Consejos para mantener los dientes sanos

Los dientes nos ayudan a masticar los alimentos para obtener una buena digestión y actúan como barrera que nos protege. También participan de manera decisiva en el comportamiento gestual, en la expresión y exteriorización de nuestro mundo interior a través del lenguaje y la sonrisa. Aprender a mantener una buena higiene de la boca y los dientes desde los primeros años de vida es fundamental.

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La correcta higiene bucodental es la herramienta más eficaz en la lucha prevención de la caries dental y la enfermedad periodontal (inflamación de las encías), dos enfermedades bastante frecuentes en los niños y las niñas en edad escolar. En la boca existen gran cantidad de bacterias. Si después de comer no hacemos una adecuada limpieza de los dientes, estas bacterias actúan sobre los alimentos que quedan en la boca. Ello da lugar a la formación de la placa bacteriana, que es el elemento inicial de la caries, una enfermedad infecciosa que provoca la destrucción progresiva e irreversible del diente. Es importante mantener los dientes sanos.

El cepillado de los dientes, después de cada comida, es el método más seguro para prevenir la caries y mantener la salud de la boca. El cepillado no sólo sirve para arrastrar los restos de alimentos y para eliminar la placa bacteriana, sino que además asegura la salud de la encía porque estimula su circulación sanguínea. El cepillado ha de realizarse a diario, después de cada comida, y sobre todo antes de irnos a dormir.

Hay que enseñar a los más pequeños cuál es la forma correcta de cepillarse. Los odontólogos recomiendan cepillarse en forma de "barrido" de los dientes; es importante terminar el cepillado en la boca pasando el cepillo por la lengua (en ella también hay microbios), y enjuagándonos la boca con abundante agua.

La utilización de cremas dentales fluoradas es el medio más eficaz para aumentar la resistencia del diente ante las posibles agresiones. Cuando los niños son muy pequeños, entre los 2 y los 4 años, no se deben usar pastas fluoradas; si se utilizan, deben ser de baja concentración para evitar que  el niño trague demasiado flúor.

En aquellas localidades donde las aguas de abastecimiento público no estén fluoradas, se recomienda la aplicación tópica de flúor o bien los enjuagues con soluciones fluoradas durante toda la edad escolar.

La alimentación y la salud bucodental

Los hábitos de alimentación también pueden ayudar a la prevención de las caries. Si los  niños y  niñas consumen menos azúcares (fundamentalmente caramelos, chuches, dulces u otros alimentos que contengan sacarosa), las bacterias que hay en la boca tendrán menos azúcar para fabricar los ácidos que destruyen el diente. Y con ese simple cambio se puede disminuir la frecuencia de caries.

Una dieta equilibrada combinando leche, huevos, verduras, frutas, pescados y legumbres, fomentará un adecuado estado de salud general y asegurará el buen desarrollo de los dientes.