Rutina diaria del niño en verano

Llegan las ansiadas vacaciones, demasiado largas para algunos y llenas de retos, entre ellos, el eterno dilema de si mantener o no las rutinas del niño.

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Por un lado, la relajación del verano es fantástica para vivir “sin horario” pero, ¿será bueno que los niños vivan sin rutinas? Las rutinas dan seguridad a los niños. No hay que verlas como acciones rígidas en plan régimen militar, sino como pautas generales que confieren orden y bienestar. En resumen, las rutinas sirven para vivir tranquilos.

  1. ¿Los niños deben tener rutina?
  2. Invertir el tiempo en verano
  3. ¿Cómo planificarla?
  4. Actividades obligatorias y ocio

Y en verano… ¿los niños deben tener rutina diaria?

Se ha acabado el colegio, los madrugones, los deberes y las extraescolares. Parece que el verano es un tiempo de ocio sin horarios, pautas ni obligaciones para nuestros hijos. Quizás esto se pueda mantener durante unas semanas y, es muy probable, que todos lo disfrutemos. Pero recordemos que el verano en nuestro país son tres largos meses… ¿De caos?

En muchas familias, ambos padres trabajan y eso quiere decir que, como máximo, disfrutarán de un mes de vacaciones con sus hijos y, el resto de vacaciones escolares, ellos continuarán con sus rutinas.

Por ello, los campamentos de verano, los talleres artísticos, deportivos o las academias de idiomas triunfan entre niños y jóvenes en periodo estival. Es una manera de “invertir” el tiempo libre en algo nutritivo a nivel cognitivo o social. Es también una excelente manera de tener otro tipo de rutinas que nos ordenen los días de vacaciones.

Rutina diaria para invertir el tiempo en verano

Relajar las rutinas no es malo, al contrario, el ejercicio de ser flexibles nos puede venir muy bien como familia, y las vacaciones son una gran oportunidad para dar rienda suelta a la improvisación.

Pero llega un momento en que el hay sensación de demasiado tiempo libre que los niños no saben cómo gestionar. Es el momento en que los padres debemos ayudar a organizarles, mínimamente, el día a día. Sin olvidar que son vacaciones, elegiremos las actividades que mejor se adapten a la personalidad y gustos del niño o joven, escuchando su opinión y preferencias.

El verano es un momento fantástico para crecer como persona, en conocimientos o en relaciones sociales. Animar a los jóvenes a participar en un campamento puede ser una gran experiencia y un mayor aprendizaje. Los hay de todo tipo: temáticos, de voluntariado, de idiomas, música, aventuras o deportivos.

Planificar la rutina diaria en verano

Si los padres trabajan, organizar una rutina familiar los fines de semana puede ser ideal para todos. De esta manera, no tendremos la sensación de echar a perder los fines de semana sin hacer nada. Organizar una excursión, visitar un museo, ir de picnic o realizar una pequeña escapada de fin de semana.

Volver a la rutina escolar es difícil, sobre todo si el niño se ha pasado tres meses con horarios intempestivos. Aunque en muchas ocasiones los horarios de ir a dormir sean más laxos (irse a dormir más tarde y levantarse más temprano), cuando se empieza a acercar el inicio del colegio es recomendable intentar volver mínimamente a la normalidad. A pesar del desorden del verano, es importante mantener la rutina de dormir las horas suficientes.

¿Y la siesta? Esa costumbre tan saludable y tan nuestra apetece mucho en verano. Dejar la libertad de echar una siesta a nuestros hijos es algo muy reparador y sano.

Sí, el verano nos vuelve desordenados con la comida: comemos más de lo normal, más dulces, helados o fritos y nos olvidamos de llevar una dieta equilibrada. Como todo, disfrutar de todo esto no nos debe alejar de ser conscientes de que nuestros hijos no pueden comer de manera desequilibrada durante tres meses. Dejemos las comidas a deshoras y los excesos para el fin de semana e intentemos mantener una rutina de comidas y alimentos adecuada de lunes a viernes.

Actividades obligatorias y ocio en la rutina diaria de verano

El verano es para descansar, pero no es recomendable desconectar al 100%. Animar a los niños a la lectura, por ejemplo, es un gran recurso para mantener activas sus mentes. Ver documentales interesantes, visitar museos, investigar sobre los animales y plantas del lugar de vacaciones, observar las estrellas… Hay muchas cosas por hacer que mantienen una rutina intelectual, pero sin encasillarlos en las tareas escolares. Si el niño necesita reforzar algunas materias por recomendación de la escuela, es importante que, tras unas semanas de descanso realice las tareas o recomendaciones pautadas, unos minutos al día, sin atracones y en el momento que menos interfiera con su vida social o de ocio.

Es normal que en verano, al tener más tiempo de ocio, quieran disponerlo para jugar a sus juegos favoritos o ver su series preferidas en la televisión. Como todo, tiene un límite. Si queremos sacarlos de las pantallas, lo mejor, es ofrecerles actividades atractivas, en familia.

En verano pasamos más horas juntos y es un momento fantástico de que los más pequeños de la casa colabores en las rutinas diarias. Eso fomenta y trabaja no solo las rutinas, si no también su autonomía. Es un buen momento para que hagan su cama, pongan la mesa, recojan la cocina o aprendan a cocinar cosas sencillas.

Mantener una vida activa es una rutina que no debemos perder como familia. Ahora, en verano, podemos optar por actividades al aire libre: paseos, bicicleta, excursiones… Y también, evidentemente, por las actividades acuáticas en playa y piscina.

Dra. Esther Martínez - Especialista en pediatría – Médico colaborador de Advance Medical


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