Inseguridad alimenticia y obesidad infantil

El sobrepeso y la obesidad en los niños se han convertido en una verdadera epidemia en los países desarrollados. La obesidad infantil tiene consecuencias negativas a nivel físico, psicológico y social, con implicaciones actuales y futuras, incluyendo la disminución de la expectativa de vida de estas personas. Así pues, la obesidad infantil es en nuestros días un tema crítico de salud pública.

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“Inseguridad alimenticia”

Por otra parte, un porcentaje nada despreciable de niños vive en familias con bajos ingresos cuyos padres no tienen los suficientes recursos económicos para asegurar la comida adecuada para criarlos de forma saludable, lo que los autores de este trabajo llaman inseguridad alimenticia.
Paradójicamente, algunos estudios han observado una relación positiva entre ese estado de inseguridad alimenticia y la obesidad infantil. Otros estudios, sin embargo, no han encontrado tal relación o incluso han observado una relación inversa, contraria.
Además, muchos niños de estas familias con bajos ingresos experimentan una serie de situaciones psicosociales adversas que aumentan sus niveles de estrés. Estas familias pueden tener dificultades para manejar esas situaciones estresantes al carecer de los recursos para afrontarlos. Algunas teorías sugieren que las familias “producen” o son responsables de los resultados de salud de sus hijos, como la obesidad que nos ocupa, a través de recursos de los padres o su ausencia, así como otros factores como el estrés que amenaza el ajuste familiar.

El estudio

En este estudio los investigadores se plantearon identificar las asociaciones de la inseguridad alimenticia y los factores de estrés de la madre con el sobrepeso infantil entre niños de padres con bajos ingresos. Examinaron la relación entre el estrés y el sobrepeso infantil considerando el estrés al que los niños se enfrentan a través de factores de estrés maternos sobre temas mentales, físicos, económicos y de estructura familiar. Estas situaciones estresantes experimentadas por los padres pueden ser transmitidas a los niños a través de varios mecanismos (por ejemplo, por dejación de las funciones de padres, escaso tiempo dedicado a los niños, dificultad o incapacidad para comprar y cocinar alimentos, etc.) que conducen a mayores niveles de estrés entre los niños y/o niveles inferiores de bienestar.
La hipótesis de los autores era que los factores de estrés maternos pueden aumentar la relación entre la inseguridad alimenticia y la obesidad infantil.
Fueron evaluados 841 niños y sus madres de familias con bajos ingresos económicos. La llamada inseguridad alimenticia fue evaluada según un protocolo del Departamento de Agricultura de EE UU, los factores de estrés maternos mediante un cuestionario específico y se usó el índice de masa corporal para clasificar a los niños según su peso y estatura.

Mayor estrés materno, más sobrepeso

Los resultados mostraron que, en general, no hubo una asociación directa entre la inseguridad alimenticia o los factores de estrés maternos y el sobrepeso de los niños de cualquier edad. Entre los 3 y los 10 años la
interacción de la inseguridad alimenticia y los factores de estrés maternos estuvo ligada de forma significativa a la probabilidad de tener sobrepeso; de forma más específica, se observó que un aumento de los factores de estrés maternos amplificó la probabilidad de que un niño con buen acceso a los alimentos tuviera sobrepeso o desarrollara obesidad.
Los autores concluyen que los niños más pequeños de familias americanas de bajos ingresos que tienen buen acceso a los alimentos y que están sufriendo altos niveles de factores de estrés maternos tienen una mayor probabilidad de desarrollar sobrepeso que los niños con inseguridad alimenticia. Este hallazgo resultó contrario a su hipótesis inicial de trabajo.

Los investigadores proponen abordar los factores de estrés maternos de estos niños como medida de salud pública para mejorar su alimentación y reducir los niveles de sobrepeso y obesidad infantil.