Pecas, lunares y verrugas. ¿Cuándo debo ir al dermatólogo?

El diagnóstico dermatológico es muy variado y complejo, y muchas veces se confunden los nombres populares de las lesiones de la piel con el diagnóstico del dermatólogo.

Pecas, lunares y manchas

Incluso los médicos que no son dermatólogos pueden confundir los términos, creando confusión e incluso errores en el diagnóstico y el tratamiento. Por eso vamos a intentar aclarar conceptos entre qué es una peca, un lunar o nevus, una mancha y una verruga.

¿Qué es una peca?

El nombre técnico de las “pecas” es el de efélides, que son pigmentaciones de color marrón claro, que aparecen en la época de sol, y se desvanecen en la época de invierno. Son las clásicas manchitas pequeñas de la cara de los niños “pecosos”, en la nariz y las mejillas, sobre todo. En el momento en que una efélide deja de ser estacional para volverse permanente, posiblemente ya sea otro tipo de mancha.

No representan ningún problema de salud, pero es cierto que las personas “pecosas” son más sensibles a los efectos de la luz solar y deben protegerse del sol con más cuidado, ya que tienen un riesgo más elevado de padecer melanoma, el tipo más peligroso de cáncer de piel. Esto es más acusado en las personas de piel muy clara y ojos azules, con especial mención a los pelirrojos, que tienen mucha tendencia a las efélides y a quemarse con facilidad con el sol.

¿Qué es un lunar?

Un lunar es la forma popular de llamar a los nevus melanocíticos. Los nevus son acúmulos de células pigmentadas (melanocitos), y pueden estar presentes desde el nacimiento (nevus congénitos) o aparecer durante los 30 primeros años de vida (nevus adquiridos). La evolución natural de muchos nevus es hacia la pérdida progresiva de su pigmentación y el aumento de volumen (como se dice popularmente, “lunares que se vuelven verrugas”).

Tener muchos nevus (más de 30 nevus a los 30 años) o tenerlos de gran tamaño (nevus gigantes) son factores de riesgo para desarrollar un melanoma. El melanoma es el cáncer de piel más peligroso, y consiste en una proliferación incontrolada de melanocitos malignos que puede diseminarse por el cuerpo y provocar la muerte. Es importantísimo detectarlo de forma rápida y precoz, ya que en sus primeras fases puede parecer un lunar, aunque con coloración y forma irregulares, y un crecimiento rápido.

Además, algunas personas tienen numerosos nevus de forma y colores especiales, que denominamos “nevus atípicos”, que también confieren un mayor riesgo de melanoma, aunque el melanoma puede desarrollarse a partir de un nevus o aparecer en una zona de la piel donde no había un lunar previamente. Las personas con muchos nevus o con nevus atípicos deben seguir controles en un dermatólogo y realizar una correcta protección frente al sol. En el caso de presentar un riesgo elevado, deben realizarse un mapa corporal para seguir controles más estrictos, siempre bajo criterio de un dermatólogo.

¿Entonces, qué es una verruga?

En realidad, el nombre “verruga” debe reservarse para las lesiones provocadas por virus del papiloma humano en la piel. Las verrugas son, por lo tanto, una enfermedad vírica y contagiosa. Pueden ser difíciles de distinguir de otras lesiones de la piel, y es mejor acudir a un dermatólogo para que establezca el diagnóstico correcto. Muchas personas llaman “verrugas” a cualquier excrecencia o tumoración de la piel con aspecto benigno, pero muchas veces tienen otros nombres y aparecen por causas diferentes. Las queratosis seborreicas o “verrugas de los viejos” aparecen como resultado del envejecimiento, son de color marrón claro u oscuro, y no se contagian, sino que van apareciendo en zonas típicas como la cara o la espalda. Los acrocordones o fibromas blandos aparecen en zonas de roce (cuello, axilas) en las personas con sobrepeso. Son más blandos y pediculados, y muchas veces pueden desaparecer solos al engancharlos con la ropa. Ninguna de estas lesiones es maligna ni puede transformarse en un melanoma.

¿Y las manchas?

Existen muchas enfermedades de la piel que se manifiestan como “manchas” oscuras, algunas desde el nacimiento como las manchas de café con leche, otras apareciendo con el paso del tiempo. Las manchas de las mujeres jóvenes en la cara, que aparecen en los embarazos o con la toma de anticonceptivos, se llaman melasma. Las de la gente mayor que salen en las sienes o el dorso de las manos se denominan léntigos. Es importante que un dermatólogo las diagnostique y explique su relevancia y su tratamiento correcto, ya que algunas pueden parecerse al melanoma.

¿Con qué mensaje debemos quedarnos?

Poner un nombre correcto a las lesiones de la piel sólo puede hacerlo un especialista. Ante cualquier lesión de la piel que nos parezca una “verruga”, es mejor que un médico haga un diagnóstico correcto y explique qué tratamiento debe seguirse. En muchos casos la relevancia de los nevus, léntigos, melasmas o acrocordones es puramente cosmética, pero no pocas veces pueden confundirse con tumores malignos como los carcinomas y los melanomas. Ante la duda, existe un especialista que es capaz de distinguirlos: el dermatólogo.

Dr. Jorge Romaní - Especialista en Dermatología - Médico colaborador de Advance Medical

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