Anemia en niños

La anemia es el motivo de consulta más frecuente en el campo de la hematología infantil. Aunque su causa principal es la falta de hierro, no es la única.

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Para Aristóteles (384-322 a.C.), la anemia era la “falta o insuficiencia de sangre”.  De hecho, la palabra anemia viene del griego y significa, literalmente, “sin sangre”.

¿Qué es la anemia?

La anemia se define como la presencia de unos niveles bajos de hemoglobina y/o del número de hematíes en la sangre (hematocrito), para una determinada edad, sexo y altura sobre el nivel del mar. Esto es puede valorar con una simple analítica de sangre.

La hemoglobina es un pigmento rojo rico en hierro que está dentro de los glóbulos rojos (hematíes) y es la encargada de captar el oxígeno de los alveolos pulmonares y llevarlo a todas las células del cuerpo. Una vez realizado este paso toma el dióxido de carbono de los tejidos y lo transporta de nuevo a los pulmones para expulsarlo.

Si los hematíes disminuyen o están defectuosos y/o si la cantidad de hemoglobina está a bajas concentraciones en estas células, los tejidos de nuestro cuerpo no reciben suficiente cantidad de oxígeno. Este es el motivo de los principales síntomas de anemia: palidez, cansancio y debilidad.

Síntomas de anemia

Los síntomas de anemia dependen de la gravedad de la misma, la velocidad con la que aparece y la causa que la provoca. La mitad de las anemias se diagnostican de forma casual en una analítica solicitada por otro motivo.

En los niños los síntomas más frecuentes son:

  • Palidez de piel y mucosas: esto es debido a que la hemoglobina da el color rojo a la sangre.
  • Debilidad, cansancio y sensación de falta de energía: debido a que los niveles de oxígeno que llegan a los tejidos son más bajos.
  • Dificultad para respirar al jugar, correr o subir escaleras.
  • Irritabilidad o mal humor.
  • Pica: es un trastorno muy curioso donde el niño tiene apetencia por comer hielo o tierra.
  • Retraso en el desarrollo o en el aprendizaje: sobre todo cuando el niño tiene una anemia de larga evolución sin diagnosticar.
  • Taquicardia: el corazón bombea más rápido.
  • Boqueras
  • Caída del pelo.
  • Alteraciones en las uñas.

En cambio, en los bebés, los síntomas que nos pueden hacer sospechar una anemia son la irritabilidad, el pelo frágil y la falta de apetito.

Factores de riesgo para desarrollar anemia

Algunos niños tienen un mayor riesgo de desarrollar anemia. Los factores que pueden causar un mayor riesgo incluyen:

  • Prematuridad y bajo peso al nacer.
  • Nivel socioeconómico bajo.
  • Obesidad o malos hábitos alimentarios.

Tipos de anemia y sus causas

Los médicos clasificamos las anemias según los valores analíticos (tamaño de los hematíes o la concentración de hemoglobina), con nombres muy técnicos. Para hacerlo más sencillo, en este artículo, describiremos los tipos de anemia en los niños.

Las anemias más importantes de la infancia son:

  • Anemia ferropénica

Es la anemia más frecuente en niños y se debe a una deficiencia de hierro en la dieta o porque el organismo no puede asimilarlo correctamente. El hierro es un mineral fundamental para producir la hemoglobina. Los bebés que nacen de madres sanas tienen suficientes reservas de hierro hasta los seis meses y la leche materna exclusiva cubre las necesidades de hierro. Es a partir de este momento, que se recomienda la introducción de alimentos (a parte de la leche) que nos garanticen una ingesta de hierro correcta.

Los niños menores de cinco años son la población de riesgo para desarrollar una ferropenia y, la falta de hierro, puede repercutir en su desarrollo cognitivo y psicomotor.

En las niñas adolescentes una causa frecuente de anemia ferropénica serían las menstruaciones abundantes.

Para prevenir la anemia ferropénica podemos valorar varias estrategias:

  • Evitar la ligadura precoz del cordón umbilical al nacimiento, esperando unos tres minutos para realizarla. Esto nos permite facilitar el paso de sangre desde la placenta la recién nacido y parece tener una influencia muy positiva en los depósitos de hierro del lactante.
  • Iniciar la alimentación complementaria a partir de los seis meses con alimentos ricos en hierro como los cereales fortificados o las carnes.
  • El pediatra puede plantear suplementar preventivamente con hierro a los lactantes mayores de seis meses que no ingieran una cantidad de alimentos ricos en hierro.
  • Evitar la introducción de leche de vaca antes de año. Si el bebé no toma lactancia materna, se debe ofrecer una fórmula de leche de continuación.
  • La opción de una dieta vegana obliga a la suplementación con hierro y vitamina B12.
  • Planificar una buena dieta en cualquiera de las opciones por la que la familia opte: omnívora, vegetariana o vegana.
  • Introducir en las comidas alimentos que faciliten la mejor absorción de hierro como frutas y hortalizas, fuentes de vitamina C.
  • Evitar beber leche durante las comidas, ya que esta dificulta la absorción de hierro.

 

  • Anemias por deficiencia de vitamina B12

Se llaman anemias megaloblásticas porque los hematíes son más grandes de lo normal y, por esa razón, no funcionan adecuadamente. La causa puede ser una dieta inadecuada y carente de vitamina B12 (como las dietas veganas no suplementadas), alteraciones en la absorción de la vitamina o la ingesta de algunos fármacos.

 

  • Talasemia

Son un grupo de anemias hereditarias y que son muy típicas en la región mediterránea. Su gravedad es muy variable, siendo algunas, asintomáticas. La talasemia está ligada a una mutación genética que se hereda y que altera la producción normal de hemoglobina.

 

  • Anemia falciforme

La anemia falciforme es una enfermedad hereditaria que hace que los glóbulos rojos tengan una forma anormal. Estas células no pueden circular por el cuerpo de la misma manera que los glóbulos rojos normales y hace que los tejidos reciban menor cantidad de oxígeno. En algunos países con malaria, tener anemia falciforme es una protección contra esta enfermedad.

 

  • Anemias hemolíticas

En general, las anemias hemolíticas son causadas por una enfermedad genética o un déficit enzimático que produce la destrucción anormal de muchos glóbulos rojos. Esto se manifiesta con coloración amarillenta en piel y mucosas llamada ictericia.

Enfermedades que pueden provocar una anemia secundaria

Hay muchas enfermedades o condiciones pueden acompañarse de una anemia como:

  • Hipotiroidismo
  • Síndrome de Down.
  • Enfermedades del hígado (hepatopatías).
  • Enfermedades cardíacas (cardiopatías).
  • Insuficiencia renal.
  • Celiaquía.
  • Intolerancia a la proteína de la leche de vaca.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Síndromes de malabsorción intestinal.
  • Intoxicación por plomo o aluminio.
  • Hemorragias agudas o crónicas.
  • Enfermedades hematológicas o de la sangre.
  • Infección por VIH.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Cáncer.
  • Algunos fármacos como los anticomiciales (el tratamiento de la epilepsia).

Esther Martínez García - Especialista en pediatría – Médico consultor de Advance Medical


Los niños deben gozar de buena salud para tener una vida plena. Nuestro blog ofrece a los padres consejos para tratar las posibles enfermedades de los más pequeños de la casa o prevenirlas: