Suplementos nutricionales en el embarazo

El embarazo es un estado en el que aumentan los requerimientos energéticos y hay que cuidar la dieta. Los suplementos nutricionales son necesarios.

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En nuestra zona demográfica contamos con unas de las mejores dietas, la dieta mediterránea, pero cada vez hacemos menos y peor uso de ella, condicionado sobre todo por la sociedad en la que vivimos, los horarios de trabajo, la jornada partida, las prisas etc. De hecho, cada vez comemos más fuera de casa y más comida precocinada, platos rápidos, en definitiva, una dieta poco elaborada. Por ello, necesitamos los suplementos nutricionales, sobre todo en el embarazo.

  1. Suplementos nutricionales para combatir las carencias
  2. Suplementos nutricionales en un preparado nutricional múltiple

Todo ello hace que nos alimentemos peor y de una forma menos saludable. Esta situación influye en que la ingesta de ácido fólico, yodo, hierro, vitamina D, vitamina E, cinc y ácidos grasos omega-3 de las mujeres españolas en edad reproductiva y gestantes sea inadecuada.

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Suplementos nutricionales para combatir las carencias

Durante el embarazo es cierto que las mujeres estamos más concienciadas y nos sentimos responsables de esa nueva vida que se está formando. Esto nos lleva a procurar mejorar la alimentación. Aun así, hay ciertos elementos de la dieta que conviene incorporar de forma extra. Es necesaria una adecuada alimentación para evitar la aparición de enfermedades de origen nutricional en madre e hijo, de cara a favorecer su desarrollo psicomotor y cognitivo hasta alcanzar el nivel intelectual para el que estaba genéticamente dotado.

Estos oligoelementos podemos ingerirlos con la dieta, pero en la mayoría de los casos resulta insuficiente, de forma que hay que recurrir a preparados alimenticios para tomar la cantidad diaria recomendada (CDR).

  • Ácido fólico:
    • Se aconseja un suplemento con 0,4 mg de ácido fólico al día, un mes antes de la gestación o, al menos, durante el primer trimestre. No pasa nada si la mujer lleva tomándolo varios meses antes de quedarse embarazada. En caso de antecedentes previos de malformaciones, la dosis será́ de 4 mg/día. Los folatos son nutrientes esenciales y, en caso de déficit, se relaciona con los defectos del tubo neural, labio leporino, cardiopatías congénitas, aborto espontáneo, desprendimiento prematuro de la placenta y preeclamsia (hipertensión en el embarazo).
  • Hierro:
    • En general, se recomiendan los suplementos nutricionales que contienen dosis bajas de hierro oral durante la segunda mitad del embarazo en las mujeres sin riesgo de ferropenia. En pacientes con anemia previa, se debe iniciar al principio de la gestación y además deberán tomar hierro en mayores cantidades ya que el embarazo produce una anemia fisiológica y en el parto se puede sangrar lo suficiente como para repercutir útil sobre el hematocrito.
  • Yodo:
    • También se debe efectuar un aumento de la ingesta de yodo, utilizando sal yodada y asociando un suplemento de 200 μg al día, empezando antes del embarazo, como con el ácido fólico. Se debe mantener durante todo el embarazo e incluso en la lactancia.
  • Calcio:
    • El calcio no hace falta añadirlo de forma rutinaria. Sólo deberemos dar suplementos con calcio o calcio directamente en grupos de riesgo, eso sí, la dieta debe incluir, al menos, tres raciones de alimentos ricos en calcio (siendo una ración: un yogur natural, 250 ml de leche, un quesito fresco…).
  • Ácidos grasos omega 3:
    • Se debe procurar una ingesta diaria de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (DHA) de 200 mg/día.

Suplementos nutricionales en un preparado nutricional múltiple

Ante esta nueva situación nutricional, junto con la dificultad de evaluar los efectos de todos y cada uno de estos micronutrientes, una buena opción sería la administración de un preparado nutricional múltiple, que, además, resulta una forma con una buena relación de coste-eficacia para lograr varios beneficios. Ventajas de dichos preparados:

  • Menor incidencia de defectos del tubo neural como la espina bífida, retraso mental y anemias.
  • Menor morbilidad materna, tasa de abortos, partos pretérmino, crecimiento intrauterino retardado y bajo peso.
  • Menor incidencia de otras anomalías morfológicas: cardíacas, vasculares y urinarias.

Por lo tanto en la medida de lo posible se recomienda su toma.

Artículo de Dra. Isabel Giménez Blasco

Ginecóloga y obstetra

Médico especialista en Ginecología, Obstetricia y Reproducción Humana. Título de Magister en Reproducción, y Máster en Actualización Profesional para Ginecólogos. Actualmente, forma parte del equipo de la Unidad de Reproducción Asistida y de Obstetricia y Ginecología en la Unidad de Ginecología del Hospital Quirónsalud de Zaragoza.

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