Pruebas médicas a los recién nacidos

La mayor preocupación de los padres cuando nace su bebé es si todo está bien. Los pediatras y neonatólogos saben la importancia que tiene descartar problemas de salud en los primeros días de vida del recién nacido y por eso se realizan una serie de exámenes y pruebas rutinarias.

recien nacido

Si el parto ha ido bien y no ha habido complicaciones, la matrona, que es la enfermera especializada en obstetricia, proporciona los primeros cuidados del recién nacido. Si durante el parto ha habido algún contratiempo, se llama al neonatólogo, el pediatra especializado en niños recién nacidos.

Desde hace unos años han cambiado mucho las cosas y el parto se centra en el bienestar de la madre y el recién nacido en beneficio de su salud y evitando prácticas innecesarias.

  1. Primeras intervenciones en la sala de partos
  2. Primera prueba médica de los recién nacidos: test de Apgar
  3. Otras exploraciones en la sala de partos
  4. La prueba del talón o cribado metabólico
  5. Potenciales evocados auditivos de tronco cerebral automatizados (PEATC-A)

Primeras intervenciones en la sala de partos

En un parto sin complicaciones lo primero que debemos hacer es poner al bebé y a la mamá en contacto estrecho piel con piel y estimular al neonato suavemente encima de su mamá. Esto es fundamental para generar un buen vínculo entre la mamá y el bebé, favorecer la lactancia materna y ayuda al pequeño a no perder calor.

El cordón umbilical ya no se corta de inmediato excepto que haya una emergencia médica o la vida del bebé corra peligro. Se suele esperar a que deje de latir para cortarlo. Es un momento entrañable para algunos papás a los que le dejan realizar esta maniobra en el parto.

El diagnóstico de un niño con síndrome de piernas inquietas nos lleva a diagnosticar a los padres. Se debe identificar y tratar precozmente ya que un niño con síndrome de piernas inquietas va a ser, con seguridad, un adulto con este problema.

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Hay prácticas en desuso que ya no se realizan durante el parto como darle una “palmadita” en la nalga al bebé para estimular el llanto, separarlo de la mamá para secarlo o limpiar la nariz con una sonda. Se evita bañar al bebé nada más nacer ya que, si lo hacemos, lo desprendemos del vérnix caseoso, una capa de grasa blanquecina que facilita el deslizamiento a través del canal del parto además de hidratar la piel y la proteger del frío y las infecciones durante los primeros días de vida.

Primera prueba médica de los recién nacidos: test de Apgar

La primera prueba médica que se realiza al recién nacido es la prueba de Apgar. Es un sencillo test al recién nacido que realiza la matrona y/o el pediatra en el paritorio para evaluar la vitalidad y madurez del recién nacido. Se analiza el color de la piel, la frecuencia cardíaca, los reflejos, el tono muscular y la respiración. Cado uno de estos aspectos se puntúa de 0 a 2 en función de si lo que se valora esté perfecto o haya algún problema. Es una prueba que se evalúa dos veces, la primera al minuto de nacer y la segunda a los cinco minutos. Si la suma de todos los puntajes está entre 8 y 10 el bebé está en perfectas condiciones. En algunas ocasiones la primera puntuación puede ser baja, pero con unas sencillas maniobras de reanimación en el paritorio, la segunda evaluación es completamente normal. Si persiste por debajo de 6 el recién nacido necesitará reanimación y vigilancia en la Unidad de Neonatos.

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Otras exploraciones en la sala de partos

Se realizan de manera rutinaria otra serie de intervenciones muchas de las cuales, pueden ser realizadas en brazos de la mamá evitando la separación entre ambos:

  • Exploración física: de una manera rápida, sin interferir demasiado en el valioso contacto piel con piel se realiza una exploración del bebé, mirando que la cabeza, la columna, el paladar, las caderas y el área genital estén bien y no existan malformaciones.
  • Se comprueban rápidamente los reflejos del bebé como una primera evaluación neurológica.
  • Se pesa y se mide.
  • Se realiza la cura del ombligo, se determina el grupo sanguíneo.
  • Para evitar problemas potencialmente graves se le administra una dosis de vitamina K y colirio o pomada antibiótica en los ojos.
  • Se le identifica mediante la huella plantar y la colocación de una pulsera.
  • Tras el parto o en los días posteriores se le puede administrar su primera dosis de la vacuna de la hepatitis B.

Una vez realizadas estas exploraciones se debe mantener el contacto piel con piel al menos dos horas y animar a la mamá a que se coloque al bebé al pecho para iniciar la lactancia materna. 

La prueba del talón o cribado metabólico

A partir de las 48 horas de vida, antes de irse de alta, con una gota de la sangre que se recoge en el talón del recién nacido, se realiza una de las pruebas más importantes ya que se detectan alteraciones raras del metabolismo congénitas que, si no se detectan precozmente y se tratan, podrían ocasionar muchísimas secuelas y problemas del neurodesarrollo. Son enfermedades que al nacer el niño no se pueden diagnosticar hasta pasado un tiempo (a veces días, otras veces años…) pero que con una intervención y/o tratamiento precoz antes de que produzcan síntomas se puede cambiar de forma muy importante el pronóstico de dicha enfermedad. Desde el año 2013 todas las comunidades autónomas deben realizar el cribado de al menos siete enfermedades:

  • Hipotiroidismo congénito.
  • Fibrosis quística.
  • Deficiencia de acil coenzima A deshidrogenada de cadena media (MCADD).
  • Deficiencia de 3-hidroxi acil-CoA deshidrogenasa de cadena larga (LCHADD).
  • Acidemia glutárica tipo I (GA-I).
  • Anemia falciforme.

En función de la comunidad autónoma este cribado puede ser más amplio, permitiendo detectar hasta 24 enfermedades endocrino-metabólicas.

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Potenciales evocados auditivos de tronco cerebral automatizados (PEATC-A)

Los PEATC-A es una prueba sencilla que se realiza a todos los recién nacidos, antes del alta para valorar su audición. Es una manera sencilla de poder detectar la hipoacusia congénita (sordera). Es una prueba sencilla e indolora que consiste en colocar unos auriculares alrededor de cada oído o un dispositivo dentro del conducto auditivo. Si el niño no pasa la prueba, se le citará a los dos meses para repetírsela. Si no pasa la prueba realizada a los dos meses, será necesario derivarlo al otorrino para completar el estudio y descartar o confirmar que hay algún problema de audición y realizar un seguimiento del desarrollo del lenguaje, para iniciar tratamiento antes de los seis meses de vida.

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