Miedo escénico ¿qué es?

Hablar en público puede llegar a ser una situación muy complicada. Algunas personas lo pasan muy mal. Conoce las causas del miedo escénico.

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El miedo escénico es una reacción de ansiedad que se da ante una situación social muy específica. Se da cuando una persona debe realizar algún tipo de actividad ante el público, ya sea hablar, cantar, actuar, etc.

  1. Síntomas del miedo escénico
  2. ¿Cómo combatir el miedo escénico?

Esto sucede por varios motivos. Uno de los principales es que el público no le es indiferente a la persona, y ésta se siente evaluada por el mismo, tiene miedo al rechazo y por ello siente la responsabilidad de gustar y estar al nivel que los asistentes esperan. En este sentido, puede hablarse de que se trata de un miedo con una función positiva y adaptativa que, si se encauza bien, llevará a la persona a esforzarse y sacar lo mejor de sí misma ante la audiencia. Otro posible desencadenante de este temor es el hecho de no estar habituada a exponerse ante un público. En algunas ocasiones, este miedo también aparece en un momento muy definido en el tiempo, tras un episodio puntual traumático al exponerse ante un público. Algunos ejemplos son quedarse en blanco, no saber responder a una pregunta o encontrarse muy mal físicamente, caerse o desmayarse… Estos episodios suelen causar un elevado sufrimiento en la persona y ésta pasa a sentirse incapaz de volver a realizar una exposición adecuadamente.

Síntomas del miedo escénico

El miedo escénico puede expresarse mediante muchos y variados síntomas, e incluso llegar a desencadenar ataques de ansiedad. Las manifestaciones más habituales son:

  • A nivel físico: sensación de ahogo o dificultad para respirar, temblores, taquicardia, sudoración, mareos, náuseas, diarreas, frecuentes ganas de orinar, enrojecimiento facial, fuerte dolor de cabeza, tensión muscular, boca seca, etc.
  • A nivel psicológico: dispersión, confusión, dificultad para atender, concentrarse y recordar. Aparición de pensamientos negativos e invalidantes sobre la propia persona o su actuación. Miedo al fracaso, a la crítica negativa, a hacer el ridículo o a quedarse en blanco, entre otros. Pensamientos anticipatorios catastróficos sobre lo que va a ocurrir.
  • A nivel conductual: torpeza, volumen de voz bajo, hablar excesivamente rápido, tartamudear, trabarse, quedarse en silencio, intenso deseo de evitar la situación o huir de ella.

¿Cómo combatir el miedo escénico?

Una persona que ha identificado que tiene este problema y desea o necesita superarlo, puede tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Ante todo, tratar de ver el miedo como un aliado, en lugar de como un enemigo. Los síntomas de ansiedad deben entenderse como una valiosa información que envía el cuerpo y que hay que aprender a gestionar adecuadamente.
  • Plantearse el afrontamiento como la única opción para superarlo. La evitación y la huida pueden producir un alivio momentáneo, pero a medio plazo, aumentarán la sensación de incapacidad y el miedo en la persona.
  • No luchar contra los propios síntomas de ansiedad, no tratar de eliminarlos, solamente identificarlos y aceptarlos o como mucho intentar bajar su intensidad, mediante técnicas de relajación, respiración abdominal, visualizaciones, etc. Es importante tener en cuenta que para que estas técnicas específicas sean efectivas deben ser ampliamente entrenadas y haber comprobado su efecto en otras situaciones diarias.
  • Recordar éxitos anteriores, conectar con escenarios vividos previamente en los que la persona se ha sentido capaz y se ha desenvuelto satisfactoriamente.
  • Aumentar la comprensión y la flexibilidad hacia uno mismo. Cuanta más presión y autocrítica posiblemente se produzca una peor ejecución o se puede llegar a un bloqueo.
  • Aceptar los propios errores, incluso atreverse a ponerlos en evidencia o a reírse de ellos y admitirlos ante el público, en lugar de tratar de avergonzarse o tratar de disimularlos.
  • Disfrutar de la propia actuación. Poner el foco de atención en uno mismo, con una atención plena al contenido de lo que uno está defendiendo, más que en la audiencia.
  • Practicar y proporcionarse experiencias, ya que la falta de costumbre o el desconocimiento o falta de competencia sobre el contenido de la ponencia son factores que aumentan la inseguridad y el miedo escénico.

De todas formas, es importante tener en cuenta que el miedo escénico no es algo que pueda desaparecer de forma mágica, de la noche a la mañana. Por eso es fundamental tratar la superación del mismo como un proceso, como una dificultad que se puede trabajar e ir afrontando progresivamente.

Si una persona no consigue por los propios medios superar un miedo escénico y éste produce un sufrimiento y sentimientos de incapacidad en la persona y si además es una situación a la que deberá continuar enfrentándose a lo largo de su vida, puede ser de utilidad y aconsejable recurrir a la ayuda profesional de un psicólogo.

Elena Mató – Especialista en Psicología – Psicóloga consultora de Advance Medical