Mi hijo tiene muchas infecciones, ¿será un problema de defensas?

El primer año de guardería es un periodo de contacto intenso con otros niños y, con ellos, irremediablemente, aparecen las infecciones. La sensación de que el niño está “siempre enfermo” es una percepción muy común entre los padres. Lo importante de esta situación es poder comprender cuándo es normal o cuándo el niño tiene un problema del sistema inmune.

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Las infecciones, un problema de defensas infantiles

La regla de oro es que van tres días y luego están una semana en casa. Los padres hablan de resfriados de un mes de duración pero, aunque no lo parezca, son infecciones diferentes, virus diversos que se incuban cuando todavía no se han acabado de recuperar del anterior.

El sistema inmune del niño está en plena maduración o construcción, es decir, que necesita encontrarse y luchar con virus y bacterias para hacerse fuerte y poder protegerle en el futuro. Contraer infecciones durante los primeros años de vida es una cuestión de supervivencia: nos hace más fuertes.

Los primeros tres o cuatro meses del bebé, los anticuerpos que la madre le ha pasado a través de la placenta todavía están en él y lo protegen. Tras el nacimiento, la ayuda puede mantenerse a través de la lactancia, pero de forma más limitada. A partir de ahí los niños deben desarrollar su propia capacidad de defenderse.

En teoría, las probabilidades de un niño de enfermar cuando se escolarice son las mismas, lo haga a los 6 meses o a los 6 años. La diferencia está en que se hará de forma más condensada si se escolariza pronto. Si lo hace tarde irá pasando infecciones a un ritmo menor.

Aparentemente, esta afirmación puede ser falsa, porque hay niños que “no enferman” y otros que lo hacen constantemente. La diferencia es la intensidad de la infección y no el número de infecciones. Un mismo virus en un niño puede ocasionar sólo una leve mucosidad o una leve febrícula y, en su compañero, una bronquitis o una gastroenteritis. Significa que en realidad está superando este reto de forma adecuada y debe hacerlo. Es importante consultar al pediatra para valorar si el número y la gravedad de las infecciones que tiene el niño son, o no, motivo de preocupación.

Signos de alarma que alertan de las defensas infantiles bajas

  • Más de ocho infecciones diferentes, a lo largo de un año
  • Abscesos recurrentes en piel u órganos
  • Dos o más meses con antibióticos con poca eficacia
  • Necesidad de antibióticos intravenosos para acabar con las infecciones
  • Dos o más neumonías en un año
  • Poca ganancia de peso y/o crecimiento muy lento

Dra. Esther Martínez García - Especialista en Pediatría - Médico consultor de Advance Medical