Obesidad: Factores y variables psicológicas

La obesidad es uno de los principales problemas de salud a nivel mundial. Descubre los factores físicos y psicológicos que le afectan.

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La obesidad a día de hoy está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la pandemia mundial que supone la quinta causa de muerte entre nuestra población. España supera las cifras de más del 35% de la población adulta con sobrepeso u obesidad y en cuanto a cifras de obesidad infantil, resultan aún más preocupantes.

Frente a este panorama, la investigación evoluciona y avanza a marcha rápida y uno de los ámbitos implicados en las nuevas evidencias es el ámbito de la neuropsicología, el cual nos aporta conocimiento nuevo sobre la influencia de las variables y factores neuropsicológicos que intervienen en las personas que padecen obesidad.

Factores que afectan a la obesidad

La obesidad está definida como un desequilibrio entre la energía que nos aportan los alimentos que comemos y el gasto que generamos, el cual acaba comportando a posteriori un elevado exceso de grasa. Pero, en la actualidad, esta definición resulta un tanto incompleta y simplista ya que la elección y determinación de nuestra ingesta se ha visto que es un proceso complejo debido a la gran cantidad de factores capaces de regular la obesidad, entre los cuales encontramos:

  • Factores hormonales: actúan en una parte de nuestro cerebro llamada hipotálamo, el centro del control del apetito, y tienen la capacidad de regular las sensaciones de hambre y saciedad que sentimos y provocar que detengamos la ingesta o bien que aumentemos la cantidad de comida.
  • Factores anticipatorios a la ingesta: actúan en otra parte de nuestro cerebro y provienen de nuestros sentidos como el gusto, el olfato, el tacto y la vista. Tomando el olfato como ejemplo, es capaz de inducirnos a la ingesta ya que influye de manera directa en la palatabilidad que apreciamos de los alimentos.
  • Factores gastrointestinales: capaces de detectar el nivel de nutrientes de nuestro estómago e intestino y enviar la información necesaria a una parte de nuestro cerebro llamada encéfalo.
  • Factores fisiológicos: estos, además de influir sobre la ingesta, también se encargan de regular y mantener el peso corporal. Un ejemplo son determinadas hormonas que están ligadas a la cantidad de grasa corporal y que influyen también en las sensaciones de hambre y saciedad.
  • Factores sociales y ambientales: un ejemplo claro de ello es la compañía que tenemos mientras comemos, la hora y el lugar donde comemos. Las personas que tienen una actitud vivaz harán que nos sintamos más cómodos.
  • Factores hedonistas: la textura de la comida, el aspecto, etc. pero sin duda, la satisfacción y el placer que nos genera la comida apetecible puede conducirnos a regular nuestra ingesta al alza provocando una sobreingesta por propia motivación o incentivo. Cuando comemos alimentos altamente agradables a nuestro paladar, el cerebro activa el conocido sistema de recompensa que provoca que tengamos cada vez más ganas de consumirlo.

¿Qué variables psicológicas actúan en personas que padecen obesidad?

Frente a esta matriz de complejos factores, capaces de explicar el funcionamiento y la relación entre la ingesta y el cerebro, cabe añadir que también se han descrito variables relacionadas con la obesidad a nivel psicológico. Algunas de ellas son:

  • Depresión, ansiedad y estrés: pueden ocasionar que el comportamiento alimentario se desajuste y aparezcan conductas que favorezcan un mayor aumento de peso.
  • Adicción a la comida: donde la comida se vuelve un estímulo adictivo que dificulta en gran medida el control del comportamiento alimentario.
  • Negatividad: mayor aparición de pensamientos y actitudes negativas y catastrofistas que a su vez, aplicadas a la actitud frente a la comida, también dificultan mantener un peso saludable.

Todo ello nos conduce a concluir que la obesidad no es sólo una cuestión de peso y que nuestras elecciones alimentarias son un acto complejo donde intervienen desde nuestros gustos y preferencias, hasta un gran abanico de influencias psicológicas, como nuestras emociones, pensamientos y los procesos en el cerebro descritos con anterioridad.

Por tanto, cada vez más se apuesta por un tratamiento contra la obesidad que implique equipos multidisciplinares, con profesionales de la nutrición y la medicina pero también de la psicología y otros más secundarios pero también importantes como entrenadores físicos y cocineros.

Andrea Arroyo - Especialista en Psicología de la Salud y la nutrición - Psicóloga y nutricionista consultora de Advance Medical