Cómo manejar las rabietas infantiles

Las rabietas infantiles son parte del desarrollo y, como tal, aceptarlas y saberlas manejar ayuda a nuestros hijos a crecer y a madurar.

Cómo manejar las rabietas infantiles

Evolutivamente las rabietas infantiles son normales, el reto de los padres es saber que son parte del desarrollo normal de sus hijos y, lo más importante, aprender a gestionarlas. Acompañar esta parte del desarrollo con calma, respeto y firmeza es una parte fundamental de nuestro papel como padres.

Qué son las rabietas infantiles

Seguro que todos hemos vivido una situación en la que un niño pequeño, alrededor de los dos años, empieza a llorar y a gritar, tirándose al suelo y pataleando… y, a su alrededor, sus padres o los adultos de referencia, agobiados intentando hacer o no hacer para que ese momento pase.

En un modo técnico las rabieta infantiles son la manifestación de una frustración de un niño ante un deseo que no puede cumplir. Si además le añadimos que su lenguaje es inmaduro, que no tiene todo el vocabulario para expresar lo que desea, que hay llanto, gritos y pataleta, lo intentarán compensar para manifestar su máximo desacuerdo con lo que está viviendo.

Es un fenómeno normal en el desarrollo infantil entre los dos y los cuatro años y, como todo, pasará una vez se supere esta etapa madurativa. No podemos entenderlas como un enfrentamiento entre padres e hijos, sino como una situación dónde el hijo sufre y necesita la contención y la ayuda del adulto.

Por qué se dan las rabietas

El inicio de las rabietas coincide con un periodo de la infancia donde el niño empieza a buscar ser más independiente, a saber lo que quiere y lo que le gusta y a poner en jaque las normas establecidas por la sociedad, sus padres o la escuela infantil.

Si las rabietas infantiles son normales, ¿no podemos hacer nada?

Muchas cosas en el desarrollo del niño son normales: comer sin ayuda, empezar a hacer pipí en el orinal, gatear o hablar. A pesar de que todo esto se dará un día u otro en la vida de los peques, los padres los apoyamos, les damos estrategias para alcanzar estos hitos y nos enfocamos en mejorar su autonomía y habilidades motrices o comunicativas. Pues pasaría lo mismo con las rabietas y con su acompañamiento para ir madurando emocional y socialmente. Que las rabietas infantiles formen parte del desarrollo normal no implica que no podamos hacer nada para gestionarlas mejor. Una mala gestión de las rabietas nos puede causar complicaciones. Conforme los niños van desarrollando otras habilidades más complejas, éstas tienden a disminuir. Esto suele suceder a partir de los cuatro o cinco años.

Gestión respetuosa de las rabietas infantiles

Lo primero de todo es deshacerse de la culpa. Las rabietas no aparecen ni porque el niño es un malcriado ni porque los padres carecen de autoridad. Las rabietas infantiles aparecen con contundencia porque son parte del desarrollo. La idea es gestionarlas con empatía, siendo respetuosos y sin dejar de ser firmes si la situación lo requiere.

Consejos para el buen manejo de las rabietas infantiles

  • Intentar prevenirlas: adelantarnos a los acontecimientos, conocer a nuestro hijo y evitar situaciones críticas puede ayudarnos a evitar una rabieta. Por ejemplo, el cansancio o el hambre son malas consejeras.
  • Firmeza y afecto: si como padres pensamos que aquello que nos pide nuestro hijo no es adecuado para él no debemos dárselo. Intentar negociar un plan B puede ser una opción para manejar la situación
  • Hablar sencillo, ponerse a su altura: agacharse, mirarlo a los ojos y comunicarse con palabras sencillas y frases cortas y claras. Los sermones o explicaciones largas no son nada eficaces.
  • Evitar hacer chantaje emocional: haga o no haga rabietas lo vas a querer, lo vas a acompañar y no lo vas a cambiar de familia. Aunque parezca mentira muchos padres agobiados por la intensidad de la descarga emocional de su hijo pueden llegar a decir cosas como estas. El mejor camino es demostrar siempre amor incondicional.
  • Contener o abrazar al niño si eso le ayuda: en ocasiones los niños no quieren otros sí… respeta la decisión de tu hijo para poder manejar la situación de la forma más empática.
  • Ceder es una opción en algunas ocasiones: en cosas poco trascendentales como qué cuento leer por la noche o qué ropa ponerse, podemos ceder y evitar un conflicto innecesario.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

En ocasiones podemos necesitar la ayuda y los consejos de un profesional sobre todo si:

  • El niño se autolesiona o agrede a otros durante sus rabietas.
  • Las rabietas ocurren con demasiada frecuencia y ante cualquier contratiempo.
  • La situación está fuera de control o es desbordante para los padres.
  • Las rabietas no desaparecen progresivamente entre los cuatro o cinco años.

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