Cáncer de huesos: Osteosarcoma

El osteosarcoma es el tipo más frecuente de cáncer de huesos, que afecta principalmente a niños, jóvenes y adultos mayores de 60 años.

Cancer de huesos

¿Qué es el osteosarcoma?

El osteosarcoma es el cáncer de huesos más frecuente, supone un 3% del cáncer infantil. Por esto, es un cáncer que afecta sobre todo a niños y adolescentes, aunque también son más propensos los adultos mayores de 60 años.

Aparece con más frecuencia en los huesos de la rodilla (fémur y tibia) así como en el brazo (el húmero), si bien puede desarrollarse en cualquier hueso, los huesos más largos son los más propensos.

El cáncer de huesos puede derivar en metástasis, es decir, las células cancerosas del hueso pueden desplazarse hasta otros órganos a través de la sangre. Uno de los órganos dónde suele producir metástasis es en los pulmones. También puede extenderse a otras partes del hueso afectado o al resto de huesos. Cuando una vez tratado el osteosarcoma vuelve a desarrollar en el mismo sitio o cerca de éste, se denomina osteosarcoma recurrente. Existen varios tipos de osteosarcoma, según se localicen en el centro o superficie del hueso.

Causas del osteosarcoma

Como en la mayoría de cánceres, la causa precisa del cáncer de huesos se desconoce. Se cree que se debe a alteraciones del contenido genético de las células, ya sea heredadas o adquiridas después del nacimiento. En personas jóvenes parece relacionarse con épocas de crecimiento oseo rápido, precisamente porque las células durante el crecimiento son más sensibles a mutaciones. A pesar de ello, los factores de riesgo de un cáncer de huesos son los siguientes:

  • Tratamientos previos con radiación en otros casos de cáncer
  • Que el paciente sufra una enfermedad ósea de base
  • Enfermedades hereditarias raras, como síndrome de Li-Fraumeni o retinoblastoma.

Síntomas del osteosarcoma

Como en el resto de cánceres, los síntomas de cáncer de huesos suelen aparecer una vez están bastante desarrollados. Los primeros síntomas que pueden poner sobre aviso son:

  • Dolores en el hueso afectado
  • Bulto o masa palpable
  • Disminución de la movilidad en una articulación: pierna o brazo
  • Fractura patológica. Las células cancerosas debilitan la estructura normal del hueso haciendo que se rompa a pesar de no sufrir una grave caída o una lesión por actividad física. Esto suele complicar el resultado final del tratamiento.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de huesos?

Si se presentan algunos de los síntomas anteriormente citados, el médico recurre a una exploración, se realizarán radiografías del hueso afectado. Las radiografías pueden identificar un cáncer de huesos en la mayor parte de los casos. Si es el médico de familia o pediatra el que ha solicitado estas pruebas, le derivará al especialista, a un traumatólogo. Para analizar la lesión, el traumatólogo pedirá otras pruebas de imagen:

  • TAC o tomografía axial computarizada
  • Resonancia magnética
  • Gammagrafía ósea

Tras estas pruebas de imagen, se podrá determinar si se trata de un osteosarcoma o de otro tipo de tumor o lesión. Para ello el especialista tomará una muestra del hueso, también denominado biopsia, que puede ser de varios tipos: Cerrada (mediante una aguja guiada, por lo general, mediante un TAC) y abierta (haciendo una incisión para llegar al hueso).

Si se confirma la existencia de un osteosarcoma, será necesario estudiar si sólo afecta al hueso, en ese caso se denomina osteosarcoma localizado, o también otros órganos, si hay metástasis. A este proceso se le denomina estadiaje y es de vital importancia para determinar el tratamiento y el pronóstico de cada paciente.

¿Qué otros diagnósticos nos puede dar el especialista?

La mayoría de las lesiones que aparecen en una radiografía no son un osteosarcoma o cáncer de huesos.

  • Infecciones
  • Infartos óseos
  • Antiguas fracturas
  • Fracturas por sobreuso o estrés
  • Calcificaciones
  • Enfermedades metabólicas óseas
  • Tumores benignos

Prevención y tratamiento del cáncer de huesos

Es recomendable acudir al médico cuando se note un bulto sospechoso o por un dolor óseo que no desaparece después de unos días. Al ser frecuentemente un cáncer infantil, en ocasiones los dolores se atribuyen a golpes o al propio crecimiento. La mayor parte de los dolores de huesos no son debidos a un osteosarcoma, pero debemos preocuparnos y acudir a un especialista si el dolor:

  • No disminuye a pesar de hacer reposo o tras un tratamiento con analgésicos habituales.
  • No tiene relación con los movimientos o actividades físicas realizadas.
  • Aumenta la intensidad del dolor.
  • Aumenta la frecuencia del dolor a lo largo del tiempo.
  • Se intensifica por la noche.

El especialista determinará el tratamiento para cada paciente. Es determinado por un equipo formado por el traumatólogo y oncólogo. El tratamiento dependerá del estado de salud general, la edad y los antecedentes médicos, el estadio del cáncer de huesos, la tolerancia individual a los distintos medicamentos y procedimientos y los sucesos que trasciendan durante el propio tratamiento.

El tratamiento para este tipo de cáncer de huesos suele incluir:

  • Quimioterapia neoadyuvante (antes de una intervención quirúrjica)
  • Cirugía para eliminar la parte ósea afectada
  • Quimioterapia después de la operación
  • En algunos casos excepcionales, radioterapia
  • Tratamiento de las metástasis, si las hubiera

La misión del tratamiento con quimioterapia no es sólo reducir el tamaño del tumor, sino eliminar las pequeñas micrometástasis que pudieran existir en los huesos. A pesar de los los efectos secundarios de la quimioterapia, este tratamiento es necesario para tratar la enfermedad. En el caso de la cirugía que precisa un osteosarcoma, es individual para cada caso, y el objetivo es eliminar la porción de hueso afectado, más los tejidos que lo rodean. Hay casos en los que se hace necesaria la amputación, pero será el traumatólogo el que estudie todas las maneras posibles para evitar que se recurra a ese procedimiento. Cuando se elimina un trozo de hueso, se recompone con una prótesis o con un hueso (aloinjerto o donación de un difunto) o con hueso propio de otro sitio (autoinjerto).

Como hemos dicho, este tipo de cáncer puede derivar en una metástasis en los pulmones, que también pueden ser resecadas con cirugía. Esta operación es llevada a cabo por un cirujano torácico.

La duración del tratamiento también depende de cada paciente, desde que se diagnostica hasta que se termina el tratamiento se precisan varios meses. Durante este tiempo, el paciente se debilita, tanto físicamente como emocionalmente, por eso el apoyo familiar es imprescindible, así como la ayuda psicológica para afrontar esta enfermedad, tanto para el paciente como para su familia, sobre todo en el caso de cáncer infantil, donde los padres deben hacer que su hijo esté tranquilo e intentar no mostrarle sentimientos de miedo o tristeza.

Una vez terminado el tratamiento, el paciente realizará diversos chequeos cada pocos meses durante los primeros años dado que el cáncer de huesos puede volver a aparecer y la probabilidad durante los primeros años es elevada. 

Pronóstico del osteosarcoma o un cáncer de huesos 

El pronóstico de un cáncer de huesos depende sobre todo de lo avanzado de la enfermedad (si existen o no metástasis) y del tamaño, localización, y tipo. Si hablamos de la localización del cáncer de huesos, los que aparecen en la pelvis o en la columna tienen peor pronóstico que en las extremidades. En el caso de un osteosarcoma localizado y sin metástasis, la supervivencia en niños y adolescentes suele ser en torno al 70%. En el caso de las personas mayores, tienen peor pronóstico que los niños. Si existe metástasis, se reduce al 30%. Otros factores importantes para el pronóstico de cada paciente son la respuesta a la quimioterapia inicial, que se estudia en la pieza resecada, y si se ha logrado, mediante cirugía,extirpar todo el tumor.

  

Equipo medico DKV

Artículo revisado por Equipo médico DKV

Director médico de e-Salud y Comunicación

Los artículos elaborados por DKV Seguros han sido contrastados y aprobados por profesionales médicos de la compañía. Dr. Ferran L. Tognetta, Director médico de e-Salud y Comunicación, es el encargado de revisar la información médica que se publica en el blog Quiero Cuidarme DKV.

Más sobre Ferran Tognetta >

LinkedinTwitter

Comentarios