Higiene dental

Se necesitan como mínimo dos minutos de cepillado para eliminar las bacterias que producen la placa bacteriana, enjuagar con un colutorio durante 30 segundos y el uso de un complemento como el hilo dental. El motivo es que el cepillo sólo llega a la parte frontal y posterior de los dientes y, si no se completa la limpieza que efectuamos con éste, la placa seguirá acumulándose en la zona interdental.

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Cuánto y cómo cepillarse los dientes

  • Cuánto:
    • Es más importante la calidad que la frecuencia del cepillado. Se recomienda cepillarse mínimo dos veces diarias y dedicarle más tiempo al cepillado nocturno pues se libera a la cavidad oral de la placa bacteriana que puede producir ácidos durante el periodo de sueño. Además, es un buen momento pues por la noche la mayoría de las personas cuentan con más tiempo para realizar una higiene exhaustiva. Es recomendable utilizar el tiempo que sea necesario para eliminar la placa adecuadamente.

En cuanto a los niños, han de empezar realizar la higiene durante los meses que preceden a la aparición de los primeros dientes, en cuanto los dientes despunten. Se puede utilizar un cepillo de dientes para bebés, que debe ser manipulado por la mamá o el papá. Cuando ya tengan 4-5 años podemos enseñarles a lavarse los dientes solos.

  • Cómo:
    • Al igual que en el diseño del cepillo, los estudios científicos no demuestran que un método de cepillado sea superior a los demás. La motivación del individuo para realizar una correcta higiene es mucho más importante que la técnica utilizada. En los adultos la técnica se utiliza de acuerdo a sus necesidades. Una de las más recomendadas es la técnica de barrido horizontal. Las cerdas del cepillo se colocan perpendicularmente sobre los dientes y se hacen movimientos horizontales hacia atrás y hacia delante. Para hacerla deben utilizarse cepillos suaves o extra suaves para no lesionar la encía. Es una técnica sencilla y la más recomendada en niños. Es recomendada también par pacientes con ortodoncia.

En cuanto al hilo dental, se ha de pasar entre diente y diente al menos una vez al día, sobre todo por la noche. Es un hábito que resulta muy útil ante cualquier imprevisto para eliminar aquellos trocitos que se quedan en los recovecos y nos hacen pasar un mal momento. Para ello, también se pueden utilizar los cepillos interproximales.

El tipo de dentífrico, por su parte, dependerá de las necesidades de la cavidad bucal de cada persona. Existen dentífricos medicados para dientes sensibles, para enfermedades de las encías como gingivitis o periodontitis. Y otros para el control de placa y de la caries, blanqueadores, para niños, homeopáticos…

Limpieza profesional

La limpieza diaria en casa se debe completar con una limpieza profesional porque es una forma de alejar las enfermedades bucodentales. Así, una limpieza bucal profunda basada en una tartrectomía (retirada de la placa bacteriana adherida) contribuye a reforzar la superficie de los dientes, retrasa la formación de sarro, y ayuda a mantener las encías sanas, sin inflamación, sangrado o infecciones.

Se recomienda realizarla una vez al año, siempre antes de someterse a un blanqueamiento y en pacientes con necesidades especiales se puede necesitar repetirla hasta tres veces al año.

La higiene bucal es la mejor manera de eliminar el sarro y la placa bacteriana que se forma alrededor de las piezas dentales y que, en definitiva, son los responsables en gran medida de la aparición de las infecciones o enfermedades periodontales.

La periodicidad la determinará el dentista en función del estado de nuestra boca, el tipo de saliva y la calidad de nuestras piezas dentales. Es recomendable acudir una vez al año a revisión. Si tenemos alguna enfermedad bucal, puede ser necesario que sepamos cómo tomar medicinas, algo de lo que ya hemos hablado.

Dra. Cecilia Volpe - Especialista en Odontología - Odontóloga colaboradora de Advance Medical