Estrés térmico por calor

El estrés térmico se produce cuando sometemos a nuestro cuerpo a la exposición prolongada a una temperatura elevada exterior que nos produce un riesgo para nuestra salud. La consecuencia más extrema es lo que conocemos como 'golpe de calor'.

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El calor puede ser un peligro para la salud ya que nuestro cuerpo, para poder funcionar con normalidad, debe mantener una temperatura estable alrededor de los 37ºC. Cuando la temperatura central del cuerpo supera los 38ºC se pueden producir daños para la salud que son potencialmente graves si superan los 40,5ºC, llegando incluso a poder provocar la muerte de la persona.

¿Qué es el estrés térmico?

El estrés térmico es la carga de calor que reciben los trabajadores y acumulan en su cuerpo a lo largo de la jornada laboral. Dicha carga es el resultado de la interacción entre las condiciones ambientales del lugar donde se trabaja, la actividad física que se realiza y la ropa que se lleva para trabajar. El estrés térmico no es, por tanto, un efecto patológico que el calor origine en los trabajadores, sino la causa de los diversos efectos patológicos que se producen derivados de una acumulación excesiva de calor en el cuerpo.

Al sufrir una sobrecarga de temperatura el cuerpo pone en marcha una serie de mecanismos fisiológicos, que son esencialmente la sudoración y la dilatación de las venas periféricas, para tratar de que se reduzca la temperatura corporal. Si, a pesar de todo, la temperatura central del cuerpo supera los 38ºC, se pueden producir daños en el organismo la gravedad de los cuales será proporcional a la cantidad de calor acumulado en el cuerpo.

Son varios los factores que pueden influir en los efectos del estrés térmico:

  • El tiempo de exposición a altas temperaturas.
  • Edad y estado de salud.
  • Falta de descanso.
  • Toma de ciertos medicamentos (antihistamínicos, antidepresivos, ansiolíticos).
  • Toma de alcohol, drogas o exceso de cafeína.
  • Falta de aclimatación al calor.
  • Ropa que impida la transpiración.
  • Lugar de trabajo

La aclimatación

La aclimatación al calor es importante, dado que el cuerpo no se aclimata inmediatamente a trabajar a elevadas temperaturas, es cuestión de unos días, con lo cual es recomendable que si se tiene que trabajar con una exposición al calor importante, se realice una aclimatación progresiva que puede durar de una a dos semanas. Asimismo, al dejar de trabajar en dichas condiciones durante unas tres semanas, el cuerpo debe volver a aclimatarse a la exposición al calor progresivamente.

Lugares con más riesgo de estrés térmico

Los lugares de trabajo donde existe un mayor riesgo de que el estrés térmico pueda causar un perjuicio para la salud son las fundiciones, las acerías, los sitos donde se trabaja con hornos a altas temperaturas, las plantas de cemento, las panaderías, las lavanderías, las fábricas de conservas, las minas, los invernaderos, la construcción, la agricultura y ganadería, y otros trabajos que supongan una exposición solar prolongada al sol, especialmente durante los meses de verano.

Cómo afecta

El exceso de temperatura en el puesto de trabajo puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente, se pueden agravar patologías ya existentes (sobre todo cardiovasculares, respiratorias, renales o metabólicas) y darse alteraciones por la misma acumulación de calor del cuerpo. Cuando el estrés térmico actua, inicialmente la persona puede notar una sensación de calor agobiante, así como mareo, visión borrosa, dolor de cabeza, falta de concentración, alteración de la memoria y cambios del estado de ánimo.

Si persisten las misma condiciones de temperatura elevada, sin que se reponga la hidratación o se mejoren las condiciones de protección contra el mismo se pueden dar diversas alteraciones físicas:

  • Erupción cutánea, con la piel enrojecida y picores.
  • Calambres y dolores musculares.
  • Síncope por el exceso de calor, con desvanecimiento de breve duración.
  • Deshidratación, con sensación de sed, piel y mucosas secas, taquicardia, menor frecuencia de la micción y orina concentrada.
  • Agotamiento por el calor, con náuseas, debilidad marcada, cefalea, palidez y sudoración.
  • Golpe de calor

El golpe de calor es la complicación más grave del estrés térmico y se trata de una emergencia médica que puede ser letal. Se produce taquicardia, respiración rápida y débil, confusión, desmayo, piel caliente y seca por la pérdida de la sudoración, con temperatura que puede llegar a 40,5ºC.

Medidas preventivas

De cara a evitar los efectos perjudiciales para la salud que puede tener la acumulación de calor en el organismo, tanto las empresas como los trabajadores deben tomar una serie de medidas preventivas:

  • Asegurarse de que los trabajadores han realizado una correcta aclimatación a la exposición al calor.
  • Adaptar el ritmo de trabajo a la tolerancia al calor.
  • Realizar descansos en sitios frescos y a la sombra cuando se precise.
  • Asegurar una hidratación adecuada para suplir la pérdida de líquido por la sudoración.
  • Evitar las comidas copiosas y las grasas durante la jornada laboral.
  • Evitar el alcohol, las bebidas azucaradas y el exceso de cafeína.
  • Disponer de ayudas mecánicas para que el esfuerzo sea menor.
  • Usar ropa adecuada con tejidos frescos (algodón y lino) y colores claros.
  • Proteger la cabeza de la fuente de calor.

Cuando en los meses de verano se produzcan olas de calor deben intensificarse estas medidas preventivas, sobre todo en los trabajadores que habitualmente no están sometidos a estrés térmico por calor, dado que no están habituados y pueden darse problemas graves de salud.

Como casi siempre en medicina, más vale prevenir que curar las consecuencias de la afectación por estrés térmico y recordar que un golpe de calor es una emergencia que requiere la asistencia inmediata de los equipos de emergencia.

Dr. David Cañadas Bustos - Médico consultor de Advance Medical