Diabetes mellitus en niños

La diabetes es una enfermedad crónica que puede afectar a niños y adolescentes. Su diagnóstico suele ser un duro golpe para la familia y los pequeños.

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En un abrir y cerrar de ojos sus rutinas se tornan distintas. Los niños diabéticos, gracias a los avances actuales, pueden llevar una vida prácticamente normal, eso sí, con algunos cuidados especiales. Vamos a descubrir los cuidados a seguir cuando un niño tiene diabetes mellitus.

  1. ¿Qué es?
  2. Tipos
  3. Causas
  4. Síntomas y diagnóstico
  5. Tratamiento

Diabetes mellitus ¿qué es?

Se estima que en el mundo hay 143 millones de personas con diabetes. La OMS considera que el 50% de las personas que tienen diabetes están sin diagnosticar.

En España se calcula que hay 29.000 menores de 15 años con diabetes mellitus y cada año hay unos 1.100 casos nuevos.

Diabetes mellitus es su nombre científico. Mellitus provienen del latín y significa “dulce o miel” y diabetes, significa que “pasa a través o se elimina”. ¿Y por qué este nombre tan curioso? Porque los diabéticos presentan un elevado nivel de azúcar o glucosa muy alto en la sangre y, parte de esta glucosa, se elimina por la orina. Los médicos de la antigüedad, cuando sospechaban esta enfermedad, como no tenían analíticas, probaban la orina. Si estaba dulce, es que el cuerpo eliminaba azúcar y, por lo tanto, el paciente tenía diabetes mellitus.

Todos los síntomas de la diabetes son causa directa de los niveles elevados de azúcar en la sangre.

Tipos de diabetes mellitus

Hay dos tipos de diabetes. Aunque en niños la más frecuente es la tipo I, cada vez más se está diagnosticando en niños y adolescentes.

  • Diabetes tipo I
    • Es una enfermedad autoinmune donde el propio cuerpo destruye las células del páncreas que fabrican insulina (células beta pancreáticas), por lo tanto, nos hace incapaces de metabolizar la glucosa. El daño es irreversible y causa la diabetes tipo I o juvenil, ya que su diagnóstico es frecuente que aparezca en la infancia. Su tratamiento es administrar la insulina que no fabrica el organismo. La insulina se aplica de manera subcutánea.
  • Diabetes tipo II
    • Hace unos años esta era la diabetes típica de adultos obesos. El aumento de la obesidad infantil y juvenil está justificando este aumento en el diagnóstico de la resistencia a la insulina o diabetes tipo II. Es un trastorno multisistémico de naturaleza heterogénea, en el que intervienen factores genéticos y ambientales. Su prevalencia ha aumentado en la edad pediátrica en los últimos años, paralelamente al incremento de la obesidad. Se caracteriza por la resistencia a la insulina asociada a una disfunción progresiva de las células pancreáticas. En general, el tratamiento no es dar insulina, porque el organismo la fabrica, sino cambios en el estilo de vida (dieta, ejercicio y pérdida de peso) y tratamientos farmacológicos que ayudan a eliminar la resistencia a la insulina. Si la enfermedad progresa, puede ser necesaria la administración de insulina.

¿Qué causa la diabetes mellitus?

La insulina es una hormona que se fabrica en una glándula que se llama páncreas. El páncreas se sitúa en el abdomen, detrás del estómago y que ayuda en la digestión secretando los jugos pancreáticos y, también, produce insulina en función de la cantidad de glucosa que hay en la sangre.

Tras la ingesta de alimentos, suben los niveles de glucosa en la sangre. En estos momentos, la función de un páncreas sano, es liberar insulina para que esta glucosa (el combustible de las células) se “introduzca” en las células del organismo. La insulina es la llave que capacita a las células obtener el combustible necesario para crear energía y realizar sus funciones.

Si la insulina se produce de manera insuficiente (diabetes tipo I) o bien las células son incapaces de reconocerla (diabetes tipo II o resistencia a la insulina), la glucosa no puede meterse en las células, no es utilizada y esta aumenta su concentración en la sangre y en la orina, en un intento de eliminar el “sobrante”. La consecuencia fundamental es que se altera el funcionamiento de las células por falta de energía.

De esta situación derivan todos los síntomas de la diabetes.

Diabetes mellitus tipo I en niños: Síntomas y diagnóstico

En todos los exámenes de medicina es muy típica la siguiente pregunta: ¿Qué sospecha diagnóstica tiene en un paciente que con polidipsia, polifagia y poliuria?

Vamos a descifrar la cuestión.

Los niños con diabetes suelen presentar estos síntomas:

  • Poliuria:
    • El niño orina muchas veces y en grandes cantidades. La necesidad de orinar se presenta incluso por la noche (nicturia). Es muy típico que los niños empiecen a mojar la cama por las noches cuando eran, previamente, continentes.
  • Polidipsia:
    • El niño tiene mucha sed y bebe muchísimos líquidos. Esta sed es para compensar la pérdida de agua por la orina.
  • Polifagia:
    • El niño tiene muchísima hambre y come muchísimo más de lo habitual.
  • Pérdida de peso sin realizar dietas.
  • Cansancio y fatiga.

Esto síntomas son muy típicos en el paciente con un debut diabético y son debidos a que el aumento de la glucemia (azúcar en la sangre) de manera patológica quiere ser eliminada por el riñón (a esto se le llama glucosuria: presencia de azúcar en la orina). Para que la glucosa se elimine por la orina se tiene que disolver en grandes cantidades de agua, por eso el cuerpo demanda mayor ingesta de agua. Esta es la razón del aumento de la sed y la orina en el niño.

Además, como no hay insulina suficiente, las células no pueden utilizar la glucosa como combustible y la señal que envía el organismo es de mayores requerimientos energéticos, es decir, una señal de que tiene “hambre”. Esta es la causa del aumento del apetito y la ingesta de alimentos.

Pero, por mucho que el niño coma, las células siguen sin energía y tienen que buscar un “plan B” para obtenerla: extraer energía de la grasa corporal. Esto provoca la pérdida de peso inexplicable, el cansancio (a pesar de comer tanto) y la eliminación por la orina de unas sustancias de deshecho que se llaman cuerpos cetónicos. Estos cuerpos cetónicos, además, provocan un olor afrutado de aliento muy típico.

La presencia de cualquiera de los síntomas descritos justifica una visita a su pediatra.

El pediatra sospecha rápidamente la presencia de una diabetes tipo I. Normalmente la familia consulta en dos o tres semanas tras la aparición de los primeros síntomas. El diagnóstico es sencillo: se mide la glucemia (glucosa en sangre), y si ésta es mayor a 200 mg/dl, ya tenemos el diagnóstico.

Tratamiento de la diabetes mellitus en niños

Tras el diagnóstico de diabetes y tras empezar con el tratamiento con insulina, algunos niños pueden presentar una temporal mejoría. Las necesidades de administrar insulina externa disminuyen de manera importante. Esto es debida a el páncreas se recupera levemente y empieza a producir algo de insulina.

Esta fase de remisión no la presentan todos los niños y es poco frecuente en los menores de tres años. 

Tras su diagnóstico el especialista indicado para evaluar al niño e iniciar los controles de glucemia y el tratamiento con insulina es el endocrinólogo infantil.

Cada diabético es un mundo y deben ajustarse las dosis en función de la etapa de la enfermedad y los niveles de glucemia.

Dra. Esther Martínez - Especialista en Pediatría – Médico consultor de Advance Medical


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Etiquetas: Glucosa