Sangrado vaginal postparto

Sabemos que después de un parto siempre se produce una hemorragia, ya sea tras un parto vaginal o mediante cesárea.

Miniatura

El problema aparece cuando este sangrado es mayor de lo esperado. Por eso hoy hablaremos del sangrado vaginal postparto al igual que hablamos anteriormente de la subida de leche tras el parto y la dieta postparto.

Tipos de sangrado vaginal

Se considera una hemorragia posparto menor cuando la pérdida hemática es inferior a 500 mililitros. Y se considera mayor cuando la pérdida es entre 500-1000 mililitros o aparecen signos clínicos de shock. Dependiendo del momento en que se produzca la pérdida hablaremos de hemorragia precoz o primaria, cuando ocurre en las primeras 24 horas, y tardía o secundaria cuando ocurre pasadas las primeras 24 horas entre las 6-12 semanas posparto.

¿Por qué se produce el sangrado vaginal postparto?

La principal causa de hemorragia posparto es la atonía uterina, y constituye el 80% de casos. Se produce cuando las fibras musculares están agotadas por una sobredistensión y ya no son capaces de contraerse con normalidad. Esto ocurre en gestaciones múltiples, polihidramnios, malformaciones fetales o uterinas, fetos macrosomas...

Otras causas son los traumas obstétricos como son la rotura uterina, la inversión uterina, los desgarros profundos vaginales, las episiotomías amplias o la prolongación de histerorrafia en el transcurso de una cesárea.

La retención de restos placentarios también es otra de las posibles causas de hemorragia posparto, y puede suceder bien por un alumbramiento incompleto o en úteros con ciertas cirugías previas que favorecen que la placentación sea anómala y pueda quedar fuertemente adherido algún fragmento a las paredes uterinas.

Diagnóstico de sangrado vaginal postparto

El diagnóstico es clínico, normalmente se produce en forma de pérdida hemática masiva, ya sea antes o justo después del alumbramiento. Además, puede haber compromiso de las constantes vitales. En el momento en que se sospecha una hemorragia posparto hay que controlar el estado hemodinámico de la mujer monitorizando la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la saturación. El manejo inicial de la hemorragia constituye la valoración de la pérdida hemática y, como ya hemos comentado, la monitorización de constantes.

Protocolo de actuación ante un sangrado vaginal postparto

Para que el manejo sea riguroso y podamos anticiparnos a las complicaciones se hace imprescindible que en cualquier unidad de paritario haya un protocolo de actuación que tanto obstetras, anestesistas, intensivos y personal auxiliar y de enfermería deben conocer. El manejo activo de la hemorragia posparto se basa en localizar la causa del sangrado y su corrección. Las maniobras y medidas que se lleven a cabo han de realizarse en la sala quirúrgica, acompañados de anestesista y personal de enfermería y con profilaxis antibiótica y sondaje vesical. Además, es necesario sacar una analítica de sangre en la que aparezca hemoglobina y hematocrito y recuento plaquetario y estudio de coagulación ya que si el proceso se prolonga en el tiempo y la pérdida hemática se tarda en controlar puede ser necesaria la administración de concentrados de hematíes. Incluso si se produce una alteración en la coagulación también necesitaremos plasma y factores de la coagulación.

Si todas estas medidas no invasivas no resultan eficaces se puede intentar la cirugía uterina, basada en realizar unas suturas no permanentes en el útero de forma que se mantenga contraído. Y si aun así no resultan o la madre está en situación de inestabilidad hemodinámica, se practicará una histerectomía, pero sólo como último recurso.

En los casos en los que la hemorragia se produce por desgarros o episiotomías amplias no suele haber pérdida hemática tan abundante como en la atonía, en estos casos hay que revisar muy bien el canal del parto porque puede pasar desapercibido un mínimo desgarro o laceración que sea el causante de la hemorragia.

Hoy en día lo más importante es estar preparados para una posible hemorragia posparto y contar con los medios necesarios para tratarla, pero aún más importante es saber predecirla. Para eso es importantísimo conocer la historia clínica de la paciente, sus antecedentes quirúrgicos y la presencia de factores obstétricos-fetales que nos puedan hacer sospechar una atonía de forma que podamos realizar las maniobras necesarias para que no suceda.

Dra. Isabel Giménez Blasco-Especialista en Ginecología y Obstetricia-Médico colaborador Advance Medical