Vacaciones con niños, ¿cómo afrontarlas?

Las vacaciones de los niños son muy largas y muchos padres no saben como lidiar con el tiempo libre de sus hijos. En este artículo te damos unas pautas para afrontar el verano en familia.

Las vacaciones con niños son la época del año más esperada por los más pequeños de la casa, y en las que más preguntas les surgen a los adultos: ¿deben repasar las asignaturas aunque hayan aprobado todo?, ¿hay que ponerles deberes?, ¿deben leer, practicar deporte o estudiar idiomas?, ¿pueden levantarse a la hora que deseen?, etc. Miles y miles de preguntas, que demuestran la preocupación de los padres ante la posibilidad de que toda la disciplina que han adquirido durante el año desaparezca, y que la falta de rutinas los descompense por completo.  

Es por ello que, al acabar el colegio, las dudas acerca de cómo afrontar las vacaciones con niños en verano, invaden las consultas de psicología. Y para calmar esta angustia, hemos querido recoger las principales preocupaciones expresadas por los padres, e intentar darles respuesta. 

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Recomendaciones para un verano con los niños

  • Deberes y repaso en su justa medida 

Si lo que queremos es que nuestros hijos no pierdan la práctica de lo aprendido, con unos minutos al día es suficiente. Es más conveniente que el niño disfrute del verano y consiga airearse, que continúe con una rutina de estudio similar a la del curso académico. En cambio, la lectura siempre es buena y recomendable. 

También sería deseable que los padres ayudaran al niño a evitar el síndrome postvacacional, introduciéndole en el ritmo escolar de a poco a poco, por lo que a mediados de agosto es bueno que comiencen con pequeños ratos de estudio que no excedan de los 50 minutos, eso sí, si el curso anterior ha sido bueno. 

  • Equilibrio entre actividades y aburrimiento 

Una frase a la que un buen número de padres le tiene autentico temor es: ¡me aburro!, pues asumen ese aburrimiento como un problema propio, se ponen a buscar actividades para que sus hijos tengan algo que hacer constantemente e impiden, de esta forma, que desarrollen la creatividad y aprendan a estructurar su tiempo. Además, cuando un niño carece de actividades preestablecidas, empieza a pensar en cosas que hacer, y es de esta forma, como puede llegar a descubrir sus propias motivaciones. 

En otras palabras, que los niños se aburran un poco, es positivo. Demasiadas actividades que eviten el aburrimiento no permitirán el aprendizaje. 

  • Una rutina suave 

No es recomendable que los niños pierdan la idea de rutina que han adquirido durante el periodo escolar. Sin embargo, durante las vacaciones con niños en verano, esa rutina debe modificarse y adaptarse a las circunstancias. Siguiendo un orden liviano, que les permita disfrutar de las vacaciones sin perder de vista un aprendizaje positivo sobre la vida que les rodea. 

En definitiva, el tiempo libre debe tener una estructura y  una organización.  La rutina es buena, aunque puede haber días excepcionales. 

  • Desarrollo de nuevas habilidades

El verano es un buen momento para ir dándoles de forma progresiva nuevas cotas de autonomía y animarlos a hacer cosas por sí mismos o con sus iguales. También es una buena época para introducirles de forma progresiva en los quehaceres domésticos, como preparar la mesa, cocinar juntos u ordenar la habitación, y aprendan a responsabilizarse de las cosas de su entorno.  Todas estas actividades pueden continuar durante las vacaciones con niños.

  • Al aire libre 

La época estival es perfecta para que los niños se socialicen más y salgan más a la calle. Se alejen de los móviles, la televisión, tablets, etc. y disfruten del buen tiempo. Es conveniente ir a la playa o a la piscina, ampliar las salidas a la naturaleza y realizar actividades con otras familias. 

  • Actividades en familia 

El verano es una buena oportunidad para pasar más tiempo con los hijos, conocerlos más y divertirse con ellos. Montar en bicicleta, salir en patines o hacer algún deporte todos juntos, en lugar de mandarlos a ellos solos. 

  • Campamentos 

Los campamentos son una buena oportunidad para fomentar la socialización, y son una buena idea siempre que estén de acuerdo. Antes de los 10 años, no es recomendable obligarles porque tienen miedos, pero pasada esa edad, se les puede animar buscando sitios que se adapten a sus gustos y aficiones. A partir de los 12 años, lo ideal son unos 10 o 15 días, pero para niños más pequeños, es suficiente con tres o cuatro días para ir introduciéndolos poco a poco. 

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Recuerda que...


El objetivo de las vacaciones con niños es que disfruten de un momento de reposo donde predomine la sensación de tranquilidad y un buen ambiente familiar. Las vacaciones con niños son un momento para que ellos experimenten, disfruten, descubran actividades nuevas y  otras habilidades diferentes que las del aprendizaje académico. 


Mireia Galán – Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja – Psicóloga consultora de Advance Medical 

 

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