Toxoplasmosis, ¿cómo evitarla durante el embarazo?

Todos, en cualquier momento, somos vulnerables a las enfermedades transmitidas por los alimentos, pero la mujer embarazada y el feto lo son especialmente, sobre todo a las de origen químico y microbiológico.

Embarazo y toxoplasmosis

Durante el embarazo se producen cambios hormonales del sistema inmunológico materno. El sistema inmunológico de la mujer se ve suprimido para que el bebé pueda desarrollarse y, como consecuencia, aumenta el riesgo de desarrollar infecciones. Una de las más conocidas y comunes es el Toxoplasma Gondii. Conozcámoslo. 

¿Qué es exactamente el Toxoplasma Gondii?

El Toxoplasma Gondii (T. Gondii) es un parásito (protozoo) muy infeccioso, que infecta a un tercio de la población mundial. En la población general no suele ocasionar riesgo para la salud, pero sí en las mujeres embarazadas o en personas inmunodeprimidas. 

Cómo se contagia

La infección se adquiere principalmente por la ingesta de comida y/o de agua contaminada por heces de gatos o la ingestión de carne cruda que contenga los quistes. También por una incorrecta higiene de manos, sobre todo si se ha estado en contacto con heces de gato.

La frecuencia de transmisión se incrementa con la edad gestacional. Se estima que la tasa de transmisión al feto es del 15 % si la infección materna es adquirida durante el primer trimestre, del 30% durante el segundo y de 60% en el tercero. La prevalencia de la toxoplasmosis en España es elevada. Por ello se deben tomar precauciones, sobre todo durante el embarazo. 

Síntomas

La toxoplasmosis en el embarazo puede ser asintomática o con síntomas casi imperceptibles: una ligera hinchazón en los ganglios del cuello, fiebre, dolor de garganta, dolores musculares y/o cansancio. Los síntomas suelen aparecer dos o tres semanas después de la infección.

El riesgo existe cuando el parásito pasa al feto (lo cual no siempre ocurre así):

  • Si el contagio tiene lugar las primeras 26 semanas de embarazo es más peligroso ya que en esta etapa se forman y desarrollan los órganos. Como resultado, puede producirse un aborto o la muerte fetal.
  • Si el contagio tiene lugar en el segundo trimestre de embarazo, el feto podría sufrir daños graves: encefalitis, hidrocefalia y calcificación cerebral, infecciones oculares, sordera, neumonitis o malformaciones cardíacas.
  • El tercer trimestre es el menos grave, y el feto podría desarrollar una forma de anemia, leve o severa. 

Detección de toxoplasmosis

En la primera analítica del embarazo se busca la existencia de anticuerpos para el Toxoplasma: inmunoglobulinas de tipo M y tipo G. La IgM es típica de la fase aguda de la enfermedad, y aparecerá en aquellas personas que acaban de contraer el virus. Por el contrario, la IgG aparecerá en aquellas personas que han tenido la enfermedad y se han recuperado. 

Medidas para evitar el contagio

Para prevenir dichas intoxicaciones son necesarias medidas higiénicas, evitar ciertos alimentos y moderar la frecuencia de consumo de otros. Por ello debe tenerse en cuenta cómo conservar, elaborar y cocinar los alimentos. No hace falta obsesionarse, pero sí hay que tenerlo muy en cuenta:

  • Lavarse las manos antes y después de toda manipulación de comida, así como la superficie de cocina donde se vaya a trabajar y los utensilios que se van a utilizar.
  • Lavar cuidadosamente las verduras y las frutas bajo el grifo, incluso puede utilizarse lejía apta para el consumo. Evitar las verduras crudas fuera de casa.
  • No comer carne cruda, incluidos embutidos como chorizo, fuet, salchichón, jamón serrano… Aunque parece ser que ciertos grados de salazón y desecación del jamón pueden matar el toxoplasma (como los de alta gama), no se puede, en absoluto, determinar qué piezas de jamón serrano pueden ser consumidas, de modo que se debe evitar su ingesta durante el embarazo.
  • Cocinar los alimentos a altas temperaturas, pues el parásito muere si se superan los 72ºC. La temperatura debe llegar al interior del alimento, por lo que es interesante garantizar la temperatura utilizando un termómetro de cocina.
  • Lavar cuidadosamente la nevera con asiduidad.
  • Si tenemos gato: es un foco de contaminación de la toxoplasmosis pues es un huésped ideal. No dejes que salga a la calle y si el gato vive en casa y come alimentos enlatados (y no carne cruda) es difícil que esté infectado, pero es adecuado para evitar completamente el riesgo tener en cuenta algunas precauciones. En este sentido, es ideal que otra persona se dedique a la limpieza de la caja del gato y su cuidado mientras se está embarazada y, si no es posible, utilizar guantes de jardinería para hacerlo, lavarse las manos después de la tarea y limpiar a diario la casa pues el gato puede haber depositado el parásito en el suelo. No se aconseja el contacto con gatos que no se conocen.
Monica Carreira

Artículo de Mónica Carreira

Nutricionista

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética - Máster en Nutrición pediátrica - Nutricionista consultora de Advance Medical

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