Irrigador dental

Conoce un aparato que te ayudará a mejorar tu salud bucodental. Eliminarás mucha placa bacteriana de tu boca usándolo de la forma correcta.

Miniatura

Una buena salud dental es fundamental para evitar las enfermedades periodontales. Cepillarse los dientes todos los días es básico, pero también podemos completar la limpieza bucal con un irrigador dental.

  1. ¿Qué es?
  2. Beneficios
  3. Uso

Irrigador dental ¿qué es?

El irrigador dental es un aparato totalmente complementario al cepillo de dientes. Sirve para limpiar la encía mediante un chorro de agua a presión. Su función es eliminar el sarro, la placa bacteriana y los restos de comida que se acumulan entre los dientes.

Se debe utilizar el irrigador dental después de lavarnos los dientes y justo después de utilizar la seda dental. Este aparato de higiene dental cuenta con varias boquillas que ofrecerán distintos tipos de acabado y presión del agua en función de la profundidad que queramos.

Beneficios de utilizar un irrigador dental 

Utilizar el irrigador dental tiene múltiples beneficios como complemento a una buena limpieza dental:

  • Eliminación de la placa bacteriana: Esto ayudará a reducir las probabilidades de sufrir gingivitis y periodontitis.
  • Acceso a más zonas: La utilización de un irrigador dental permitirá que limpiemos zonas de la boca a las que no podemos acceder con un cepillo dental. Esto lo hará vital para personas que tienen ortodoncia.
  • Versatilidad: Podrán utilizar el irrigador dental personas de todas las edades. Será una herramienta fundamental para que los más pequeños de la casa comiencen a cuidar su salud dental.

¿Cómo utilizar un irrigador dental?

Utilizar un irrigador es básico para una limpieza bucal completa. Para utilizarlo, hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Escoger la boquilla: Los irrigadores dentales es normal que incluyan boquillas para uso diario, para lengua y para una limpieza profunda.
  2. Poner la boquilla en la cánula: Debes presionar ambas partes hasta oír un click.
  3. Rellenar el depósito de agua: En dependencia de la sensibilidad dental de cada persona, será recomendable introducir agua tibia.
  4. Escoger la presión del agua: En el caso de que exista sangrado de las encías, la presión debe ser baja mientras que si llevamos ortodoncia la presión debe ser más elevada para limpiar bien toda la boca.
  5. Colocar el irrigador a 90º con respecto a tus encías: Debemos ponernos sobre el lavabo con los labios un poco abiertos. Así permitiremos que el agua salga de nuestra boca.
  6. Comienza la limpieza: Empezaremos a usarlo en la base de las encías. Podemos utilizar las cánulas especiales si necesitamos una mayor profundidad en la limpieza.

Comentarios