ejemplo en el hombro. Al levantar el dedo se mostrará una zona blanca. Si vuelve a enrojecerse de nuevo rápidamente, puede que se haya expuesto al sol demasiado tiempo.
  • Dolor: de escasa intensidad al principio.

¿Cómo pueden evitarse las quemaduras solares? Tipos de piel

Las quemaduras solares pueden evitarse siguiendo algunas normas básicas para cada tipo de piel en particular. Elije una afirmación de la siguiente lista que mejor describa tu tipo de piel. Imagina que estás tomando el sol en primavera por primera vez sin utilizar filtro solar.

Tipo de piel 1: siempre me quemo, sin que llegue a broncearme.

Evita por completo tomar el sol y asegúrate de cubrirte toda la piel desnuda con ropa cuando te expongas al sol. No puedes broncearte y si intentas hacerlo, dañará la piel, lo que puede convertirse posteriormente hasta en cáncer de piel. Recuerda que la piel pálida y fina no envejece tan rápido como los otros tipos de pieles. Tus amigos bronceados tendrán arrugas mucho antes que tú.

Tipo de piel 2: tras una hora expuesto al sol de primavera, me siento un poco quemado al día siguiente. Tras siete días, estoy un poco bronceado.

No deberías intentar broncearte y debes tener cuidado con el sol. Los baños solares pueden causar daños en la piel, que puede convertirse, posteriormente, en cáncer de piel. Si no puedes evitar exponerte al sol totalmente, debes utilizar un filtro solar con factor de protección alto (FPS 15-20) en pleno verano. Al final de la temporada, puedes utilizar un filtro solar con un factor de protección solar que no sea inferior a 8.

Tipo de piel 3: tras estar expuesto una hora al sol de primavera, me siento ligeramente quemado al día siguiente. Tras siete días, estoy medianamente bronceado.

Deberías utilizar un filtro solar con un FPS alto durante un par de semanas antes de cambiar a otro con un FPS inferior (superior a 8). También corres riesgo de desarrollar cáncer de piel y deberías tener cuidado mientras te expones al sol.

Tipo de piel 4: nunca me siento quemado tras exponerme una hora al sol. Tras siete días, estoy muy bronceado.

Deberías utilizar un filtro solar con FPS 8. Seguirás bronceándote, aunque mucho menos que sin el filtro solar. Las posibilidades de desarrollar cáncer de piel son inferiores a las de aquellas personas con un tipo de piel 1, 2 ó 3, pero el sol puede seguir dañando la piel y producir arrugas prematuras.

A los niños pequeños les suele gustar el sol y quieren pasar más tiempo fuera que los adultos. Sin embargo, son muy sensibles a los rayos solares y deben protegerse.

Recuerda que existen dos tipos de sistemas para especificar una protección de filtro solar: Sistema norteamericano y europeo. Generalmente, los números de FPS americanos son el doble que los de los productos europeos. Una crema solar americana con FPS 8 es equivalente al FPS 4 europeo. Recuerde comprobar qué sistema está utilizando cuando compre un filtro solar y consulte con el farmacéutico si tiene alguna duda.

Medicamentos y perfumes cuando tomamos el sol

Algunos medicamentos (tetraciclinas) pueden provocar hipersensibilidad a los rayos solares. Los pacientes que toman estos medicamentos corren el riesgo de desarrollar eczemas graves y manchas en la piel si toman el sol. Consulta con tu médico o farmacéutico antes de tomar el sol si estás medicándote. Ciertos perfumes y algunas cremas sin perfume pueden tener también los mismos efectos. Para estar seguro, evita el uso de productos diferentes a las cremas solares cuando te expongas al sol. Lee los prospectos e instrucciones de uso y consulta siempre a tu médico o farmacéutico.

¿Qué debes saber sobre los filtros solares?

El punto de comienzo del sistema europeo de FPS es el periodo de tiempo en el que las pieles pálidas de los habitantes del norte de Europa pueden permanecer expuesto al sol sin enrojecer o sensibilizarse, suele ser 20 minutos al principio de la temporada. Por ejemplo, si te aplicas un filtro solar de FPS 8, significa que la piel puede exponerse al sol durante 8 x 20 minutos (160 minutos) sin quemarte.

Recuerda que los filtros solares sólo protegen la piel de las quemaduras. No evitan los efectos de los rayos perjudiciales que pueden causar cáncer de piel.

Para obtener el factor de protección indicado en el producto, asegúrate de seguir estas normas:

  • Debes aplicarte una capa fina (1-1½ mm) de crema para obtener la protección que se indica.
  • El efecto del filtro solar se reduce de forma importante después de una a dos horas en el sol.
  • Para proteger la piel completamente, cúbrela con ropa o aplica una crema denominada pantalla solar, dado su altísimo grado de protección de los rayos solares y que suele contener dióxido de titanio.
  • Recuerda que incluso en un día nublado, entre el 30 y el 50% de los rayos ultravioletas solares alcanza la piel, por lo que es posible quemarse.
  • Puede que no sientas los rayos solares con fuerza cuando sopla el viento, pues su efecto enmascara el que sintamos su acción en la piel.
  • La natación hace que la piel sea más sensible al sol. Utiliza una loción resistente al agua o un producto con liposomas. Estos penetran más en la piel y la protegen desde el interior. Vuelve a aplicarte siempre un filtro solar tras el baño.
  • El sudor puede disolver la crema solar: ten un cuidado particular tras realizar actividades físicas enérgicas o si suda con facilidad.
  • La crema solar es totalmente inocua, pero algunas personas pueden ser alérgicas a la fragancia o a los ingredientes con conservantes.
  • Un baño de sol intenso y breve puede ser muy perjudicial, llegando incluso a contribuir al desarrollo de un cáncer de piel como el melanoma maligno.
  • Recuerda que los rayos solares son más fuertes desde las 11:00 hasta las 15:00 horas de cualquier día del año.

¿Qué medidas se pueden tomar para aliviar las quemaduras solares?

  • Refresca la zona quemada por el sol con agua tibia (25°C aproximadamente) de 30 minutos a una hora y aplícate de nuevo crema solar tras secarte.
  • Ten especial cuidado cuando refresques las quemaduras de los niños.
  • Aplica un gel que alivie el dolor como las formuladas específicamente para después del sol (after sun). Si la piel está muy roja, puede ser necesario utilizar algún tipo de tratamiento, como las pomadas de corticoides a bajas concentraciones como puede ser la hidrocortisona al 1%. Consulta siempre previamente a su médico.

Ponte en contacto con un médico si...

  • La piel se enrojece demasiado y duele.
  • Se forman ampollas o erupciones.
  • Un niño pequeño se ha quemado con el sol.
  • Aparece fiebre, náuseas intensas, vómitos, postración en la cama, calambres musculares o diarrea.
  • El estado mental de la persona no es el habitual, presenta síntomas tales como aturdimiento o confusión.