IMC para controlar la composición corporal

Descubre los factores de los que depende la composición corporal. Conoce alguna de las técnicas para controlarla y mantenerla bajo control.

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El análisis de la composición corporal sirve para conocer cuál es el estado nutricional de una persona y, por ende, su estado de salud, pues en gran parte uno es el reflejo del otro. Es una manera de saber cómo influye la alimentación, la actividad física, e incluso otros factores, como determinadas enfermedades, o fármacos en nuestro cuerpo. Se puede aplicar tanto a nivel clínico o para el estudio de la obesidad, como para el mundo del deporte, ya que permite identificar estados de desnutrición, evaluar el grado de obesidad, la distribución de la grasa, y determinar la masa muscular. Dentro del campo del deporte, conocer la composición corporal es esencial para poder adecuar los entrenamientos y la dieta para obtener un mayor rendimiento deportivo.

Componentes del cuerpo

El agua es el componente mayoritario, y abarca dos tercios de nuestro peso corporal. Si consideramos el patrón de composición corporal bicompartimental, podemos diferenciar 2 compartimentos:

-El de masa grasa. En general, la masa grasa se reparte en dos grandes depósitos, el subcutáneo y el visceral, y con las nuevas técnicas de análisis se puede valorar también la grasa muscular, localizada entre las fibras musculares. El depósito graso sufre variaciones con la edad, pero también varía en función del sexo, pues se considera que el porcentaje de grasa ideal en un hombre está entre el 8 y el 15 % de su masa corporal total, mientras que en la mujer estará entre un 13 y un 20%. En general, el cuerpo del hombre tiene cierta tendencia a acumular la grasa a nivel visceral y la mujer a nivel subcutáneo independientemente del estado de sobrepeso u obesidad. Con la edad, los patrones corporales se asemejan, pues en la mujer aumenta la grasa visceral en el periodo de menopausia. Un exceso de grasa corporal, sobre todo a nivel visceral, es considerado un factor de riesgo para la salud, que predispone a varias patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, etc. De ahí la importancia de determinar el porcentaje de grasa corporal prevalente en casos de sobrepeso/obesidad.

-El de masa libre de grasa. Abarca la masa ósea, los músculos, el agua, y el resto de órganos y tejidos no grasos. La masa muscular representa un 50% de este compartimento, y es uno de los que más se valora a nivel deportivo, pues en muchas disciplinas se requiere mayor proporción de masa muscular frente a la de grasa. Aunque todo depende del deporte y de sus exigencias, no solo a nivel de composición corporal, sino también a nivel de complexión y talla del deportista.

Técnicas para determinar la composición corporal

Hay gran variedad de técnicas para determinar la composición corporal. Las técnicas antropométricas son sencillas y baratas en cuestión de equipos, pero requieren mucha destreza por parte de la persona que las toma. Para este tipo de valoración se toman medidas como el peso, la talla, circunferencias corporales, pliegues cutáneos, etc. Y con ellas también se calculan parámetros como el Índice de Masa Corporal (IMC) y la relación cintura/circunferencia de la cadera, que ayudan a definir la composición corporal aunque tienen algunas limitaciones.

El IMC, que se calcula dividiendo el peso (Kg) entre la altura al cuadrado (m), tiene la pega de presuponer que todo exceso de peso está relacionado con aumento de grasa, por lo que el IMC no sería aplicable a personas con una gran cantidad de músculo. Un ejemplo claro es el caso de los culturistas, que presentan exceso de peso debido a un aumento de masa muscular, no de grasa.

La relación cintura/cadera ayuda a la evaluación de la distribución regional de la grasa corporal, pero en este caso las mediciones pueden tener mayor grado de arbitrariedad, sobre todo cuando la persona tiene la grasa localizada en zonas distintas de la cintura.

La valoración de los pliegues cutáneos proporciona muy buena información sobre la cantidad de grasa corporal, y constituye un buen método de análisis, siempre y cuando se realice con pericia. Para ello se utiliza un lipocalibre, y habitualmente se mide el pliegue tricipital, subescapular y el ilíaco. Con estas medidas también se realizan ecuaciones que proporcionan información sobre la grasa corporal y su reparto en el cuerpo.

Otros métodos de análisis implican aparatos más complejos, pero que igualmente se utilizan hoy en día para obtener una información sobre la composición corporal de forma rápida. Es el caso de la bioimpedancia, que se basa en la conductividad del organismo, que está determinada por el contenido de agua y electrolitos.

Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical

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