Conjuntivitis infantil no infecciosa

La conjuntivitis se define como una infección de la conjuntiva, que es una capa transparente que tapiza el ojo en su superficie y en la parte interna de los párpados.

conjuntivitis infantil no infecciosa

En lenguaje más coloquial: la conjuntivitis no infecciosa no es una inflamación del ojo, sino de su envoltura, y por esta circunstancia, en principio, tiene un pronóstico favorable.

La causa más frecuente durante la infancia es la infección, pero existen otras causas conocidas como, por ejemplo, la alergia o la irritación por agentes externos, entre otros. La observación del cortejo sintomático que acompaña a las conjuntivitis es de gran ayuda para intentar diferenciar cada tipo y así poder aplicar el tratamiento más específico y adecuado.

Conjuntivitis alérgica: ejemplo de conjuntivitis infantil no infecciosa

Es muy común y suele confundirse con las conjuntivitis infecciosas. Engloba distintos tipos de trastornos de tipo inflamatorio, originados por una reacción de hipersensibilidad.

Los signos y síntomas más típicos son:

  • Suelen afectar a ambos ojos (bilaterales).
  • La secreción ocular suele ser mucoide.
  • Picor intenso.
  • Fotofobia (intolerancia a la luz).
  • Edema (hinchazón) ocular moderado-intenso con epífora (lagrimeo) importante.
  • No se observan adenopatías (ganglios inflamados).

Tipos de conjuntivitis

Dentro de este grupo podemos diferenciar los siguientes tipos:

  • Conjuntivitis alérgica estacional: se registra una incidencia mayor en determinadas estaciones del año, en relación con la eliminación de pólenes concretos por parte de algunas plantas, que se transmiten por vía aérea. La rinitis (secreción acuosa nasal) y los síntomas alérgicos asociados son frecuentes y ayudan a realizar un buen diagnóstico.
  • Conjuntivitis vernal o primaveral: también tiene carácter estacional, empeora en los meses más cálidos. Suele existir una historia familiar de alergia hasta en el 65% de los casos. Implica una reacción de hipersensibilidad denominada retardada en la que intervienen determinadas células sanguíneas llamadas eosinófilos’ y ‘mastocitos. La conjuntiva palpebral presenta a veces hipertrofia (engrosamiento) provocando unas excrecencias gigantes conocidas como ‘papilas empedradas’.
  • Conjuntivitis atópica: se manifiesta en niños con antecedentes de asma o dermatitis atópica. El mecanismo de producción también es la hipersensibilidad y los síntomas, por orden de frecuencia, serían el picor, el lagrimeo, la secreción mucosa, el enrojecimiento ocular, la fotofobia…
  • Conjuntivitis o queratoconjuntivitis flictenular: se caracteriza por la presencia de nódulos inflamatorios de color blanco o gris pálido, con reacción vascular asociada (enrojecimiento). Antiguamente, la causa más frecuente de este tipo era el germen de la tuberculosis.

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Cómo se trata

El tratamiento de las conjuntivitis alérgicas comprende, en las fases iniciales, el uso de colirios antihistamínicos y, en casos intensos, colirios de corticoides (siempre supervisión del médico). En la fase de estabilización y preventiva de futuras reactivaciones, durante temporadas más largas, se puede recurrir a colirios estabilizadores de mastocitos (cromoglicato disódico al 4%), colirios antiinflamatorios (AINE) o colirios antihistamínicos. No hay que olvidar el tratamiento de fondo (ambiental e inmunoterapia con vacunas), si procede.


  1. Todas las conjuntivitis infecciosas son muy contagiosas y se transmiten por contacto directo persona-persona, a través de las secreciones oculares, nasales… La prevención se basa en el lavado de manos frecuente y la evitación del contacto, en la medida de lo posible.
  2. Las conjuntivitis bacterianas, a diferencia del resto, producen un exudado mucopurulento que las caracteriza.
  3. El picor y el escozor intenso son más propios de las conjuntivitis alérgicas.
  4. En general, se trata de una afección leve.
  5. Pueden existir complicaciones cuando aparecen síntomas como dolor ocular importante, hinchazón llamativa de los párpados, incapacidad para mover el ojo, etc.
  6. En general, el tratamiento será tópico (directamente sobre el ojo), mediante la instilación de colirios durante el día y, en ocasiones, ayudados por formatos tipo pomada, durante la noche.
  7. Para despegar los párpados y limpiar las secreciones legañosas secas y costras se puede utilizar suero fisiológico estéril, agua hervida tibia o infusión tipo manzanilla tibia, aplicados con un algodón o gasa suave.
  8. Se pueden aplicar compresas frías o tibias sobre los ojos, usar lágrimas artificiales lubricantes o administrar analgésicos-antiinflamatorios, como el ibuprofeno.
  9. La aplicación de la gota de colirio en el párpado de un niño se puede hacer por dentro del párpado inferior, esperando a que luego el niño parpadee varias veces durante unos segundos. Y siempre con el niño estirado y sin ponerlo de pie hasta que trascurran 5-10 minutos de la aplicación de la gotas, para que no se derramen)
  10. Algunos colirios como los corticoideos, antihistamínicos, antiinflamatorios… no se deben administrar, salvo circunstancias excepcionales y siempre bajo supervisión médica, a niños menores de tres años, ya que no existen estudios sobre su seguridad farmacológica.

 

Artículo de Dra. Gemma Cardona

Pediatra

Especialista en Pediatría - Médico consultor de Advance Medical

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