Beneficios del agua marina

Las características propias de los diferentes elementos marinos son las que hacen de este conjunto una terapia en sí misma, la talasoterapia. Arena, agua, clima, algas, barro…todo ello puede ofrecer beneficios a diferentes niveles, efectos terapéuticos que se recomiendan desde hace mucho tiempo. Aunque nos podríamos remontar hasta la antigua Grecia, fue en el siglo XVIII cuando esta terapia empieza a posicionarse en Europa, en concreto en Gran Bretaña, para luego pasar a Francia, que se erigió como cuna de la talasoterapia más moderna.

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Propiedades del agua marina

El agua de mar tiene unas propiedades que la hacen única, ya que su particular composición en cuanto a sales minerales se refiere, le permite tener múltiples aplicaciones en el campo de la salud. Cloro, sodio, magnesio, azufre, calcio y potasio en este orden, son los minerales que se hallan en mayor concentración de manera genérica (el 80% es cloruro sódico). Aunque hay que destacar que dependiendo de la zona geográfica y los microorganismos que en él se encuentren, las concentraciones pueden variar en mayor o menor medida.

Además del factor químico del agua marina, se obtiene beneficio por otras características del agua. Las corrientes marinas provocan un movimiento intrínseco que actúa como “masaje natural” que es positivo a nivel de la circulación sanguínea por ejemplo, ya que genera un estímulo que activa la circulación.

 

Las algas y el barro

No hay que olvidar que los efectos terapéuticos de la talasoterapia no se centran sólo en el agua, que ciertamente es la protagonista, sino que las algas o el barro marino también aportan beneficios al organismo. A este nivel son los centros de talasoterapia los que ofrecen diferentes opciones de servicios cuyo principio activo son algunos de estos elementos. Las envolturas con barros aplicadas a elevadas temperaturas están muy indicadas para dolencias del sistema musculo-esquelético. Las algas, al igual que los lodos, se aplican también en forma de envolturas. Estas son ricas en minerales y proteínas, y tienen aplicaciones con fines estéticos en la mayoría de casos.

En estos mismos centros en los que las envolturas o los masajes con los diferentes elementos son parte de terapias manuales, el agua marina tiene también su espacio. Duchas, bañeras o piscinas con chorros, en las cuales los efectos positivos a nivel cutáneo, articular o muscular son otras razones por las que los usuarios de estos “templos de relax y terapia” acuden a ellos.

 

Dejarse asesorar

Cabe recordar que como terapia que es, se aconseja consultar con el médico del centro cuales son las recomendaciones adecuadas a título individual, para así obtener los mayores beneficios y minimizar posibles efectos secundarios.


Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer – Especialista en Medicina del Deporte – Médico consultor de Advance Medical