Las chucherías en la dieta infantil

Las chucherías suelen estar presentes en la alimentación habitual de muchos niños, culturalmente está bien visto ofrecer cualquier tipo de chuchería o caramelo como muestra de afecto por parte de familiares y amigos hacia los más pequeños de la casa, son entregadas en forma de premio o utilizadas como chantaje para que hagan aquello que el adulto desea, sea como fuere, debido a su composición nutricional, las chucherías deberían ser consumidas de manera esporádica y de ninguna manera deben formar parte de la alimentación habitual.

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¿De qué están compuestas las chucherías?

Las chucherías son productos de confitería compuestos principalmente de:

  • Azúcar (glucosa, fructosa y sacarosa) aproximadamente entre el 70-80% del peso.
  • Proteína aproximadamente el 5% del peso, presente en forma de gelatina, que le da su textura de goma tan característica. incompleta en varios aminoácidos como metionina, lisina y triptófano.
  • Grasas, apenas contienen grasas, aportan menos del 1% de su peso.
  • Agua, suele representar menos del 15% de su peso.
  • Aditivos: elevado contenido de aditivos que le dan color, sabor, aroma, textura y conservación. Algunos de los colorantes utilizados habitualmente en la elaboración de las chucherías (E-102, E-104, E-11-, E-122, E-124, E-129, E-131…) son sospechosos dE causar efectos secundarios como alergias o trastornos del comportamiento, en concreto la E-102, que está totalmente desaconsejada en personas con problemas asmáticos.  
  • Carente de vitaminas y apenas minerales. Aunque algunos productos de este tipo se publicitan como ricos en vitaminas porque llevan algunas añadidas, hemos de tener clara la importancia de ofrecer a nuestros hijos una dieta variada, saludable y equilibrada que les aporte los nutrientes necesarios a partir de alimentos que los contienen de forma natural.

Su casi nulo valor nutritivo, su elevado valor energético (entre 320-360 calorías por cada 100 gramos de alimento), además de que su consumo frecuente puede generar obesidad infantil y caries, por lo que debería limitarse su consumo de manera considerable.  

No prohibir pero no ofrecer

Prohibir un alimento a los más pequeños genera un deseo mayor de consumirlo, si alguien le ofrece una chuchería a la salida del colegio o en una tienda de manera puntual es un mal menor, pero para que el consumo de chucherías se reduzca de manera considerable no se deben ofrecer en el día a día, no tener en casa, no comprarles una “bolsita” en el supermercado y hacer partícipes a familiares y amigos directos de que su consumo no es saludable, es la clave del éxito.

La obesidad infantil española ronda el 40%, teniendo en cuenta estos datos deberíamos tomar conciencia de que los alimentos superfluos, como las chucherías, no deberían formar parte de la alimentación habitual de los pequeños, los hábitos alimentarios que mantendremos a lo largo de nuestra vida se instauran en los primeros años de vida, por lo que enseñarles a escoger alimentos saludables en su día a día es fundamental para un buen estado de salud tanto en la infància, como en la edad adulta.


Mónica Carreira - Diplomada en Nutrición Humana y Dietética - Especialista en farmacología, nutrición y suplementación deportiva - Nutricionista consultora de Advance Medical