Rosácea

Mal llamado acné rosácea, estamos ante una enfermedad que en ocasiones desconcierta al médico que no es dermatólogo.

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En muchos casos, algunos pacientes están incorrectamente diagnosticados de acné, pero la rosácea es una enfermedad vascular, de la circulación sanguínea de la cara. Se presenta con una excesiva tendencia al enrojecimiento de la piel, que puede acabar desencadenando granitos o bultos dolorosos que pueden recordar al acné.

  1. Diagnóstico
  2. Causas
  3. Tratamiento

La rosácea puede entremezclarse con otras dermatosis, como la dermatitis seborreica, y puede ser difícil de diferenciar de un lupus eritematoso u otras enfermedades de la piel de la cara, y por ello debe ser diagnosticada por un dermatólogo.

¿Cómo se diagnostica la rosácea?

Los pacientes tienen una forma de ser de su piel caracterizada por la tendencia a la rubefacción y la dilatación vascular, en forma de telangiectasias (capilares), con o sin lesiones en forma de pápulas o pústulas (granitos o bultos dolorosos). Es más frecuente en las mujeres, y más grave en los hombres, y aparece entre los 20 y los 60 años. Afecta mucho a la zona de la nariz y los pómulos. En casos de duda con otras enfermedades de la piel, el dermatólogo puede indicar la toma de una muestra para biopsia.

¿Cuál es la causa de la rosácea?

La causa de la rosácea no está clara. Parece estar determinada en ciertos tipos de piel (piel clara, ojos claros), y tiene tendencia a ser hereditaria. En algunos países con población de piel muy blanca, como Irlanda o Reino Unido, es muy frecuente (se la ha llamado “la maldición de los celtas”). Se exacerba con el calor, la exposición al sol, el consumo de alcohol y el estrés, es decir, situaciones que aumentan la circulación sanguínea en la cara aumentando en enrojecimiento y la inflamación.

Es frecuente la asociación con síntomas oculares: chalazión (orzuelos), conjuntivitis, blefaritis (picor o inflamación de los párpados y las pestañas). Es la llamada rosácea ocular. Se pueden observar formas mixtas de rosácea-dermatitis seborreica, que denominamos rosácea seborreica. En estos casos hay enrojecimiento, pero predomina la descamación y el picor sobre la aparición de “granos” parecidos a los del acné.

Las pacientes relatan de forma muy característica “que no toleran ningún tipo de crema”. Efectivamente, en la rosácea es característica la sensación de sequedad facial que es difícil de aliviar mediante las cremas hidratantes habituales. Es lo que llamamos “piel intolerante” o “piel con cuperosis”, muy típica de las personas con rosácea.

En los hombres es más frecuente que la cara se vaya hinchando con el tiempo, y que la nariz pueda aumentar de tamaño si la rosácea no se trata. Es lo que denominamos “rinofima”, y puede ser muy antiestético y necesitar tratamientos para reducir el tamaño nasal.

¿Cómo se trata?

  • El control de los factores desencadenantes es esencial para abordar la enfermedad: evitar el sol, el calor, la sofocación, el alcohol, el chocolate, los alimentos ricos en especias, u otros factores individualizados (pueden variar entre unas personas y otras). Algunos de ellos, como los cambios de temperatura, son difíciles de evitar. Algunos pacientes, conociendo su piel, trabajan en zonas frescas o se protegen del sol con gorras o sombreros.
  • El metronidazol tópico, en una crema o gel, suele ser la base del tratamiento. Se suele aplicar por la noche, y puede irritar o resecar la piel, por lo que se combina con cremas hidratantes para la piel sensible o cuperósica. Puede alternarse con antibióticos y otros medicamentos. En la actualidad usamos vasoconstrictores (medicamentos que regulan la circulación en los capilares de la cara) en forma de cremas, como la brimonidina, que pueden ayudar a mantener la cara sin el rubor y el calor que resulta molesto y antiestético.
  • Los casos más graves pueden requerir tomar tandas de antibióticos en pastillas, o la isotretinoína (un medicamento derivado sintético de la vitamina A que se usa para el acné) a dosis bajas.
  • El rinofima puede ser muy antiestético, y su tratamiento suele acometerse con láser o cirugía, reduciendo el volumen de la nariz que ha aumentado.
  • Las telangiectasias (capilares o arañas vasculares) que van apareciendo con el tiempo en la cara pueden resultar antiestéticas. El mejor tratamiento para ellas es el láser vascular o la luz pulsada, siempre aplicados por un dermatólogo, que somos el especialista que conoce la enfermedad. Por desgracia, sus efectos no son permanentes, ya que siguen formando capilares dilatados. Por ello, el tratamiento debe repetirse periódicamente.

Dr. Jorge Romaní

Especialista en Dermatología

Médico colaborador de Advance Medical