Miedo al dentista

El miedo al dentista es uno de los más comunes a la hora de hacer visitas médicas. De hecho, está tan extendido que tiene su propio término para designarlo: odontofobia.

Miedo al dentista

El miedo al dentista, o la odontofobia, es un trastorno que afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a más del 15% de la población. Normalmente este miedo al dentista se adquiere cuando somos niños y, si no se aborda, se puede convertir en una seria traba a la hora de cuidar nuestra salud bucodental.

¿Cuáles son las causas que desarrollan el miedo al dentista?

Experiencias odontológicas negativas. El niño siente ansiedad durante la experiencia dental dolorosa y establece una conexión directa entre ambas que provoca que, ante la simple idea o posibilidad de tener que visitar al dentista, sienta miedo y preocupación. Lo peor de todo esto es, que mientras más temprano en el tiempo se produzca esa asociación negativa, más intenso será el miedo, siendo un periodo particularmente sensible antes de los cinco años.

Transmisión del miedo. Los padres que no llevan a los niños con asiduidad al dentista o les transmiten esa ansiedad a través de pequeñas señales que los pequeños captan y descodifican como amenazantes, acaban transmitiéndoles su miedo al dentista.

Trato del dentista. No hay dudas de que la silla, los sonidos dentales y las sensaciones incómodas no siempre son agradables. Por ello, un dentista con experiencia en niños siempre hará que el pequeño se sienta más cómodo y relajado. De lo contrario, un trato demasiado brusco, puede acabar desarrollando una fobia en un niño sensible.

¿Qué síntomas indican que el niño sufre miedo al dentista?

  • Tiene reacciones físicas inmediatas como el llanto al llegar a la consulta.
  • Se muestra poco cooperativo o intenta impedir que el dentista los examine.
  • El miedo desencadena taquicardia, sudoración y respiración agitada.
  • Finge estar enfermo antes de ir a una consulta.
  • Se enferma de verdad debido a la somatización de la ansiedad y la preocupación.

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¿Qué puedo hacer para que mi hijo no tenga fobia al dentista?

Llévalo contigo: si haces que tu hijo te acompañe a la revisión del dentista, conseguirás que vaya familiarizándose con el espacio, el instrumental y las instalaciones. Los ambientes conocidos, siempre asustan menos que los conocidos.

Da ejemplo: en las situaciones nuevas, los niños pequeños buscan en sus padres pistas sobre cómo deben de reaccionar cuando les toque a ellos. Si tus hijos ven que vas al dentista periódicamente, que te dejas tocar los dientes, que no tienes miedo a los procedimientos, y le explicas que no duele y que no hay nada que temer, lo aceptará con más facilidad.

No hagas comentarios negativos: a veces los padres no se dan cuenta, pero utilizan la figura del dentista como un castigo “no comas más chucherías o tendrás que ir al dentista”, “si eres valiente, te compraré un regalo”. O intentan tranquilizar con frases que en realidad incitan al miedo como “no temas que no te van a hacer daño”, “no te preocupes que parece que sí, pero en realidad no duele”. En su lugar, es mejor hablar en términos más positivos como, por ejemplo: “el dentista te revisará los dientes, y como se que te portarás muy bien, luego iremos al parque a jugar un rato”.

Deja que pase solo: los padres son una fuente se seguridad para los niños, por lo que pueden ayudarles a aliviar la ansiedad en la sala de espera. Sin embargo, a menos que se trate de un niño muy pequeño, lo ideal es que pasen solos a la consulta, ya que la mayoría de los niños se portan peor en presencia de los padres.

Programa consultas periódicas: las visitas a la consulta del dentista deben formar parte de la rutina diaria, como ocurre con las visitas al pediatra. Pues gracias a la repetición, el niño conseguirá que el odontólogo forme parte de su universo de la salud, además evitaremos tratamientos dentales más complejos, como las extracciones, que suelen ser más dolorosas y generan una asociación negativa.

Elige un dentista con experiencia en niños: la elección del dentista pediátrico es fundamental para que los niños tengan una buena experiencia en la consulta. Opta por una clínica que cuente con juegos o pantallas de vídeo, música para entretenerles mientras esperáis, etc. Selecciona un buen dentista infantil que domine técnicas específicas para controlar las emociones negativas relacionadas con el miedo y la ansiedad para poder calmar al pequeño.

Dale un pequeño premio: si se ha portado bien, no está de más que le des un pequeño premio como un sobre de cromos, un yoyó, unas pinturas de colores, etc., ha sido un verdadero campeón y merece su “medalla”.

¿Cómo lo hago con mi hijo si yo tengo miedo al dentista?

Antes de la primera visita al odontólogo, se puede trabajar el tema en casa, poniendo películas infantiles o leyendo cuentos que expliquen estos primeros encuentros con el profesional. Es importante no revelar ninguna experiencia personal y explicar al niño, siempre con términos positivos, que va a revisarse sus dientes para saber si están fuertes y sanos, y conocer los cuidados que tendrá que llevar a cabo después.

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Mireia Gal�n

Artículo de Mireia Galán

Psicóloga

Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja - Psicóloga consultora de Advance Medical

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