Problemas de sueño en el adolescente

Muchos adolescentes no duermen lo suficiente. La carga de trabajo del instituto o las actividades extraescolares son algunos de los factores.

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La mayoría son unos búhos por la noche, pero se levantan cansados por la mañana. Un descanso insuficiente puede derivar en alteraciones del estado de ánimo, problemas para concentrarse y bajo rendimiento escolar. ¿Esto es culpa de sus hábitos o de su fisiología? Hablemos de los problemas de sueño de los adolescentes.

  1. Los ciclos y la vigilia
  2. ¿Qué sucede?
  3. ¿El adolescente tiene el mismo patrón que un niño?
  4. ¿Qué es el síndrome de retraso de fase del sueño?
  5. ¿Y si cambiamos los horarios escolares de los adolescentes?
  6. Causas del síndrome
  7. Diagnóstico del síndrome
  8. Tratamiento del síndrome

Problemas de sueño: ciclos y vigilia

El cuerpo y la mente necesitan descansar. El mecanismo más eficaz que hemos desarrollado para conseguirlo es el sueño. El descanso programado forma parte del ritmo circadiano (diario) de vigilia/sueño. Durante toda su vida, el individuo tiene ritmos cambiantes: desde el recién nacido que duerme 20 horas al día hasta el anciano con dificultad para conciliar el sueño.

Por lo tanto, el sueño y vigilia son funciones del cerebro, es decir, del sistema nervioso. Dormir nos permite estar despiertos y viceversa. Es tan necesario que, cuando una persona duerme mal, esto repercute en funciones orgánicas, estado emocional y rendimiento intelectual. No es de extrañar, por tanto, que el sueño sea equiparable a la necesidad de comer o beber.

Problemas de sueño: ¿Qué sucede durante la noche?

Es un estado del organismo regular y diario que se caracteriza por un gran aumento del umbral a los estímulos externos. Es un proceso biológico imprescindible donde no hay interacción con el entorno a nivel consciente.

Las funciones del sueño son muchas y, entre ellas, destaca el correcto desarrollo neuronal, la consolidación de la memoria y la ayuda en el aprendizaje.

Hay teorías que relacionan el sueño con un mecanismo de recuperación y restauración de los procesos bioquímicos cerebrales que se han ido deteriorando durante el día. Hay otros postulados evolutivos que consideran que dormir es una manera de reducir el gasto energético en un momento difícil para encontrar comida.

Durante el sueño, se producen modificaciones hormonales, bioquímicas, metabólicas y de temperatura, imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo durante el día. Con todas estas consideraciones, el sueño no parece una situación pasiva, sino todo lo contrario.

Problemas de sueño y patrón de descanso

No es una novedad decir que la adolescencia es un periodo de cambios (hormonales, corporales y emocionales) y el patrón de sueño no es una excepción.

Durante la pubertad, entre los 10 y los 13 años, el cerebro presenta una etapa de crecimiento e interrelación de redes neuronales. Esta situación dura hasta los 25 años, aproximadamente. En otras palabras, el cerebro está altamente receptivo a nuevos aprendizajes y, por eso, es tan necesario dormir bien en esta etapa.

A pesar de esta necesidad, la mayoría de adolescentes no duermen bien: tienen hábitos poco saludables o presentan el síndrome de retraso de fase del sueño.

Los adolescentes deberían dormir 9 horas diarias.

Problemas de sueño: Retraso de fase

Es un síndrome que afecta al ritmo del sueño y se caracteriza porque el ciclo vigilia/sueño se retrasa con respecto al ciclo circadiano externo (día/noche). Esto se manifiesta con insomnio a la hora de irse a dormir y dificultad para despertarse por la mañana. También se llama “síndrome del noctámbulo”.

Los adolescentes no es que no se quieran ir a dormir, es que no pueden irse tan temprano. Sus cerebros funcionan con horarios más tardíos, su reloj biológico interno se reajusta durante la adolescencia para que duerma y se despierte más tarde.

En otras palabras, los ciclos de sueño y vigilia están retrasados respecto a los horarios convencionales o socialmente establecidos. Muchos adolescentes no pueden conciliar el sueño antes de las 11 de la noche.

Como consecuencia, se duerme menos y de manera insuficiente, lo que puede manifestarse durante el día con somnolencia, dificultad de concentración, cansancio y bajo rendimiento escolar.

Diagnosticar este trastorno es relativamente fácil y, si el adolescente duerme siguiendo sus ritmos internos, por ejemplo, durante el fin de semana, mejora mucho su calidad de vida porque se levanta descansado.

Problemas de sueño: ¿Cómo solucionarlos?

Si la fisiología y el cerebro del adolescente funciona diferente, si necesitan levantarse más tarde por la mañana porque su pico de melatonina es tardío y, si eso repercute en su capacidad de aprendizaje, vida diurna y rendimiento escolar, lo más razonable sería empezar las clases más tarde por la mañana.

Hay múltiples estudios en Reino Unido y Estados Unidos avalados por la Asociación Americana de Pediatría que así lo demuestran. De hecho, un informe de 2014 recomienda en Estados Unidos que todas las escuelas con alumnos entre 10 y 18 años retrasen el horario de entrada a las 8:30 o más tarde. Los cambios realizados en algunas escuelas han demostrado una mejora en el rendimiento escolar de los adolescentes. En Reino Unido los estudios se han realizado atrasando la entrada escolar de los jóvenes a las 10 de la mañana para los estudiantes entre 13 y 19 años, observando un impacto mucho más significativo en el desempeño escolar.

Problemas de sueño: Causas del síndrome de retraso de fase

Los antecedentes familiares son muy importantes y parece ser que algunos adolescentes tienen una mayor sensibilidad a la luz, que es una de las bases que regula los ritmos circadianos. Los cambios en el ritmo circadiano están regulados por una hormona que se llama melatonina. En los adolescentes, se ha comprobado que el pico de melatonina cerebral es más tardío que en niños y adultos. Esta es la causa fisiológica de la incapacidad de conciliar el sueño por la noche.

Problemas de sueño: Diagnóstico del síndrome de retraso de fase del sueño

Con una simple historia clínica y un interrogatorio dirigido a analizar los hábitos de sueño es suficiente. Se puede pedir al joven que realice un calendario semanal para ir apuntando toda la información relacionada con el sueño.

El pediatra debe hacer el diagnóstico diferencial con otras entidades que pueden producir los mismos síntomas como la depresión, estados de ansiedad o una higiene del sueño inadecuada.

Problemas de sueño: Tratamiento del síndrome de retraso de fase del sueño

Con el tiempo mejora, pero es bueno poner en práctica medidas de higiene de sueño:

  • No hacer siestas.
  • Evitar exponerse antes de dormir a pantallas: videojuegos, televisión o teléfono móvil.
  • Dormir con la persiana subida para que entre la luz del sol al amanecer y se ponga en marcha el ciclo circadiano de vigilia/sueño.
  • Hacer algo relajante antes de ir a dormir, como tomar un baño.
  • Reducir el consumo de cafeína.

Dra. Esther Martínez García - Especialista en pediatría – Médico colaborador de Advance Medical


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