Subida de leche tras el parto

Una vez que el bebé ha nacido, la lactancia materna debe comenzar lo antes posible, en las primeras horas, para que se establezca un buen vínculo.

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Durante estas horas postparto, el recién nacido está en un estado de “alerta tranquila” en el que es capaz de observar, reaccionar a los sonidos y oler. El contacto precoz con el pezón ayuda a que se instaure la lactancia materna. El contacto físico ayuda a crear estímulos emocionales madre-hijo que propician la subida de leche materna. Esta primera subida está formada fundamentalmente por calostro, una leche muy rica en calorías que le aporta el primer alimento al bebé.

¿Qué es la subida de leche?

El recién nacido tiene, desde que nace, el instinto de mamar. Por eso, si al nacer se le coloca sobre el abdomen materno, comenzará a realizar movimientos de arqueo, mueve la espalda, las piernas, “gatea”, todo estimulado por el olor del pecho. De ahí, la recomendación de iniciar la lactancia materna cuanto antes se pueda.

Para que la subida de leche se produzca es fundamental que exista esta conexión tan íntima y tan temprana de madre e hijo, ya que el estímulo del niño sobre el pezón provocará la subida de la leche y su secreción. Conforme el bebé succione del pecho materno, la producción de leche se mantendrá y se instaurará con el paso de los días. A veces este primer contacto es difícil, bien porque el parto es complicado o por cesárea, o bien porque surge alguna complicación materna o del recién nacido que hace que uno de los dos tenga que permanecer en estrecha observación. Si esto sucediese, habrá que iniciar la lactancia en cuanto sea posible.

¿Cuándo se produce la subida de leche?

La lactancia materna, además de generar una unión especial y estrecha madre-hijo como no hay otra, también tiene un efecto fisiológico sobre la involución uterina puesto que cuando el bebé succiona se libera oxitocina, una hormona que ayuda a la contractilidad uterina haciendo que el sangrado se va reduciendo y el útero vuelva antes a su tamaño normal.

La subida de la leche no sucede de la misma manera en todas las mujeres. Lo que es ideal para cualquier mujer que acaba de dar a luz y que tiene el deseo de dar de mamar a su hijo es que esta crecida sea paulatina y que la producción aumente conforme el bebé va solicitando más alimento. Aunque esta es la situación ideal es mucho más frecuente que la subida venga de repente a partir de las 48-72 horas del parto y sea en forma de mamas muy ingurgitadas que el niño no es capaz de vaciar por completo.

Precauciones ante la subida de leche

Es precisamente en estos casos en los que hay que ser más paciente y no ponerse nervioso. Si de la noche a la mañana el pecho aparece muy cargado o hay problemas en la lactancia, puede ser muy útil pedir ayuda a tu ginecólogo o a la matrona para que te enseñe cómo gestionar esta subida, sobre todo para tranquilizar a la mamá y explicarle que es lo normal y que no es ninguna complicación. Lo más importante en estos casos es mantener siempre después de las tomas el pecho vacío, sin acúmulos de leche. Si esto no ocurre porque el niño no tiene fuerza suficiente o hambre suficiente, pueden ser muy útiles los sacaleches o los masajes aplicando calor para derretir la leche acumulada y que vaya saliendo. De esta forma, se evita una mastitis y una inflamación desproporcionada y dolorosa del pecho.

La lactancia materna es el principal y el mejor alimento para un recién nacido pero hay que ser consciente que no todas las mujeres pueden dar de mamar al bebé, bien porque no se haya producido la subida de leche o bien porque en ocasiones hay desconocimiento y la situación puede llegar a apurar tanto que la mamá se vea desbordada y decida otro tipo de lactancia. Esto explica que sea muy importante un buen asesoramiento antes del parto y durante los primeros días tras dar a luz.

Dra. Isabel Giménez – Especialista en Ginecología y Obstetricia – Médico colaboradora de Advance Medical