¿Por qué debo minimizar el consumo de tabaco?

El motivo principal para abandonar la adicción al tabaco es que está más que probado científicamente que resulta claramente nocivo para la salud. Por el contrario, los beneficios al abandonar el hábito se notan enseguida y tienen efectos muy positivos a muchos niveles.

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Cuidar la adicción al tabaco pasa, inevitablemente, por abandonarlo en el caso de ser fumador o de no iniciarse en el hábito y ayuda a tomar conciencia de tu adicción y a ir reduciendo progresivamente el consumo.

Los efectos inmediatos beneficiosos del abandono del tabaco

  • Al cabo de unos minutos: se reduce la presión arterial y el ritmo cardiaco.
  • Después de unas horas: descienden los niveles de monóxido de carbono en la sangre y aumenta el nivel de oxígeno.
  • Al cabo de un día: se disminuye el riesgo de infarto.
  • A los 2-3 días: se produce normalización progresiva de los sentidos del olfato y el gusto, va desapareciendo la halitosis (mal aliento) y el color amarillo en  dedos y uñas.

A largo plazo:

  • Disminuye el riesgo de los diferentes tipos de cáncer asociados (como el de pulmón, vías respiratorias, cérvix, vejiga y páncreas).
  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades de la vía respiratoria como asma, bronquitis y otras enfermedades crónicas (enfisema y bronquitis crónica.
  • El riesgo de enfermedad cerebrovascular disminuye.
  • El riesgo de alergias y enfermedades del área ORL también se reduce.
  • La apariencia de la piel mejora.

Enfermedades derivadas del tabaquismo

Debemos cuidarlo porque de esta manera evitaremos las enfermedades que se relacionan con su consumo:

Enfermedad cardiovascular: el tabaco es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades vasculares, siendo causa directa de aproximadamente el 30% de éstas. El tabaco cuadriplica el riesgo de padecer una enfermedad cerebrovascular, una afectación coronaria o una patología vascular periférica. La nicotina y el monóxido de carbono perjudican seriamente las capas internas de las arterias, lo que hace que estas sufran y se facilite la formación de trombosis que pueden dar lugar a anginas de pecho, infartos agudos de miocardio, accidentes vasculares cerebrales o trombosis en arterias y venas periféricas, que a su vez pueden desencadenar un tromboembolismo pulmonar.

Enfermedades respiratorias: a nivel de vías altas puede dar lugar a laringitis y traqueítis crónicas que dificulten la respiración y el habla. Al afectar a bronquios y alveolos sus efectos son devastadores causando las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC), es decir, la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. El hábito tabáquico también se ha relacionado con otras enfermedades como la fibrosis pulmonar idiopática, la bronquiolitis obliterante con neumonía organizativa y el neumotórax.

Cáncer: el humo del tabaco está claramente identificado desde hace tiempo como el principal carcinógeno ambiental al que estamos expuestos todos de forma activa o pasiva. Es el responsable de un 33% de los tumores en los varones y de un 10% en las mujeres. Su relación es lineal, de manera que, a mayor consumo, mayor riesgo de cáncer. Los fumadores pasivos presentan un riesgo de padecer cáncer de pulmón un 25% mayor que los no fumadores. El tabaco se ha relacionado claramente con diversos tipos de cáncer: de cavidad oral, labio, faringe, laringe, esófago, estómago, hígado, páncreas, pulmón, colon, riñón, vejiga y cuello del útero.

Asimismo, el consumo de tabaco también se ha relacionado con la aparición de otras patologías:

  • Alergias: se asocia con un aumento de rinitis y conjuntivitis alérgica debido a su efecto irritante.
  • ORL (otorrinolaringología): los fumadores presentan más anginas, infecciones de laringe, oído…
  • Envejecimiento cutáneo: produce sequedad cutánea, acelera la aparición de arrugas de forma prematura y provoca una peor cicatrización de las heridas.
  • Problemas bucodentales: fumar causa halitosis (por alteración de la flora microbiana), coloración amarillenta de las piezas dentarias por acción de la nicotina y el alquitrán, pérdida de la capacidad de olfato y de sabor, enfermedad periodontal, caries (humo del tabaco).
  • También provoca inhibición del gusto y el olfato, alteraciones de la cicatrización, bajo peso al nacer, placenta previa, desprendimiento de placenta y abortos prematuros.

Equipo Médico Advance Medical

Etiquetas: Tabaco