Acabar con la difteria, vacuna DTPa

¿Quieres conocer más datos acerca de la difteria, una de las enfermedades que se previenen con la vacuna DTPa?

Vacunas infantiles

La “D” de la Vacuna DTPa hace referencia a la difteria, una enfermedad de las vías respiratorias superiores provocada por el microorganismo Corynebacterium diphtheriae. Es una enfermedad sumamente contagiosa que se propaga por contacto físico directo o por gotitas transportadas por el aire al hablar, toser o estornudar.

CALENDARIO VACUNAL ACTUAL ESPAÑOL

Signos y síntomas

La mayoría de los casos siguen un curso leve en el que se manifiestan un ligero dolor de garganta y fiebre; a menudo ni siquiera se presentan síntomas. El microorganismo, no obstante, secreta una toxina que puede provocar inflamación de la faringe, la laringe y la tráquea, y cuando se disemina por vía sanguínea o linfática, puede atacar cualquier órgano del cuerpo, incluidos el corazón (provocando miocarditis) y el sistema nervioso (provocando polineuritis).

El signo que distingue a la difteria es una membrana blanco-grisácea (pseudo-membrana) que se forma sobre el tejido de la garganta. Cuando la membrana se extiende hasta la laringe puede provocar la muerte por asfixia. En más del 10% de los casos, la enfermedad es mortal.

Historia de la vacuna y actualidad

A lo largo de la historia, devastadoras epidemias han hecho de la difteria una de las enfermedades más temidas de la infancia. En el año 1943 se produjeron en Europa alrededor de un millón de casos y 50.000 muertes.

Ya en 1907, se habían iniciado los experimentos con el uso de una solución con toxina-antitoxina (TAT) para inducir una respuesta inmunitaria de protección. La justificación era que la toxina estimularía la inmunidad y la antitoxina (anticuerpos) contrarrestaría la toxicidad de la toxina y le impediría desencadenar la enfermedad en el receptor.

A partir de 1910, varias ciudades de Europa y Estados Unidos establecieron programas de inmunización para administrar el complejo TAT. Gracias a este tratamiento preventivo, el promedio de la tasa de mortalidad entre las personas infectadas pasó de cerca del 50% a menos del 15%.

A principios del decenio de 1920, los investigadores descubrieron que podían atenuar la toxina diftérica exponiéndola a ciertos agentes químicos o al calor sin privarla de sus propiedades de estimulación del sistema inmunitario (propiedades inmunogénicas). El producto resultante era una vacuna más segura y con menor probabilidad de provocar reacciones alérgicas que el complejo TAT. Hasta la fecha, la anatoxina ha seguido siendo, con apenas leves modificaciones, la vacuna antidiftérica estándar y una de las más seguras y eficaces del arsenal inmunológico.

En 1974, los programas nacionales de inmunización sistemática que colaboraban con el recién creado PAI (Programa Ampliado de Inmunización) de la OMS (Organización Mundial de la Salud) comenzaron a utilizar la anatoxina diftérica como uno de los componentes de la vacuna combinada DTP.

A finales de 2007, el 81% de los lactantes del mundo estaban protegidos con tres dosis de DTP.

A la vez, el número de casos de enfermedad notificados en todo el mundo cayó en más de un 95%. Con estos datos aplastantes, no cabe duda de que la tendencia muestra una convincente relación inversa con la cobertura vacunal (a mayor tasa de vacunación, menor número de casos de enfermedad).

Resultados

En la mayoría de los países, las altas tasas de cobertura vacunal han eliminado casi totalmente el riesgo de epidemias. Sin embargo, en los países donde la cobertura de la inmunización sistemática es inferior al 50%, el riesgo de epidemia sigue siendo elevado. Esos son los riesgos a que se enfrentan los países cuando bajan la guardia en materia de vacunación.

Incluso, para aumentar todavía más la seguridad, en algunos de países donde la difteria ha dejado de ser endémica, se ha ampliado la protección vacunal más allá de la serie primaria de tres dosis para menores de un año (2, 4 y 11 meses de vida), administrando una dosis de refuerzo de anatoxina diftérica a niños de más edad (6 años y 12-14 años). También se aumenta esa seguridad con la administración de una dosis de refuerzo cada 10 años a los adultos mediante la vacuna combinada contra la difteria y el tétanos (vacuna dT) o aprovechando la ocasión de administrar la vacuna dT, en lugar de la anatoxina tetánica por sí sola, con fines profilácticos contra el tétanos tras padecer una herida. Todas estas actuaciones son salvaguardias añadidas que se están adoptando en nuestro medio para reducir el riesgo de un nuevo temido brote de difteria.

 

Dra. Gemma Cardona

Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical

 

Comentarios