Ojo seco. ¿Por qué se produce?

Todos hemos sentido en múltiples ocasiones que teníamos el ojo seco. Esta anomalía es debida a una falta de lubricación, una disminución en la secreción de lágrima. Uno de los consejos más sencillos es forzar el parpadeo frecuente para hidratar el ojo y evitar ambientes con exceso de aire acondicionado o calefacción.

ojo seco

El ojo seco es uno de los motivos de consulta más frecuentes de la especialidad de oftalmología, y supone casi una tercera parte del total de visitas, siendo más prevalente en mujeres en edad madura. 

¿Qué es el ojo seco?

Se trata de una afectación crónica de la capa superficial del ojo (afecta a la córnea y a la conjuntiva). Puede deberse a una disminución en la secreción de la lágrima o a una mala calidad de esta. Si la calidad de la lágrima se altera cambiará sus propiedades de protección, lubrificación y ambiente adecuado para la superficie ocular. La ausencia de película lagrimal puede ocasionar lesiones en la superficie corneal con sólo parpadear.

Recordemos que la lágrima se sintetiza en el aparato secretor lagrimal (glándula lagrimal principal y glándulas accesorias). El exceso de secreción es drenado por el aparato excretor hasta las fosas nasales. La cantidad de lágrima producida a lo largo de la vida va variando fisiológicamente, siendo máxima a los 20 años.

La película lagrimal que recubre el ojo presenta dos capas diferenciadas: la externa y la interna. La capa externa está en contacto con el exterior y es más densa (lipídica) para proteger frente a agresiones externas. La interna es acuosa y otorga humectación a la superficie corneal y conjuntiva.

¿Por qué tengo el ojo seco?

Existen múltiples posibles causas de ojo seco. Las más frecuentes son: el uso de fármacos sistémicos (como ßbloqueantes, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos, diuréticos...), el uso de lentes de contacto, enfermedades metabólicas (como la diabetes mellitus), el déficit de vitamina A, enfermedades reumáticas o el síndrome de Sjogrën.

Mención especial merece el síndrome de Sjogrën por tratarse de una patología autoinmune (nuestro sistema inmunitario fabrica anticuerpos frente a nuestras células sanas por error). Es el trastorno autoinmune sistémico más frecuente. Tiene afectación sistémica y crónica. Se caracteriza por la presencia de sequedad ocular (xeroftalmía) y oral (xerostomía). En estos pacientes sus glándulas secretoras están infiltradas por un tejido inflamatorio que afecta su secreción. Pueden afectarse otras mucosas como la nasal, faríngea, laríngea y genital. Tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de origen hematológico. Es mucho más frecuente en mujeres entre los 40 y 50 años.

Síntomas

Independientemente de la causa que provoca el ojo seco, la manifestación clínica característica será la sensación de cuerpo extraño, sobre todo tras fijar la vista durante un tiempo prolongado o en ausencia de parpadeo (al dormir). Otros posibles síntomas son picor, fatiga ocular, fotofobia, intolerancia a las lentes de contacto, dolor e irritación ocular, visión borrosa transitoria, etc. Estos síntomas empeoran en determinados ambientes como la exposición al aire acondicionado o a la calefacción o a irritantes como humos, polen o viento.

Los síntomas son generalmente bilaterales y en la mayoría de los casos suelen mejorar con tratamiento sintomático como puede ser la instilación de colirios lubricantes (lágrimas artificiales) y suero fisiológico.

Cómo se diagnostica el ojo seco

Existen pruebas específicas para el diagnóstico del ojo seco siendo el test de Schirmer el más característico. Consiste en colocar una tira de papel de filtro de 5 mm de ancho y 35 mm de largo en el párpado inferior de ambos ojos y mantenerlo cinco minutos con los ojos abiertos, parpadeando cuanto sea necesario. En aquellas personas con menor producción acuosa de lágrima habrá menos longitud de papel empapado.

Asimismo, suele realizase una tinción ocular con fluoresceína para detectar posibles lesiones en la superficie corneal. Ante la sospecha de que el ojo seco pudiera estar relacionado con una enfermedad sistémica, deberán realizarse otros estudios de despistaje de enfermedades autoinmunes, metabólicas o reumáticas, por ejemplo.

Las lágrimas artificiales son la base del tratamiento, y su principal función es lubrificar. Puede estar indicado añadir un antiinflamatorio para aliviar el dolor. También revisaremos la medicación que toma el paciente para intentar dilucidar si se trata de un efecto adverso de algún fármaco.

Las lágrimas constituyen el tratamiento de elección para el ojo seco. Su composición no es equivalente a la lágrima natural (la artificial contiene más porcentaje de agua). La posología va a depender del grado de afectación siendo recomendable usarlas al inicio cada cierto tiempo (30 minutos) y alargar las dosis en función de la respuesta.

Consejos para evitar el ojo seco

En pacientes que requieran fijar la mirada de forma constante (libros, pantallas de ordenador…) debe recomendarse forzar el parpadeo frecuentemente y minimizar la exposición al aire acondicionado o la calefacción. Los humidificadores son útiles en la habitación, oficina u otros espacios donde permanezca el paciente durante tiempo prolongado. Recomendaremos controles periódicos por el oftalmólogo, como mínimo una vez al año.

 

Árticulo de  Dra. Ana García

Médico de familia

Especialista en Medicina de Familia - Médico consultor de Advance Medical

Más sobre Ana García >
 

Comentarios