Horas de sueño, ¿cuántas necesita tu hijo?

Si quieres que tu hijo crezca con una salud “de hierro”, ten presente también los buenos hábitos de sueño. Son importantes y a veces no se tienen tan en cuenta.

Horas de sueño según la edad

El “sueño” es un estado fisiológico recurrente de reposo del organismo, que se caracteriza por una inacción relativa, con ausencia de movimientos voluntarios y aumento del umbral de respuesta a estímulos externos, fácilmente reversible. Es una conducta natural, que en el ser humano incorpora componentes conductuales y sociales, prácticamente presente en todo el reino animal y cuyo último sentido biológico no se conoce todavía con exactitud. ¿Sabes cuántas horas de sueño necesita tu hijo?

Es todo lo contrario a la “vigilia”, expresándose en cada uno de dichos estados un tipo distinto de actividad cerebral.

Horas aproximadas de sueño necesarias a distintas edades

Neonato a término 16 horas
3 meses 15 horas
12 meses 14 horas
2 años 13 horas
5 años 11 horas
9 años 10 horas
14 años 9 horas
18 años 8 horas

 

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Problemas de salud derivados de la falta de sueño

El sueño es un proceso complejo que tiene gran impacto sobe la salud, el funcionamiento durante la vigilia y el desarrollo. Su privación causa alteraciones cognitivas en la atención y la concentración, cambios en el estado de ánimo y repercusiones en el sistema cardiovascular, en el sistema inmunitario (defensas) y en la regulación metabólica y hormonal. Además de ello, también repercute en el rendimiento escolar y puede llegar a provocar “fallo de medro” (retraso de crecimiento).

Cuestiones clave que pueden significar problemas en el sueño

  • Más de tres a cinco despertares-requerimientos por la noche y más de tres noches a la semana en niños menores de un año.
  • Si el niño tarda más de media hora en dormirse o si llora al hacerlo.
  • Si presenta una respiración bucal, ronca cada noche o hace pausas de apnea.
  • Si es difícil de despertar por la mañana o está excesivamente irritable al hacerlo.
  • Si presenta excesiva somnolencia diurna, síntomas de hiperactividad y otros trastornos del comportamiento, cefaleas (dolor de cabeza) con frecuencia o dolores del crecimiento.
  • Si su comportamiento mejora claramente cuando duerme más.

Higiene del sueño

El sueño, como toda conducta humana, es susceptible de mejora, de que se lleven a cabo ciertas modificaciones que permitan dormir mejor y este proceso debe ser adaptativo, porque el sueño de los niños se encuentra sometido a una lenta maduración a lo largo de su vida.

Se puede afirmar que la intervención más importante del pediatra en cuanto al sueño infantil es la de contribuir a la educación en unos hábitos correctos.

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  • Establece un horario regular a la hora de acostarse y despertar.
  • Realiza rutinas de relajación agradables en los momentos previos a acostarse (baño, cena, contar un cuento…). Aquello que le permita al niño ir asociando ese estímulo con la hora de ir a la cama.
  • Acuesta al niño despierto para que logre conciliar el sueño solo.
  • Evita la TV y las pantallas de móviles o tabletas en las horas previas a la hora de acostarse.
  • Evita la actividad física enérgica o la agitación cuando se acerque la hora de dormir.
  • Preocúpate de que exista un ambiente confortable en el lugar de dormir (ambiente oscuro, silencioso, con una temperatura adecuada, es decir, no abrigues demasiado, etc).
  • Dormir bien es un hábito que se aprende de los padres. Para poder enseñarlo es importante mantenerse siempre tranquilos y así poder transmitir seguridad a los hijos.
  • Según las posibilidades de la familia, es conveniente sacar al bebé del cuarto de los padres y crear su propia habitación aproximadamente a los seis meses de vida.
  • Hay que adaptar las siestas a su edad y necesidades de desarrollo. Es normal que la criatura necesite dormir una siesta hasta los cuatro o cinco años. En cambio, en los adolescentes se deben intentar evitar las siestas durante el día).
  • Evita las comidas copiosas y las bebidas con cafeína antes de acostarse.

Consejo final…

La obligación como padres no es la de dormir al niño, sino la de facilitarle que sea él quien concilie el sueño y aprenda a dormirse solo.

Dra. Gemma Cardona – Especialista en Pediatría – Médico consultor de Advance Medical

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