Diabetes insípida

La diabetes insípida es una enfermedad en la que se produce un desequilibrio de agua en el cuerpo. El individuo que la padece, tiene una sensación de sed continua, incluso después de beber una gran cantidad de liquido. En este artículo te informamos de las características de este trastorno.

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Para regular la sed y el aporte de agua al organismo, la parte posterior de la hipófisis (llamada neurohipófisis) produce la hormona antidiurética (ADH), también denominada vasopresina (AVP), que se encarga de potenciar la reabsorción de agua a nivel renal y regular de ese modo la osmolaridad y volumen plasmáticos, así como la presión y la concentración de diversas sustancias que se hallan en la sangre.

En qué consiste

La diabetes insípida consiste en una alteración de la función de la ADH. Al no actuar de manea adecuada, el riñón no puede recuperar tanta agua como debería, con consiguientes repercusiones para todo el organismo.

Esta alteración se denomina diabetes insípida pero no tiene nada que ver con diabetes por falta de insulina (diabetes mellitus), sino que llama así por analogía con los síntomas de aumento de la sed, de ingesta de agua y del volumen de orina excretado (diuresis) que se producen en ambas patologías. La ausencia de pérdida de glucosa por la orina hace que esta entidad reciba el calificativo de insípida, en contraposición con la diabetes mellitus (dulce).

La ausencia de ADH puede clasificarse en dos grandes grupos en función de la causa que la provoca:

  • Diabetes insípida central, por alteración de la producción de ADH a nivel de la hipófisis.
  • Diabetes insípida renal, por alteración de la respuesta del riñón ante la ADH.

La ausencia de producción de la ADH a nivel de la neurohipófisis puede ser completa o parcial. Asimismo, también puede deberse a un mal funcionamiento los receptores que detectan los niveles de osmolaridad plasmática. Cuando esta sube, estos receptores potencian la producción de ADH para que se retenga agua y baje la osmolaridad.

Diabetes insípida central

La diabetes insípida central es de origen desconocido en un 25-30% de los casos y suele aparecer en personas adultas. En un 20-25% de los casos es debida a traumatismos craneoencefálicos, en un 15-20% a tumores hipofisarios y en menor proporción a otras entidades como sarcoidosis, histiocitosis, infecciones, alteraciones vasculares, alcohol u otras sustancias. Existe una forma familiar autosómica dominante (una enfermedad en la que basta que una de las dos copias de los genes esté alterada para que se dé la enfermedad) que aparece en niños y un síndrome de herencia autosómica recesiva (en la que se precisa que las dos copias de los genes estén alteradas para que se produzca la enfermedad), el llamado síndrome de Wolfram o síndrome DIDMOAD que asocia diabetes insípida, diabetes mellitus, atrofia ocular y sordera.

Diabetes insípida renal

La diabetes insípida renal es debida a una alteración del control de la osmolaridad a nivel renal por afectación de los receptores de ADH. Las principales causas que pueden causar una diabetes insípida renal son la hipercalcemia, la hipopotasemia y ciertas enfermedades tubulares intersticiales. Existe una forma familiar de aparición en niños de herencia ligada al cromosoma X en forma recesiva, que puede acarrear graves problemas de deshidratación, así como otra forma menos frecuente autosómica recesiva.

La falta de ADH provoca que la osmolaridad del plasma aumente y no se retenga suficiente líquido a nivel renal, con lo que la persona presenta una poliuria (aumento del volumen de la micción) persistente. Esto desencadena una sensación de sed severa, por lo que el paciente bebe agua constantemente, lo que se conoce como polidipsia. Pese a ello no consigue saciar su sed, por lo que continua. La aparición de los síntomas suele ser brusca y se acompaña de una orina poco concentrada y con la osmolaridad baja, a diferencia de en sangre, que estará elevada.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico debe sospecharse en toda persona que presente estos síntomas, con aumento reciente y de inicio brusco de una sensación de sed insaciable asociada a un aumento de la ingesta de agua y de la diuresis. Se deberán evaluar los antecedentes familiares de diabetes insípida, así como descartar otras causas posibles, como traumatismos craneales, tumores, infecciones u otras patologías.

El diagnóstico esencial se basará en la determinación de la osmolaridad en orina, que estará disminuida, por debajo de 300 mosM/kg, con una densidad urinaria también disminuida (por debajo de 1010), así como una osmolaridad plasmática elevada, superior a 295 mosM/kg.

Para diferenciar si la causa es central o renal se administrará una dosis de ADH al paciente. Si tras la administración de ADH la osmolaridad plasmática baja y la urinaria sube de manera significativa, la causa será la ausencia de ADH, es decir, será central, mientras que si los niveles no se modifican pese a la presencia de ADH, la causa será renal.

Se podría determinar los niveles de ADH en sangre o realizar una resonancia magnética cerebral, pero estas pruebas no son estrictamente necesarias para el diagnóstico.

Cómo se trata

El tratamiento de la diabetes insípida diferirá según sea su origen central o renal. En la diabetes insípida de origen central, por falta de ADH, se administrará al paciente la hormona que le falta, en forma de ADH o desmopresina. En aquellos pacientes con producción existente pero insuficiente de ADH, la administración de clorpropamida o carbamacepina podría estimular la secreción de la hormona antidiurética.

En el caso de la diabetes insípida de causa renal el tratamiento estará dirigido a restringir el aporte de sal y líquido y al uso de diuréticos como las tiacidas. Se debe controlar los niveles de sodio en sangre para evitar estados de deshidratación o hiponatremia.

  

Dr. David Cañadas Bustos - Médico consultor de Advance Medical